
Recuperaron 25.000 obras precolombinas
Se trata de tallas de altísimo valor que fueron ingresadas ilegalmente en el país; las roban por encargo
1 minuto de lectura'
El gobierno argentino devolvió al Poder Ejecutivo colombiano una pieza de cerámica de la cultura Tairona -que tuvo esplendor en el 1000 después de Cristo-, que había sido ingresada en el país ilegalmente. La talla fue confiscada el año último cuando su propietario, un ciudadano uruguayo cuyo nombre no trascendió, intentaba sacarla de Buenos Aires hacia Montevideo, envuelta entre sus ropas. La pieza había sido adquirida en una galería de la ciudad de Cartagena de Indias.
El mes último, durante el Taller Regional contra Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, realizado en Colombia, la directora del Instituto Nacional de Antropología, Diana Rolandi, devolvió la pieza: una vasija de cerámica modelada con figura zoomorfa, de 19 x 16 x 21 centímetros y que, por sus características, es considerada excepcional.
Pero la devolución de "el chanchito" -tal como llamaban a la talla por sus formas- es casi una anécdota más de lo que en la jerga policial se denomina "la mafia del contrabando de arte", que incluye tallas americanas precolombinas.
Según Rolandi, las fuerzas de seguridad se incautaron en los últimos dos años de 25.000 piezas robadas, saqueadas, contrabandeadas o ingresadas irregularmente en el país, de las cuales el 70 por ciento proviene de Perú. Según la Unesco, ese tráfico mueve anualmente 1000 millones de dólares en todo el mundo.
"Nosotros -dijo la funcionaria- enseñamos a la fuerzas de seguridad cuándo una pieza es importante, y a diferenciarlas. Pero hay cosas que no podemos hacer como, por ejemplo, revisar las valijas diplomáticas: en ellas van y vienen miles de piezas", dijo.
Y hace referencia a una causa judicial, actualmente en trámite en el juzgado federal de Rodolfo Canicoba Corral, en la que están involucrados y mencionados desde políticos hasta conocidos empresarios y coleccionistas privados.
"Hay que saber lo que tenemos como patrimonio. Mire -dice Rolandi-, a veces son los propios sacerdotes del interior que, por desconocimiento, venden piezas de sus parroquias a extranjeros. O a gente del lugar que fue contactada por coleccionistas privados del exterior (aunque acá hay muchos también), que mandan directamente a robar."
Rolandi cuenta, por ejemplo, que hace cuatro años sustrajeron del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tucumán las mejores piezas de arqueología que fueron sacadas del país por fronteras secas.
Coleccionistas sospechosos
Los allanamientos de 2000 fueron en una casa de antigüedades de San Telmo y en la galería El Sol. De allí las fuerzas de seguridad se llevaron 15.000 piezas. Un año más tarde, en un departamento del centro de la ciudad y en otro de San Isidro la policía secuestró 5000 piezas más, entre ellas, un feto momificado. Y meses más tarde, en Comodoro Rivadavia, hubo otros allanamientos con 5000 tallas más.
"El 70% de las piezas va a los Estados Unidos y a Canadá: allá prefieren los huevos y huesos de dinosaurios. Y en Europa -dice Rolandi-, las colecciones las encabezan personas de Suiza, Italia, Inglaterra y España. Igual, nosotros pensamos que la Argentina es país de tránsito."
De ahí que, en Colombia, todos los países reunidos hayan decidido hacer una "lista roja de bienes en peligro", nómina indicativa que tiende a educar a las fuerzas de seguridad sobre posibles contrabandos de piezas arqueológicas y obras de arte.
Por ejemplo, las vasijas mayas o de figuras amazónicas, los metales calados de Costa Rica, las máscaras de Teotihuacan, las placas de Manabi del Ecuador, el ave de pico o dio hacha, en jade, de Costa Rica; figurilla olmeca o Placa Maya de México o los textiles peruanos.
Rolandi dice que, en general, las piezas más buscadas son las peruanas. Pero entre las argentinas están las figuras de los Suplicantes de piedra del período del 100 al 500 d.C., que están en el museo de La Plata; los pectorales de metal catamarqueños y demás piezas de los Valles Calchaquíes.
En rigor, el contrabando tiende a ser riesgoso, pero posible dado que en los aeropuertos, al menos en los argentinos, la revisión de las valijas se hace al azar y no todas pasan los rayos X, aunque sí son olfateadas por los perros de las brigadas antidrogas.
La restitución
El "chanchito" devuelto al gobierno colombiano es considerado una pieza excepcional, dado que de los elementos pertenecientes a la cultura Tairona recuperados en los sitios arqueológicos, muy pocos son de cerámica modelada.
¿Cómo se puede sacar una pieza del país? Una fuente que conoce tanto la causa judicial como de piezas prehispánicas, pero que prefirió no dar a conocer su nombre, explicó a LA NACION que habitualmente los mismos que venden la talla se encargan de hacer los papeles, presentarlos y lograr que el objeto llegue a destino.
"En un pueblo peruano, cerca de Nazca -dijo la fuente-, hubo una familia dedicada por encargo a saquear un yacimiento arqueológico. Es que además de instalarlos en una habitación para admirar las obras en soledad, los coleccionistas privados lavan dinero con el arte. Se mueven millones", finalizó el vocero.




