
Paso de Jama, el sueño cumplido de una salida al Pacífico que casi nunca cierra
Por Raúl Noro (Corresponsal en Jujuy)
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SAN SALVADOR DE JUJUY.- El Paso de Jama es el sueño de los jujeños que lucharon durante más de 35 años para que la salida al mar se convierta una realidad. Fue como un mito de estos pueblos andinos que, rodeados por montañas, intentan superar grandes retos para estar comunicados. En en este caso, el cruce de la cordillera.
Sin dejarse amedrentar por intereses de distinto tipo, la presión y el empuje ejercidos por hombres como Froilán Cabezas, Vicente Cicarelli, el periodista Oscar D´Oliveira, Luis Cuevas, el "Toto" Gronda y el ingeniero Carlos Snopek empujaron para que ese sueño fuera posible.
Ahora existe el paso -por el cual ya transitan 16.000 vehículos y 60.000 personas por año-. El camino que lo cruza, bautizado como la ruta nacional 52, se ha convertido en la vía terrestre de comunicación a Chile más importante al norte del Cristo Redentor, en Mendoza. Corre con la ventaja de que allí nieva muy poco en invierno y no es necesario cerrarlo durante esa época del año, como ocurre con otros pasos.
A tal punto es así que los chilenos, conscientes de su importancia, ya lo pavimentaron hasta la frontera misma, en plena Puna de Atacama, cumpliendo puntualmente un acuerdo firmado entre los presidentes Eduardo Frei y Carlos Saúl Menem.
No pasó lo mismo con las autoridades argentinas, ya sea por descuido o por desinterés. Pese a que Vialidad Nacional preparó y completó 11 proyectos de otros tantos tramos para cumplir con lo pactado, todavía se discuten aspectos financieros.
Por negligencia de nuestro país, entonces, Menem y Frei no podrán inaugurar oficialmente ese emprendimiento antes del 2000, como estaba previsto en los papeles.
Un paso consolidado
De todas maneras, la ruta está consolidada. Tiene algunos tramos pavimentados gracias al esfuerzo de las alicaídas finanzas locales y en su tránsito presenta lugares de extraordinaria belleza como la Cuesta de Lipan y las Salinas Grandes.
La salida al mar no sólo es ya posible para el turismo, sino que adquiere una importancia económica creciente. Por ejemplo, todas las compras que hace Paraguay en la zona franca de Iquique transitan sobre camiones sellados que cruzan, casi cotidianamente, el Paso de Jama.
El jefe del sexto distrito de Vialidad Nacional, Gustavo Peuser, dijo a La Nación que actualmente la terminación de la pavimentación, que implica una inversión de más de 90 millones de pesos, está provisionalmente en manos de la provincia.
Es que en Jujuy existe un artilugio legal que favorece los emprendimientos "por iniciativa privada", y hay un ofrecimiento de Techint para realizar la obra completa, que se encuentra en estudio del ministro de Obras Públicas, Daniel Bohe, pero depende de los avales y la financiación del gobierno central.
El camino parte de esta capital hacia el Norte, por la ruta 9, en la Quebrada de Humahuaca. Luego de 65 kilómetros dobla hacia el Oeste en la hermosa villa veraniega de Purmamarca. Entonces se convierte en la ruta 52.
Sube luego el Abra de Lipan hasta más de 4000 metros, desciende un poco hasta las Salinas Grandes, cruza la ruta 40 y llega al pueblo de Susques, donde hay un destacamento de Gendarmería y una oficina de Migraciones.
Desde allí la ruta sigue más de un centenar de kilómetros por la irredenta estepa puneña hasta el Paso de Jama. En la frontera se levanta un puesto de Gendarmería, ubicado al lado de una pequeña y hermosa laguna, donde anidan los famosos flamencos rosados, denominados Parinas en la jerga local.
En adelante aparece la ruta pavimentada de Chile, en que se puede elegir: el puerto de Antofagasta hacia el Sur o el de Arica o Iquique hacia el Norte, previo tránsito por San Pedro de Atacama.
Desde esta capital son poco más de 700 kilómetros hasta el mar, con lo cual se cumplió el viejo sueño de esos pioneros andinos que buscaron, afanosamente, la forma de superar las altas montañas para encontrar el horizonte azul, infinito y misterioso del océano.




