Por segunda vez: renunció el director del Servicio Meteorológico Nacional
Menos de seis meses después reincorporarse, Antonio Mauad vuelve a salir del organismo que atraviesa un proceso de profundos cambios
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Menos de seis meses de reasumir su cargo, Antonio José Mauad, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), presentó su renuncia el viernes pasado. Así lo confirmaron a LA NACION fuentes del Ministerio de Defensa, a cargo de Carlos Presti, del que depende el organismo.
En línea con el plan “motosierra” del Gobierno, Mauad, de 72 años, había llegado como la persona elegida para “modernizar” y “hacer más eficiente” la institución, tras un período en el que el organismo estuvo acéfalo durante aproximadamente un mes en julio del año pasado.
De acuerdo con el comunicado oficial, el veterano de la Guerra de Malvinas y jubilado de la Fuerza Aérea dejó el cargo, al que llegó el 2 de febrero, por “razones personales”. Desde Defensa explicaron a LA NACION que su salida se formalizará a partir del miércoles.
“Cumplió su misión y, cuando asumió, había planteado un plazo de seis meses. El miércoles vamos a anunciar quién será su reemplazante, de cara a una nueva etapa del plan de modernización del Servicio Meteorológico Nacional”, aseguraron. “Ese mismo día se comunicará el nombre del nuevo director, con un perfil distinto, para avanzar en la próxima etapa del servicio más moderno”, agregaron.
No es la primera vez que Mauad renuncia de la dirección del organismo meteorológico. Arribó por primera vez allí en enero de 2025 y permaneció tan solo siete meses. La versión oficial, en su momento, señalaron que fue una decisión de “común acuerdo” ante el desgaste diario de la gestión.
“Se vio sobrepasado por un montón de cosas y sintió que no iba a ser coherente con su cargo. Decidió dar un paso al costado por su integridad”, dijeron en agosto del año pasado. Recordaron que, desde la llegada al cargo, el 2 de enero pasado, había habido al menos dos movilizaciones, algo que no mengüó después de su retorno.

Controversia desde su nombramiento
La designación de Mauad fue señalada por los científicos como una decisión que los llevará en sentido contrario a los objetivos de “modernización”.
El piloto, militar, héroe y gran nadador carece de una aptitud que organismos como el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) veían fundamental: tener experiencia profesional en el rubro. Mauad no tiene formación específica en meteorología o ciencias de la atmósfera. Excompañeros de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba —dónde inició su carrera— aseguraron que, como parte de la instrucción, se estudian estos temas aunque reconocieron que nunca fue “un especialista”.

Varios representantes científicos y meteorológicos en su momento criticaron la designación por no poseer la formación requerida por la normatividad vigente. Sumaban que la designación de un militar retirado ponía en riesgo el cumplimiento de los objetivos establecidos en la Ley Nacional 10131/45 para el Servicio Meteorológico Nacional.
También argumentaban que incumplía también lo estipulado en el decreto 1432/2007 cuyo artículo cinco estipula que, como director del Servicio, solo podrá ser designada una persona que tenga una carrera universitaria vinculada a las ciencias de la atmósfera de cinco años de duración.
Ajustes, tensiones y “modernización”
Desde que Javier Milei se sentó en la silla de Rivadavia que el SMN ha vivido transformaciones que, en su mayoría consistieron en ajuste presupuestal, caída del personal y una persecución semántica. En marzo del año pasado era todavía una insólita sorpresa que sus empleados tuvieran prohibido usar las palabras “cambio climático” y “calentamiento global” en cualquier nueva publicación, o que eliminaran comunicados y boletines de prensa.
“Hay una especie de caza de brujas. No tenemos permitido hablar. Mi hijo me pregunta si soy sadomasoquista por seguir trabajando para el Estado. Yo le respondo que le quiero devolver al país algo de lo tanto que me dio, como haber estudiado en la universidad pública. Pero después me quedo pensando si vale la pena tanto esfuerzo”, dijo un empleado del organismo meteorológico en estricto off the record en aquel momento. Ya era evidente que el volumen del personal técnico decrecía, aunque no se vislumbraba cuánto podría profundizarse.
Entre 2023 y 2025 cayeron 121 personas. Para el 16 de abril pasado se sumaron a ellos 140 trabajadores más. Se trata de personas que estaban bajo la modalidad de contratos temporarios alcanzados por el artículo 9, una práctica que se extiende en todo el Estado, y que en este caso alcanzaba a más de la mitad de la planta.
Luego de la primera ola de desvinculaciones estatales, según cifras oficiales, el total de trabajadores ya era menor a la cantidad considerada óptima. La dotación óptima, según afirmaron desde la cartera a principio de la gestión libertaria citando a una auditoría realizada por el expresidente Mauricio Macri, es 1156. De acuerdo al oficialismo, esto es parte necesaria de un proceso de modernización del SMN que no afectará su funcionamiento.
Según detallaron en aquel momento voceros del Ministerio de Defensa en diálogo con LA NACION, esa fue solo la primera de las tres etapas de un proceso que apunta a modernizar el organismo. El plan fue aprobado esta semana, aunque, en palabras de las autoridades a cargo, “hay detalles que todavía se tienen que ajustar”.
Por lo pronto, el primer paso son las desvinculaciones, que confirmaron como el primer bloque de bajas en la planta. Al término de este año se sumarían las bajas de 30 civiles y “jubilables”, 15 militares a retiro , además de 20 personas en “pase a disponibilidad”, una figura dentro de la administración pública que supone una especie de limbo en el que pueden ser transferidas a otras dependencias. Se contempla una reducción total de 205 trabajadores sobre una planta total de 972, de los cuales 780 son civiles. Tras este recorte, la dotación de personal civil quedaría reducida a 590 empleados.
La transformación implica principalmente automatizar el proceso de observación meteorológica, actualizar sistemas ya automatizados y renovar el software de análisis de datos del clima. Este último sistema es, desde la perspectiva del Ministerio de Defensa, obsoleto.
La modernización tiene un camino esbozado con trazos claros, pero los tiempos de ejecución permanecen inciertos. Dependen de variables que exceden su control, como el presupuesto disponible y, por supuesto, el surgimiento de imprevistos y procesos políticos que modifiquen la prioridad del plan. Estas situaciones pueden difuminar el nivel de avance del proyecto, en especial considerando que el año que viene habrá elecciones presidenciales.
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