
“Que no haya sido en vano”: reclaman en Necochea mejoras para la ruta 88 tras la muerte de una jugadora de vóley adolescente
Ana Peralta Rondanina tenía 15 años; se suma a la lista que superó 120 fallecidos en ese corredor que une Mar del Plata y Necochea
NECOCHEA.– El nombre de Ana Peralta Rondanina, “Anita” para tantos que la conocían y querían, es el último de una enorme lista que superó las 120 víctimas mortales en esta ruta 88 que une a Mar del Plata y Necochea, donde en las últimas décadas aumentó el volumen de tránsito, se multiplicaron los vehículos de carga por la dinámica productiva radical, pero quedó una única cinta asfáltica, angosta para la demanda y con puntos críticos que favorecieron los siniestros viales.
Un choque frontal se llevó la vida de esta adolescente de 15 años, que el pasado 12 de julio viajaba en un remise de vuelta a su ciudad luego de sus habituales competencias de domingo y otras dos escapadas semanales para entrenamiento en el Club Once Unidos de Mar del Plata, donde jugaba al vóley y era considerada una de las grandes promesas de este deporte a nivel nacional.

“La luz de Anita llegó a tanta gente, así que mi cruzada es que lo suyo no haya sido en vano, que la ruta 88 de una vez por todas sea autovía”, dijo a LA NACION la madre, Andrea Rondanina, que entre tanto dolor e incluso durante esos días que su hija permaneció internada en terapia intensiva ya había agitado la idea de ponerse al frente de esta causa.
Este sábado reunió en la plaza central de Necochea a cientos de vecinos que no solo la acompañaron, como ya ocurrió en el velatorio de su hija, sino también respaldaron la iniciativa. “Ni una muerte más”, “Autovía 88 por la vida” y “Por la memoria de Anita y todos los fallecidos”, se leía en carteles que llevaron junto con velas encendidas e imágenes de “La Colito”, como también la conocían por su rojiza cabellera.
Además hay planillas por toda la ciudad para juntar firmas que avalen el pedido de una obra que sume una segunda mano a esta vía que, como tantas otras, desde su historial no puede despegarse del mote de “ruta de la muerte”. En la petición cargada en la plataforma Change.Org suma más de 40.000 adhesiones.
Rondanina está sumando el apoyo de intendentes y referentes de organizaciones, instituciones y demás fuerzas vivas para pedirle a la Provincia de Buenos Aires que avance con el proyecto de convertir la ruta 88 en autopista.
El choque que provocó el fallecimiento de esta adolescente ocurrió de noche y casi a mitad de camino entre Mar del Plata y Miramar. Volvía en un remise que conducía Santiago Irigoyen, de 58 años, quien falleció en el acto. Con ellos también viajaba Catalina, otra compañera de vóley, que sufrió heridas menores. A la altura del kilómetro 55 impactaron contra un camión que transportaba pescado. Su conductor sufrió una fractura y entonces fue derivado al Hospital Municipal de Miramar.
Anita ingresó en muy grave estado al Hospital Interzonal General de Agudos. Los médicos la recuperaron de un primer paro cardiorrespiratorio y dos días después superó otros dos. Su muerte se confirmó en la mañana del 16 de julio.
La cantidad y el estado en que permanecen vehículos apilados en torno al destacamento La Ballenera, a la altura del desvío hacia la ciudad de Miramar, son apenas una referencia explícita de los violentos y trágicos antecedentes de este corredor.
Una ruta compleja
Es una ruta compleja. Desde Mar del Plata hacia Necochea hay un tramo de ritmo casi semiurbano ya que involucra un movimiento comercial importante con empresas de logística, mayoristas e incluso el Parque Industrial de Mar del Plata, que por su actividad está incluso en un proceso de sumar nuevos lotes. También la planta de verificación técnica vehicular, que mueve miles de autos por día solo para cumplir ese sencillo trámite.
El siguiente tramo lleva hasta la ciudad de Batán, integrada casi a la dinámica marplatense. Esos primeros 20 kilómetros son de autovía pero aun así también suman muertes, en su mayoría por maniobras imprudentes.
De Batán en adelante es una única calzada, que se inicia con lomas muy pronunciadas y donde hace un tiempo se hizo un ensanchamiento, con banquinas algo más generosas. Lleva hasta Comandante Nicanor Otamendi, uno de los puntos de mayor producción de papa de la región, que sale sí o sí por esta ruta. Lo mismo en Mechongué, de amplia producción rural, tanto de granos como ganadera.
Si alguien tiene dudas del tipo de tránsito que se mueve por allí, todo queda claro al ver uno de los parques de estacionamiento para tránsito pesado. Antes de llegar a Quequén, principal puerto cerealero de la provincia, cientos de camiones aguardan para carga o descarga. Son miles los que transitan por allí al cabo de cada semana, la mayoría con sus acoplados a cuestas.
Rondanina, con su pedido de una ruta 88 que sea autovía, llegó a tener una reunión con el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis. La recibió en ocasión de una visita a Necochea por otras cuestiones y atendió su planteo.
“Empecé a pensar que quizá la muerte de Anita sea la gotita que rebalsó el vaso y que nadie más muera en esta ruta”, le dijo al funcionario, que escuchó el pedido y se comprometió a llevarlo para su análisis con las autoridades provinciales.
Fuentes de ese ministerio confirmaron a LA NACION que Vialidad Provincial ya emprendió estudios previos y consultas para generar el proyecto ejecutivo. “Lleva su tiempo”, aclararon.
Integración
La producción, que fue el fuerte durante mucho tiempo en esa ruta 88, sumó un tránsito más fluido de vehículos particulares. Hay una integración constante, sobre todo de la comunidad de Necochea hacia Mar del Plata. Jóvenes que viajan por estudio, gente que llega a diario por una atención médica con mayor oferta y también por trabajo.
Varios intendentes de la zona (Necochea, General Alvarado, Lobería, entre otros) acompañaron a Rondanina en su iniciativa. Saben de qué se trata porque la recorren periódicamente cada vez que tienen reuniones. José Domingo “Coco” Taraborelli, jefe comunal de Necochea, se mató en la ruta 88 en 1987, cuando el auto que conducía chocó de frente contra un camión, en cercanías de Quequén. Con él murieron tres docentes que hacían dedo y las llevaba rumbo a su ciudad.
Rondanina, junto a Sofía, su hija de 18 años, afirma que esta lucha que emprendió tendrá un buen final. “Lo que pasó con Anita fue especial y tiene que servir para que nos unamos todos”, consideró. Y advirtió: “La obra no me va a devolver a mi hija, pero no quiero que su muerte sea en vano”.


