Punta del Este natural: cómo es nadar con lobos marinos en una isla
1 minuto de lectura'


PUNTA DEL ESTE.- Los atardeceres en los balnearios de esta ciudad suelen ser una obra de arte en la que siempre aparece, además del sol, una pequeña isla que se ve a la distancia y que en el medio tiene un faro.
Los visitantes asiduos al departamento de Maldonado saben que ese punto es la Isla de Lobos, que está situada a ocho kilómetros y medio del puerto de Punta del Este. Pero lo que muchos no saben, o recuerdan, es que se puede visitar las costas del conjunto rocoso de 42 hectáreas y nadar entre medio de una de las comunidades de lobos y leones marinos más grandes del mundo.
LA NACION participó de esta excursión que dura dos horas y media en las que se puede tener un contacto, casi cuerpo a cuerpo, con los mamíferos dueños de la isla y que se cuentan de a miles.

Tras la salida del puerto de Punta del Este, la embarcación con unas 20 persona, todos turistas de diferentes nacionalidades que, tras pagar 50 dólares, aprovecharon para conocer un de los sectores más inhóspitos de la ciudad balnearia.
El viaje dura 45 minutos y, cinco minutos antes de llegar, uno de los miles de leones que conviven pacíficamente con los lobos, ya se acercó a dar la bienvenida a la embarcación que desciende la velocidad y fondea a unos 200 metros de la costa de la isla donde descansan decenas de lobos y leones.
En el momento que el primero de los visitantes se tiró en el agua, los cachorros comenzaron a nadar para inspeccionar a esos seres extraños que acaban de ingresar en su hábitat. De cerca, algunas madres los acompañan y vigilan que todo esté bien.
Las hembras de esta especie durante su edad reproductiva tienen un carrocho por año. El periodo de gestación dura unos 11 meses. A los pocos días de parir ya vuelven a quedar embarazadas y gestan un nuevo carrocho mientras crían al recién nacido hasta que llega el nuevo integrante de la familia.

Antes de abandonar la embarcación llegaron las instrucciones para todos. No alejarse demasiado del bote durante el nado y no tocar a los lobos o leones aunque ellos se acercaran y olfatearan.
"Son como los cachorritos de perro. ¿Cómo juegan? Mordiéndote. Eso mismo pasa con estos lobitos. Pero el problema es que tienen los dientes mucho más grandes y afilados que los perritos entonces los pueden lastimar", explicó Juan, el asistente del capitán del barco Horizonte III de Dimar Tours.
El primer contacto con el agua fría hace sonreír a los turistas que, poco a poco, se adaptan a la temperatura del agua y comienzan a moverse.

Como si hubiese una barrera transparente, ninguno de los lobos o leones se acerca lo suficiente como para poder ser tocado por las personas. Se colocan a menos de tres metros, miran, olfatean y luego comienzan a nadar por los costados o por debajo de las personas.
La sensación de proximidad genera adrenalina y respeto a los turistas que observan con detenimiento los ojos que tienen una membrana que los recubre por fuera, o los largos y duros bigotes.
Tras una hora en el agua, es momento de subir a la embarcación para regresar a tierra firme en el puerto de Punta del Este con una nueva experiencia vivida. El nadar con lobos y leones marinos.
1Guardapolvos “térmicos” y visitas de pingüinos: así se estudia en la escuela más austral de la Argentina y del mundo
2El viaje de 6400 kilómetros de “Diana”, la tortuga boba rescatada en Ceuta que cruzó el Atlántico
- 3
Seis cuadras de Berisso, entre el abandono y la memoria: el plan para recuperar el “km. 0 del peronismo”
4Video: así fue el feroz temporal que azotó Tucumán y causó inundaciones, rutas cortadas y suspensión de clases




