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En un esfuerzo por paliar el auge del doomscrolling —la acción de consumir contenido en redes sociales e internet de manera compulsiva—, Singapur lanzó este mes una inédita campaña nacional: a partir de ahora, y por cinco años, el Estado les pagará a sus habitantes por leer.
La iniciativa busca, por un lado, bajar la dependencia de su población a los smartphones y, por el otro, fomentar el hábito de la lectura. El objetivo detrás es que los singapurenses mejoren en concentración, pensamiento crítico e imaginación.
“Vivimos en un mundo de extraordinaria abundancia de contenidos, información y estímulos. En cualquier momento podemos revisar cientos de titulares, ver un vídeo u obtener un resumen de casi cualquier cosa”, explicó Melissa Tam, directora de la Junta de Bibliotecas Nacionales de Singapur, durante una entrevista con el medio Straits Times.

“Sabemos que los hábitos se forman mediante acciones pequeñas y constantes. Por eso, empezamos con un objetivo sencillo: leer solo 15 minutos al día. Ya sea en el autobús, antes de dormir o durante el almuerzo”, agregó.
Pero, ¿cómo puede un gobierno saber cuánto lee una persona y pagarle por ello? La estrategia que utiliza Singapur es un sistema de puntos canjeables. Tras 15 minutos de lectura diaria, la persona puede registrar sus minutos de lectura en un sitio web del Gobierno y acumularlos para luego obtener dinero a cambio.
Sin embargo, nadie podrá ganar grandes montos leyendo. Cada usuario solo puede registrar una sesión por día, y el pago es modesto. La sesión diaria de 15 minutos otorga a cada lector 20 monedas virtuales, y se necesitan 1000 monedas para recibir 1 dólar singapurense (US$ 0,8). Esto significa que es necesario leer 50 días para ganar 1 dólar singapurense.
El gobierno cree que la recompensa económica y la sensación de participación pública pueden ayudar a restablecer un hábito relegado frente al avance de la tecnología.
Singapur es considerado uno de los países mejor posicionados del mundo en términos educativos. Los resultados de las últimas pruebas PISA han vuelto a poner la lupa sobre su sistema escolar de vanguardia.
En las tres disciplinas medidas en la edición 2025 de esta evaluación internacional -Ciencias, Matemática y Lectura-. Singapur y varias jurisdicciones chinas volvieron a ubicarse en la cima mundial. En el caso del examen de Lectura, el pequeño país asiático encabezó la clasificación global, con 535 puntos. Sin embargo, tal como informaron las autoridades detrás de la evaluación, esta disciplina muestra el mayor deterioro histórico, con números cada vez más ajustados en todo el mundo.
En agosto pasado, Singapur ya había anunciado que pagaría unos 68.000 dólares singapurenses (equivalentes a 54.000 dólares americanos) a las familias por cada hijo menor de edad, con la intención de impulsar la natalidad. Su índice de fecundidad ha caído a un mínimo histórico de 0,87 hijos por mujer, equivalente a 6,5 nacimientos por cada 1000 habitantes, una de las tasas más bajas del mundo.
El monto anunciado por el primer ministro Lawrence Wong hace dos meses incluye ayudas directas, como, entre otras, un “regalo por bebé” de 10.000 dólares de Singapur (aproximadamente 7800 dólares americanos) y mayores subvenciones para la atención infantil a jornada completa.
Con información de El País



