
Reportan nuevos casos de diabetes en pacientes de Covid-19
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NUEVA YORK (The New York Times).− El doctor Mihail Zilbermint está acostumbrado a tratar la diabetes: es jefe de un equipo especial que atiende a pacientes que sufren ese desorden metabólico en el Hospital Suburbano de Bethesda, estado de Maryland. Pero a medida que su hospital empezó a llenarse de pacientes de Covid, también se disparó el número de casos de diabetes en su unidad.
“Antes manejábamos unos 18 pacientes por día”, dice. Ahora su equipo atiende unos 30 pacientes diarios.
Y muchos de esos pacientes no tiene antecedentes de diabetes. Algunos desarrollaron niveles elevados de glucosa en sangre cuando tuvieron Covid, pero sus valores volvieron a ser normales antes de ser dados de alta. Otros volvieron a sus hogares con diabetes declarada y diagnosticada. “Hay definitivamente una escalada de diabéticos que acaban de ser diagnosticados”, dice Zilbermint.
Aunque el Covid-19 suele atacar los pulmones, hay creciente evidencia de su conexión con una variedad de problemas, como alteraciones en la coagulación de la sangre, desórdenes neurológicos y daño cardíaco y renal. Y los investigadores ya están pensando en sumar la diabetes a esa lista de complicaciones, tanto la tipo 1 —pacientes que no fabrican la insulina necesaria para regular su azúcar en sangre— como la tipo 2—pacientes que fabrican poca insulina y se vuelven resistentes a su propia insulina, lo que eleva sus niveles de glucosa—. Pero los científicos no saben si el Covid-19 causa el problema, acelera un problema ya en curso, o ambas cosas a la vez.
Ya en enero de 2020 los médicos de Wuhan, China, notaron elevados niveles de azúcar en sangre en pacientes con Covid. En Italia, otro foco temprano de la pandemia, los médicos se preguntaban si después del Covid no venía el diagnóstico de diabetes, debido a la conexión que observaban entre la infección viral y el inicio del trastorno metabólico. Esa vinculación ya se había observado anteriormente en brotes de enfermedades causadas por otros coronavirus, como el SARS.
Un año después del inicio de la pandemia, la naturaleza exacta y el alcance de la diabetes concomitante sigue siendo un misterio. Muchos de quienes desarrollaron diabetes durante o después del Covid-19 tienen factores de riesgo, como la obesidad o antecedentes familiares de la enfermedad. Los niveles elevados de glucosa en sangre también son comunes entre quienes toman dexametasona, un esteroide que integra la batería de tratamientos contra el Covid. Pero también e han dado casos en pacientes sin factores de riesgo conocidos ni enfermedades preexistentes. Un algunos de esos casos de diabetes se desarrollaron varios meses después de que el cuerpo ya se había librado del virus.
John Kunkel, un ejecutivo de banco de 47 años de la localidad de Evening Shade, Arkansas, fue uno de esos casos sorpresa. Lo internaron con Covid-19 a principios de julio. Más tarde, durante una visita de control al médico, se enteró que tenía niveles de glucosa peligrosamente altos y quedó internado de nuevo. Finalmente, le diagnosticaron diabetes tipo 2.
“No tenía problemas preexistentes de ningún tipo”, dice Kunkel. “Me quedé pasmado. ¿Cómo podía ser?”
Desde que tuvo Cocid-19, Kunkel tuvo que ir cinco veces de urgencia al hospital y estuvo internado en tres oportunidades. Hace poco perdió su empleo por no poder reincorporarse, debido a sus continuos problemas de salud. “¿Alguna vez recuperaré mi vida?”, se pregunta. “Nadie lo sabe.”
Según un relevamiento global publicado el 27 de noviembre en la revista Diabetes, Obesity & Metabolism, hasta un 14,4% de las personas internadas con Covid grave desarrollaron diabetes. El grupo internacional de investigadores analizó informes de hiperglucemia descontrolada y altos niveles de glucosa en más de 3.700 casos de pacientes de Covid-19 recopilados en ocho estudios. Aunque esos diagnósticos podrían ser una respuesta ya conocida a las enfermedades graves o los tratamientos con esteroides, dicen los autores, “también debe ser considerada la posibilidad de que sea un efecto directo del Covid-19.”
