
Otro cuerpo mal identificado fue inhumado bajo nombre distinto
Una segunda víctima de la tragedia fue entregada en Córdoba a otra familia
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CORDOBA.- "Durante todo este tiempo le estuvimos llevando flores, creyendo que era nuestro hijo", dijo ayer en los pasillos de los tribunales federales la madre de Enrique Alabi, una de las víctimas de la tragedia de LAPA. La mujer, de 72 años, se enteró ayer de que el cuerpo que enterró el 1° de septiembre es en realidad el de Daniel Antonetti, quien también viajaba en el avión.
Pero ese no fue el único error de identificación. Ayer también se supo que el cuerpo de Miguel Angel Correa no estaba sepultado en un cementerio parque de esta ciudad, como creía su familia, sino que en realidad son los restos de Nicolás Bosch. Dos equivocaciones fatales y cuatro familias doloridas.
Los familiares de Antonetti y Bosch esperaron durante 49 días que los peritos del Cuerpo Médico Forense identificaran los cuerpos y los entregaran para ser velados. Tal como informó La Nacion en su edición de ayer, la esposa de Antonetti, Viviana Favero, llamaba casi diariamente a Buenos Aires reclamando novedades y, ante las sucesivas demoras, ella comenzó a creer que su marido estaba desaparecido.
Ayer, tras confirmarse los errores cometidos, llegaron a Córdoba las órdenes de exhumación de los cuerpos reclamados y ambas familias pudieron enterrar a sus víctimas. Simultáneamente, llegaron en avión los restos de Alabi y de Correa, que también fueron inhumados durante la tarde.
Todo el trámite de "intercambio" fue supervisado por la jueza federal Cristina Garzón de Lascano, que recibió los exhortos de su par Gustavo Literas, responsable de investigar el accidente.
En el despacho de la magistrada ayer reinaba la desolación. Los que habían velado a quienes creían sus familiares, ahora se enfrentaban a una exhumación y a un nuevo entierro. Los que esperaron durante semanas los restos de sus seres queridos se encontraron con que los mismos estaban, con otros nombres, enterrados en esta ciudad.
"Cuando me dieron el cuerpo de mi hermano, me entregaron todos los papeles con las firmas y sellos del Poder Judicial de la Nación. ¿Cómo iba a dudar? Esto abre dudas sobre los 67 cadáveres" , planteó Susana Correa, quien ayer se negaba a recibir los restos procedentes de Buenos Aires hasta tanto no se hiciera un nuevo análisis de ADN "en Córdoba y bajo el control de la familia".
La perito que identificó a las víctimas, Rosario Alicia Sotelo Lago, viajó ayer a esta ciudad para dar a los familiares las explicaciones del caso. Entre otras razones, la médica les dijo que "el error fue producto de la situación de tensión" de esos días.
Pero ninguna justificación fue suficiente. "Cuando trajimos a mi marido, hablamos con la odontóloga forense y ella nos dijo que la identidad se corroboraba perfectamente. Por supuesto que confiamos en los peritajes médicos. Pero hace seis días nos pidieron nuevas muestras de sangre...", explicó Marta de Alabi.
Todas las personas cuyos familiares fueron identificados mediante placas dentales plantearon sus dudas y exigieron la realización de análisis genéticos. En el juzgado de Literas aseguraron que ya se instruyó al decano del Cuerpo Médico Forense de la justicia nacional, Armando Maccagno, para que envíen los resultados de ADN a todas las familias.
La fuente judicial dejó trascender además que el error podría haberse originado durante el transporte de los cuerpos hacia Córdoba, por lo que se investigará la tarea realizada por el personal de Prefectura Naval.
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