Cumplió un mes la prohibición de redes sociales para menores de 16, cómo impactó en los adolescentes: “Recuperar la infancia
En Australia la ley que bloquea el accesodesactivó millones de cuentas en 10 aplicacaciones; los padres advierten pocos cambios
8 minutos de lectura'

Desde el 10 de diciembre, Australia aplica una prohibición al uso de aplicaciones de redes sociales para menores de 16 años y se convirtió en el primer país del mundo en avanzar con una medida de este tipo. Desde entonces, miles de adolescentes quedaron sin acceso a sus cuentas.
“Perdí todos mis seguidores en Instagram y ahora no puedo hablar con gente por esa red”, explicó Rory, de 14 años en diálogo con LA NACION. Para el joven, la medida no debería haberse implementado. “Siento que algunos problemas, como el bullying, podrían haberse abordado de otra manera. Creo que si alguien se toma el trabajo de acosar a otra persona, va a encontrar la forma de seguir haciéndolo, no necesariamente a través de las redes sociales, sino por otros medios”, sostuvo.
En una postura opuesta, Ben, de 13 años, consideró que la iniciativa le parece “una buena idea”, aunque reconoció que tuvo impacto en su curso y en su grupo etario. “Antes todo el mundo usaba las redes sociales para chatear. Las principales eran Snapchat y TikTok. Ahora nos afectó a todos porque nadie tenía el número de teléfono del otro: no teníamos números, sino perfiles, y así nos conectábamos”, contó.
Por su parte, Flo, su hermana melliza, coincidió en que la medida tuvo aspectos positivos, pero cuestionó el criterio etario que aplica la ley australiana. “Creo que fue una buena idea, pero siento que las edades deberían haber sido distintas. No sé si 16 está bien para todo. Por ejemplo, YouTube podría ser para chicos más pequeños; existe YouTube Kids y hay muchos controles”, señaló.
Y añadió: “No estoy del todo segura, quizás Snapchat fue una buena idea prohibirla, pero otras no tanto, porque son la forma en la que se comunican. En mi grupo fue un poco más difícil, porque tuvimos que crear distintos grupos para poder hablar de nuevo”.
Finn, de 16 años, estuvo unas tres semanas bajo la prohibición y luego cumplió años y concordó con eso: “Pienso que la prohibición es una buena idea, pero para adolescentes menores de 14 años”.
Según informó la agencia Reuters, la comisionada Julie Inman Grant, de la autoridad reguladora eSafety, indicó que las plataformas eliminaron hasta ahora alrededor de 4,7 millones de cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 16 años en Australia. “Está claro que las directrices regulatorias de eSafety y su compromiso con las plataformas ya están dando resultados significativos”, sostuvo Grant en un comunicado.
Diez plataformas
Las cifras reportadas al gobierno australiano corresponden a diez plataformas alcanzadas por la prohibición: Facebook, Instagram, Kick, Reddit, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube y Twitch. Los servicios de mensajería, como WhatsApp y Facebook Messenger, quedaron excluidos de la norma.
Aunque millones de cuentas fueron suspendidas, algunos menores encontraron la forma de esquivar la restricción. “Como me bloquearon mi perfil de Instagram, creé una cuenta falsa. Mucha gente no sabe que soy yo, así que no consigo hablar con muchas personas”, expresó Rory. “Muchos amigos también lo hicieron: habían creado cuentas con fechas de nacimiento falsas antes de la prohibición o encontraron formas de crear cuentas nuevas ahora”, añadió.
Joanne Kendrick de 53 años, madre de Ben y Flo, mellizos de 13, relató a este diario las dificultades en la aplicación de la ley: “Curiosamente, la cuenta de Snapchat de mi hija fue cerrada cuando se aprobó la ley, pero ayer volvió a registrarse. Hizo el escaneo facial y recibió un mensaje que decía: ‘te avisaremos si fue aprobada’, y hoy ya tiene acceso aunque solo tiene 13 años y medio. Claramente, eso no está funcionando”.
Las cuentas de Finn, por ejemplo, nunca fueron bloqueadas: “Yo no tuve ninguna cuenta bloqueada hasta que cumplí 16 años”.

Las cifras difundidas por el gobierno de Australia representan los primeros datos oficiales sobre el nivel de cumplimiento de la ley y sugieren que las plataformas están adoptando medidas para adecuarse a una normativa que prevé multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos (US$33 millones) por incumplimiento, aunque no establece sanciones para los menores ni para sus padres.
Para la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, la aprobación de la ley marcó un punto de inflexión. “Nos enfrentamos a quienes decían que no se podía hacer: algunas de las empresas más poderosas y ricas del mundo y sus aliados”, afirmó. “Ahora, los padres australianos pueden estar seguros de que sus hijos pueden recuperar su infancia”, agregó.
Para verificar la edad de los usuarios, las plataformas pueden solicitar copias de documentos de identidad, recurrir a terceros que apliquen tecnologías de estimación facial o realizar inferencias a partir de datos ya disponibles, como la antigüedad de la cuenta.