Según los autores, otra evidencia de la vinculación directa del Covid con la diabetes son las dosis excepcionalmente altas de insulina que suelen necesitar los diabéticos que enferman gravemente de Covid-19 y las peligrosas complicaciones que a menudo presentan.
Interrogantes
Los investigadores no terminan de entender cómo puede el Covid desencadenar diabetes de tipo 1 y 2, ni si se trata de casos de diabetes pasajera o permanente. Pero trabajan a destajo para encontrar respuesta a este y otros interrogantes, como por ejemplo si el nuevo coronavirus está difundiendo un tipo de diabetes totalmente nuevo, que tendría una evolución diferente a la de las formas tradicionales de la enfermedad.
Francesco Rubino, profesor de cirugía de la diabetes en el King’s College de Londres, está convencido de que existe una conexión subyacente entre ambas enfermedades.
Durante el verano boreal, Rubina y otros expertos en diabetes lanzaron un registro global de pacientes con diabetes relacionada con el Covid-19. Y cunado difundieron la iniciativa a través de un editorial en el New England Journal of Medicine, recibieron respuesta de más de 350 instituciones de todo el mundo, dice Rubino.
La base de datos está acumulando pacientes —más de 150 hasta el momento—, aunque los investigadores tardarán meses en examinar los datos para sacar conclusiones. “Son datos que tenemos que analizar en profundidad”, dice Rubino. “Pero el problema entre la diabetes y el Covid parece ser muy real.”
El investigador dice que algunos de los casos reportados en su base de datos no se ajustan al perfil habitual de diabetes tipo 1, en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina, o tipo 2, en la que las personas se vuelven resistentes a la propia insulina. Por lo general, un paciente con un tipo de diabetes experimentará complicaciones específicas; por ejemplo, las personas con diabetes tipo 1 pueden quemar sus reservas de grasa, o las personas con diabetes tipo 2 pueden experimentar un síndrome que involucre deshidratación severa y coma diabético, cuando el cuerpo bombea el exceso de azúcar en sangre a la orina. En algunos pacientes con covid-19, sin embargo, las complicaciones cruzan varios tipos.
“Existen posibilidades reales de que no tenga el mecanismo típico de la diabetes”, dijo Rubino. “Podría ser una forma híbrida. Es preocupante “.
Lo que más preocupa a Rubino son los diagnósticos nuevos de diabetes después de infecciones leves o asintomáticas de coronavirus, porque a medida que aumente el número de casos de coronavirus “también podrían aumentar significativamente los nuevos diagnósticos de diabetes”.
La diabetes ya era un grave problema a nivel mundial. Se estima que un 10,5% de los norteamericanos —34,2 millones de personas— sufren la enfermedad, y que 1 de cada 3 —88 millones de personas— tienen prediabetes, o sea que van camino a desarrollar el tipo 2 de la enfermedad. Si no es tratada, la enfermedad puede causar daño en muchas partes del cuerpo, y está asociada a graves complicaciones de salud, como las cardiopatías, los derrames cerebrales, la ceguera, la falla renal y neuropatías.
Pero todavía no se sabe que las diabetes que se manifiestan después de la infección del Covid serán un problema de por vida para los pacientes.
Los pacientes recién diagnosticados, como la enfermera Tanisha Flowers, de 40 años, no ven la hora de tener una respuesta.
Tanisha se contagió en abril, cuando trabajaba en la Guardia Covid de un hospital de la ciudad de Richmond, y en octubre le diagnosticaron diabetes. Ahora tiene que tomar remedios diariamente, no puede comer lo que quiere y sabe perfectamente que podría ser diabética de el resto de su vida.
“Dejé de ser yo”, dice Tanisha. “Nadie sabe cuáles son las consecuencias a largo plazo.”
(Traducción de Jaime Arrambide)
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