“Pagás bastante menos que en un consultorio privado”: nuevo boom de pacientes en un hospital universitario en Recoleta
Centenares de personas se acercaron a la Facultad de Odontología de la UBA para atenderse; la iniciativa se extenderá hasta fin de febrero
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Mariela Corbela tiene 46 años y es la primera de una larga fila de decenas de personas que comienza en la vereda de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sobre Marcelo T. de Alvear al 2100, y se extiende hasta la esquina de Junín. “Llegué a las siete de la mañana”, explicó a LA NACION. Es la primera vez que se atiende en los consultorios del hospital de esta sede educativa, en el barrio porteño de Recoleta, que abrieron ayer a la comunidad, iniciativa que se extenderá hasta fines de febrero próximo.
“Me apareció en un reel en las redes sociales hace algunos días y justo mi hermana tenía franco y venía, así que la acompañé”, contó. “Yo sé que es una buena atención; todas las personas que conocí me hablaron bien y, para nosotras, es mucho más barato”, remarcó. Recién cerca de las 13 pudo ingresar en el edificio universitario.
Algunos metros más atrás en la fila, Lorena Álvarez, de 46 años, también esperaba a ser atendida por primera vez. “Me enteré por conocidos, otras mamás del colegio y amigas. Llegué más o menos a las ocho y media y estoy con muchas expectativas”, contó.
Ángel, de 65 años, jubilado de la docencia, vino acompañado por su amiga Norma Eugenia Godoy, de 54 años, quien le hizo descubrir el lugar. “Vine a ver cómo es acá. Tengo mala experiencia, en general, con la odontología privada: buena atención al principio, pero malos resultados. Me cobraron mucho y nunca me dieron la mejor atención; incluso perdí piezas dentarias”, explicó.

Otras personas también fueron derivadas por profesionales del ramo hacia la Facultad de Odontología. como Perla Álvarez, de 64 años. “Es la primera vez que vengo. Tengo un problema complejo: dos coronas que me habían puesto, una se me está moviendo y la otra se cayó. Fui a dentistas particulares y me dijeron que tenía que venir a la Facultad de Odontología porque acá están todas las especialidades”, sostuvo.
Bajos costos
Sobre los motivos que llevaron a elegir la Facultad de Odontología de la UBA, varios pacientes apuntaron principalmente a la cuestión económica. “Dicen que, aunque no es gratis, pagás bastante menos que en un consultorio privado. Hay cosas que por la obra social o la prepaga no te cubren o salen carísimas, y acá supuestamente sale menos”, explicó Álvarez. En su caso, detalló que consultaba por “una corona” y agregó que “hay mucha diferencia entre el privado y acá; lo mismo pasa con los brackets, sobre todo para los niños, que salen bastante”.
A la vez, Ángel comentó: “Los privados hoy no están dentro de mis posibilidades. Tengo que renovar la pasta de un implante. Me dijeron que iba a haber turno y la fila avanzó un poco, así que hay esperanza. Venimos sin nada que perder”.
“También vengo por una cuestión económica: me imagino que en un consultorio privado es mucho más caro. Me enteré de que estaba abierto porque mi mamá tuvo contacto con estudiantes de acá y así fue como vine directamente”, contó Irina Luciana Acosta, de 22 años, estudiante de Psicología.