Después de un mes y medio de vigencia de la prohibición, tanto padres como hijos aseguran que, por ahora, no perciben grandes cambios en la vida cotidiana.
Pocos cambios
“La verdad es que no siento mucha diferencia en mi entorno desde la prohibición”, explicó Finn. Su madre, Sarah Owen, amplió: “Mi hijo mayor siempre usó TikTok, Snapchat y WhatsApp. No usa X ni YouTube, no es gamer y utiliza las redes principalmente para hablar con sus amigos. La verdad es que no notó grandes cambios: para él, nada cambió. Mi hijo de 12 años, Dexter, no usa redes sociales. Lo único que usa es YouTube sin cuenta y desde una laptop para aprender sobre ingeniería eléctrica, cómo armar circuitos con placas y baterías. Tiene un teléfono solo para mensajes de texto y llamadas, para saber cuándo sale de la escuela o si está en el colectivo”
Una percepción similar expresó Rory, otro de los adolescentes consultados por LA NACION. “No creo que mi vida diaria haya cambiado”, contó. El padre de Rory, David, de 51 años, coincidió: “La verdad es que no noté ninguna diferencia en el comportamiento de mi hijo”.
Para Hendrick, desde que se implementó la prohibición no se observaron grandes cambios. “Tuvo un impacto bajo en nuestros hijos. Simplemente dijeron: ‘bueno, usemos WhatsApp’, y así fue. Como ahora se comunican de otra manera, obviamente extrañan algunas cosas”, explicó.
En el grupo de amigos de Ben, el impacto también fue menor. “A mí no me afectó tanto porque la mayoría de mis amigos no tenía redes sociales; somos un grupo con menos redes, aunque todos usaban YouTube. Igual, ahora solemos chatear por WhatsApp”, contó.
En paralelo, varias plataformas de redes sociales más pequeñas reportaron un aumento de descargas en el período previo a la entrada en vigor de la prohibición. Desde eSafety aseguraron que monitorean estas “tendencias de migración”, aunque aclararon que los picos iniciales no se tradujeron en un uso sostenido.
Entre los adultos, la medida encontró aceptación. “Creo que hubo demasiada libertad en estas plataformas, especialmente en el caso de chicas jóvenes, con situaciones de acoso, trolling y ese tipo de prácticas”, sostuvo Owen.
David consideró que algún tipo de acción era necesaria. “Siento que esta es una forma de probar algo. Idealmente, se evaluaría y se modificaría para abordar mejor los problemas que las redes sociales han creado o exacerbado”, explicó. Y agregó: “No conozco los detalles específicos de la ley, pero estoy de acuerdo con intentar algo y evaluar cuál es su impacto. En el caso de mi hijo, no noté cambios en su comportamiento”.
Kendrick expresó una postura intermedia: “Coincido parcialmente con el objetivo de la ley. Entiendo por qué el gobierno busca mayores protecciones para los menores y más responsabilidad por parte de las grandes empresas de redes sociales, especialmente frente a problemas como el acoso, el catfishing y otros daños en línea. En ese sentido, la ley va en la dirección correcta, porque traslada parte de la responsabilidad a las plataformas y no la deja exclusivamente en manos de las familias”.

Sin embargo, hay dudas entre los padres sobre la eficacia de la prohibición.“Es clave asegurarse de que la medida realmente se aplique a los menores de 16 años, porque, como dije, mi hijo mayor no lo notó. También escuché que algunos chicos usan sistemas de reconocimiento facial y hacen gestos para que la inteligencia artificial los detecte como mayores”, advirtió Owen.
Para Kendrick la falla es en cómo puede aplicarse de manera realista. “Australia no cuenta con un sistema formal y universal de verificación de edad para menores de 16 años y, sin eso, no está claro cómo puede fiscalizarse esta prohibición. Esto abre preguntas importantes sobre dónde recae realmente la responsabilidad: si en los padres, en los chicos, en el Estado o en las corporaciones. Hoy, eso no parece del todo resuelto”, advirtió.
Y concluyó: “Creo que se introdujo sin suficiente consideración sobre su impacto más amplio. Para algunos jóvenes, especialmente en comunidades remotas o aisladas, las redes sociales no son solo entretenimiento. Muchas veces son su principal vía de acceso al apoyo, a la información y a la conexión con el mundo exterior”.
1Las mejores frases de Mahatma Gandhi para compartir
2“Se nos pasó el fuego”: El crudo relato de una familia que no logró salvar a su ganado en Villa Lago Rivadavia
3Cumplió un mes la prohibición de redes sociales para menores de 16, cómo impactó en los adolescentes: “Recuperar la infancia
4Nuevo DNI: cuánto sale y cómo es el trámite para sacarlo






