Restringieron el reparto de comida para los inundados

Por irregularidades en la distribución
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6 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Toda tragedia sirve para mostrar caras contrapuestas de la condición humana. Así como la inundación de esta ciudad dejó ver una impresionante avalancha de solidaridad en todo el país, también aparecieron irregularidades.

Ayer, el comité de crisis –atiende todo lo relativo a la inundación– se vio obligado a suspender la distribución de alimentos a los autoevacuados, tras comprobar que la mayoría de las cajas entregadas fue a parar a manos de personas que no resultaron damnificadas por el fenómeno.

La medida dejó sin alimentos a unas 400 personas que desde las primeras horas de la madrugada habían formado una larga fila en las inmediaciones del estadio del club Unión. Hasta allí debían concurrir los autoevacuados en busca de alimentos, previa certificación de su situación.

Por la tarde, y en forma muy restringida, se despacharon algunas cajas, pero el hecho sirvió para dejar al descubierto que el citado comité, a una semana del desastre, todavía tiene algunas cuestiones irresueltas.

Según los informes de fuentes oficiales, durante este último fin de semana se atendieron diariamente, en promedio, unos 50 mil reclamos. Anteayer por la tarde, cuando ya se llevaban despachadas 60 mil cajas, los organizadores del operativo alertaron que a ese ritmo de asistencia en dos días no habría más provisiones. Fue allí cuando comenzaron a detectarse algunos casos de ciudadanos que asistían a retirar raciones y cajas de alimentos sin haber sido afectados por el desastre. Grupos de barrios marginales, cuyas viviendas no habían sido tocadas por las aguas, y hasta de distritos vecinos, como Rincón, Colastiné y Alto Verde, figuraban entre los beneficiarios del aporte solidario.

Cambio de ropa

"Yo descubrí a un melenudo que se sacó el pullover y después se puso pantalón corto y así se llevó tres cajas de alimentos. No dije nada porque tal vez lo necesitaba o tenía una familia numerosa. Pero después, cuando decidimos pasar la noche en la fila para tratar de obtener algún alimento, vinieron unos uniformados y nos dijeron que no esperáramos porque ya no había más alimentos para entregar", explicó a los gritos Mirta Sandoval, una autoevacuada del barrio Alfonso.

Y siguió: "Me puse a llorar. Sinceramente perdí todo, me fui a casa de mi mamá, pero es una jubilada que cobra 150 pesos por mes y ni siquiera pudimos tener leche para los chicos. Son unos miserables los que se aprovechan de esta situación", exclamó.

Pero ese tipo de situaciones no es nuevo. También para los evacuados que son asistidos en escuelas, iglesias y otras dependencias existen intermediarios. En los galpones del puerto, varios dirigentes barriales -políticos y sociales- se presentaron a reclamar ayuda para evacuados. Luego se comprobó que esas cajas y esa ayuda se depositaban en viviendas particulares donde ya nadie podía seguir el rastro de esa cadena de distribución paralela.

El propio gobernador, Carlos Reutemann, reconoció que "hay punteros políticos que se aprovechan de la situación". El mandatario, sin embargo, se cuidó a la hora de identificarlos y no hizo mención alguna de la filiación política de los acusados.

Aprovechados

También la tragedia fue aprovechada por algún sector del comercio capitalino. Desde el jueves 1° del actual, en los negocios del centro y del oeste de la ciudad se terminaron las velas, las pilas, las linternas y hasta los comestibles, en este caso porque la ciudad quedó sitiada ante el corte de las rutas de ingreso y egreso. Eso dio lugar a que muchos aprovecharan la ocasión para incrementar los precios ante una inusual demanda.

Así, una vela llegó a tener un costo de tres pesos, cuando ése es el valor de un paquete de cuatro unidades; el pan se vendió por esas horas a cinco pesos el kilogramo, y el costo de los materiales para la construcción, como la arena y el cemento, se triplicó.

El Centro Comercial de Santa Fe reclamó cordura a sus asociados. Desde entonces hubo mayor control por parte de las autoridades, pero nadie retrotrajo los precios, incluso en algunos supermercados, donde aumentaron principalmente los artículos de limpieza y las frutas y verduras.

Con una fe inquebrantable

Mientras los santafecinos siguen luchando contra el agua, se renuevan las muestras de solidaridad con los inundados. Ayer, desde la CGT, partieron camiones del Ejército con agua, colchones y frazadas. El ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez, a su vez, felicitó a personal de Gendarmería que enfrentó la crisis.

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