
Reabrió el Café de los Angelitos, un ícono de la cultura urbana porteña
El reducto tanguero fue recuperado con fondos privados; estuvo cerrado 15 años
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Al final, inmigrantes españoles radicados en la Argentina tomaron en sus manos la recuperación de un ícono de la cultura urbana: el Café de los Angelitos, que contribuye así a preservar la mística de Buenos Aires, una ciudad tan eterna como el agua y el aire, en palabras de Borges.
Luego de 15 años de silencio, el Café de los Angelitos reabrió sus puertas anoche, en una presentación a la que no faltó casi nadie, y ahora permanecerá abierto las 24 horas.
Personalidades de la cultura, la política, el deporte y los medios, y sobre todo apasionados irredentos del tango, se dieron cita en la esquina de Rivadavia y Rincón para vibrar con la resurrección del legendario espacio porteño.
La candidata a vicejefa de gobierno porteña por Pro y madrina del café, Gabriela Michetti, sonrió desde el medio del escenario ladeada por el secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, y el diputado nacional Jorge Coscia, presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara baja. Tampoco faltaron Enrique Rodríguez, ministro de Producción porteño; Mónica Guariglio, ex directora de Museos del gobierno de la ciudad; Eduardo Bergara Leuman, y Amanda Castillo, la viuda de Cátulo Castillo, una gloria del tango.
Fundado en 1890 por el italiano Batista Fazio, un tiempo histórico particular para el país, el café era entonces el Bar Rivadavia.
Por sus mesas desfilaron nombres indisolublemente atados a la memoria del país. Gardel y Razzano, Pugliese, Troilo, el Negro Gabino Ezeiza -payador del Himno a Paysandú-, Juan B. Justo, Alfredo Palacios, José Ingenieros y Florencio Parravicini, entre otros.
Restauración respetuosa
El nuevo Café de los Angelitos conserva su espíritu original y su calidez. El lugar, sobrio y elegante, combina el vitraux con el bronce, la madera oscura, el cristal y los mosaicos calcáreos. El diseño se adecua al estilo de la primera década del siglo XX.
Ayer se conoció también una de las perlas del nuevo café. Se trata de una notable exposición fotográfica de 350 imágenes seleccionadas de archivos, museos y colecciones privadas que recrean el clima de aquella época.
El ambicioso proyecto arquitectónico de recuperación contempla un café-restaurante que ofrecerá cenas con shows de tango de nivel internacional. Sobre una amplia barra de madera a la derecha del salón principal se alza un palco, inexistente ya en muchos lugares de reunión de Buenos Aires, previsto para la actuación de solistas que actuarán en determinados horarios.
Un escenario en dos niveles -el superior para la orquesta y el inferior para bailarines del 2 x 4 y artistas-, con tecnología de última generación, completa la escenografía, que procura cautivar a los turistas extranjeros que cada año sostienen una industria cultural en franca expansión.
Los espectáculos de tango, que durarán una hora y media, se ofrecerán todas las noches, a un costo promedio de entre 250 y 400 pesos por persona. Habrá 22 artistas en escena, dos cantantes, cinco parejas de baile, una exclusiva orquesta de señoritas y un sexteto instrumental.
Este despliegue escenográfico y artístico, usual en otras épocas, es casi atípico en reductos tangueros, con excepción de los que reciben turistas extranjeros. El gran salón de la cena show, en dos niveles, tiene un primer piso VIP con balcones.
"Ha sido un gran esfuerzo reparar este espacio de Buenos Aires, todo esfuerzo privado, sin un solo subsidio del Estado", dijo a LA NACION Jorge Tejada, gerente general del Café de los Angelitos. Si bien Tejada rehusó dar a conocer la cifra total invertida, fuentes confiables estimaron que "no fue inferior a los dos millones de dólares".
Consultado por LA NACION, el diputado Coscia dijo: "Este es un hito importante que se completará cuando se recupere la Confitería del Molino [Coscia ha presentado un proyecto de ley al respecto hace dos años]. Así, la avenida Rivadavia volverá a brillar con los tres cafés emblemáticos", pues ya fue recuperado Las Violetas.
Tanto Leuman como la viuda de Cátulo Castillo se mostraron felices porque, en esta ocasión, "una buena noticia reemplaza a las pálidas sobre crímenes e inseguridad".
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