
Renunció una investigadora por presiones en el Conicet
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Un nuevo caso de presiones en el Conicet derivó en la renuncia de la investigadora Edda Adler, que tenía a su cargo la Gerencia de Evaluación y Acreditación del organismo.
Adler, cuya renuncia indeclinable fue aceptada ayer por el directorio del Conicet, acusó al vicepresidente de Asuntos Tecnológicos, Marcelo Daelli, de amenazarla por no acceder a mostrar las evaluaciones que se seguían a una investigadora para un pedido de promoción.
Adler había asumido al frente del área encargada de evaluar a los investigadores del Conicet durante la gestión de Enrico Stefani, que en marzo último renunció a la presidencia del organismo por haber recibido presiones políticas.
En diálogo con La Nación , explicó que una investigadora del área de Humanidades, cuyo nombre mantuvo en reserva, solicitó acceder, el viernes 25, a una carpeta que contenía la opinión de sus pares en el tratamiento en curso de su pedido de promoción. Frente a la negativa, "Daelli llamó para increparla, y luego a mí, amenazándome por teléfono con un sumario por ocultar información", aseguró la científica.
El lunes siguiente, Liliana Pérez Rizzo, directora de Despacho, le mandó a Adler un memorandum en el que se solicitaba el envío de la carpeta con las evaluaciones para "foliarlas y dar la vista que la investigadora solicitó". "Dudo de que ella haya actuado por su cuenta; probablemente recibió órdenes de arriba, aunque no puedo probarlo", agregó Adler, en referencia a Pérez Rizzo.
También comentó que el martes, al llegar a su escritorio, se encontró con que la carpeta había sido enviada al directorio, "donde finalmente se decidió no darle vista a la interesada".
"De cualquier manera, mi renuncia es indeclinable, porque mi compromiso interno era continuar en la función mientras ningún intento de presión pretendiera torcer la voluntad ética de mis acciones", aseguró.
Consultado por La Nación , el presidente del Conicet, Armando Bertranou, dijo que se trató de "un mero accidente" y que Adler hizo una "interpretación personal de los hechos".
"Los directores no pueden entrometerse en la evaluación académica, pero tienen la obligación de controlar que no haya vicios de procedimiento, que fue lo que Daelli hizo", explicó.
Daelli, por su parte, reconoció que hubo "un exceso" de su parte en lo personal, pero que su interés era exclusivamente por los procedimientos. "Y todo lo demás es una interpretación sui generis. "
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