Desde ayer, lunes 5 de enero, la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires mantuvo abierto su hospital odontológico. En un contexto de creciente demanda y dificultades en el sistema de cobertura odontológica, la institución decidió sostener la atención en verano durante enero y febrero.
“Es el segundo año de esta iniciativa, que consiste en mantener abierto el hospital odontológico durante todo el verano, para que en marzo, cuando se retoman las actividades normales de la facultad, la demanda contenida de pacientes no vuelva caótica la atención”, sostuvieron desde la entidad.
La medida busca no solo garantizar la continuidad de los tratamientos en curso y ampliar la oferta de servicios, sino también descomprimir el flujo de pacientes, que suele incrementarse de manera significativa durante marzo.
“Todos los tratamientos de la facultad se realizan, con la diferencia de que en esta oportunidad, en lugar de ser llevados adelante por alumnos, los realizan profesionales recibidos, es decir, odontólogos que además son docentes”, informaron.
“Se realizan todos los tratamientos: desde una limpieza y un arreglo de caries, pasando por un tratamiento de conducto. Incluso, la última semana de enero será la semana de implantología, durante la cual se harán todos los implantes a estos pacientes. También todo tipo de prótesis fijas, removibles, coronas de porcelana y prótesis de acrílico”, agregaron.
Durante este período estival se realizan atenciones clínicas con turnos por la mañana, la tarde y la noche, con 300 equipos odontológicos que funcionan en simultáneo. Más de 500 docentes y profesionales están a cargo de los tratamientos que se brindan.

“Es una época en la que los pacientes llegan con muchas patologías, porque esperan los períodos de vacaciones para atenderse. Ayer, en el primer día de atención, se realizaron unas 500 intervenciones y se calcula que, en el correr de los días, habrá un promedio de entre 350 y 400 pacientes”, afirmó Luis Rannelucci, director del Hospital Odontológico.
Por año, la facultad atiende a unos 300.000 pacientes, una cifra que viene aumentando de manera sostenida. “Muchos odontólogos dejaron de atender por obras sociales, lo que redujo la capacidad de atención del sistema. A eso se suman los altos costos del sistema privado, que generan un incremento de la demanda en el sistema público, sin dejar de lado la pérdida de cobertura de obras sociales y prepagas por los aumentos”, profundizó Rannelucci.
“La menor disponibilidad de odontólogos en las cartillas de las prepagas es otra de las razones por las que más pacientes recurren al hospital. Este fenómeno se acentuó tras la pandemia”, añadió el director.
Los precios también son otro motivo detrás de la elección de los pacientes. La ficha y la radiografía panorámica tienen un costo de 15.000 pesos, mientras que el tratamiento de caries ronda los 35.000. La limpieza se ubica en torno de los 60.000 pesos y los implantes alcanzan los 250.000 pesos.

Mientras esperan, algunos comen, otros toman mate, hay quienes incluso llevaron reposeras de playa. Otros pacientes comienzan a salir luego de haber sido atendidos.
“Llegué a las 8 y entré a la guardia a las 12 en punto. Antes de atenderme, me hicieron la placa panorámica, y una hora después me llamaron. Primero te dan un número y, cuando lo ves en pantalla, tenés que abonar: 10.000 pesos por la ficha y 5000 por la panorámica. Después esperás de nuevo hasta que te llaman y te derivan a otro edificio, porque unificaron todas las clínicas en estos últimos meses”, explicó Charly Castañeda, de 30 años, licenciada en criminalística.
“Vine por unas caries y por una muela del juicio, pero hoy solo me derivaron, me hicieron la panorámica y me explicaron cómo seguir. En el área de la panorámica la atención fue muy buena”, sostuvo.
“Adentro la atención fue rápida. Lo más pesado fue la espera afuera, con el calor. La placa panorámica que me hicieron acá es mucho más barata: en otro lugar me salía alrededor de 50.000 pesos y acá pagué 15.000. Hoy solo me hicieron la placa y me revisaron. En mi experiencia, algunos tratamientos no tienen tanta diferencia de precio con un privado, pero la guardia está bien”, contó Ariel Acosta, de 20 años.

También se acercaron pacientes frecuentes. “Hace dos años que vengo a atenderme acá. Me atienden en Residencia, tengo carnet y turnos asignados, por eso hoy no tuve que hacer la fila. La atención es excelente, tanto profesional como humana, y es mucho más barato que un privado”, explicó María Lucía Gómez, jubilada de 74 años.
“Hoy vine por un inconveniente con la ortodoncia y me lo solucionaron en el momento. Como vengo hace tanto tiempo, una ya se familiariza con todos. El plantel es muy bueno: los profesores, los odontólogos, los chicos. Es totalmente recomendable”, concluyó.
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