
Robin Cook, un médico que tiene 100 millones de lectores
Best-séller: el conocido novelista norteamericano quiere enseñar a través del entretenimiento y que la gente conozca el lado oscuro de la medicina.
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Médico entrenado en Harvard, Robin Cook eligió la literatura como profesión, y no le fue nada mal: lleva más de 100 millones de ejemplares vendidos desde Coma, su primer libro.
Llegó a Buenos Aires para dar a conocer su última novela, Toxina, y reveló sus ambiciones literarias, en un diálogo con La Nación .
-¿Cuál es su mayor preocupación, la medicina o la literatura?
-Me considero un médico que escribe, más que un escritor. Hay muchas cosas sobre medicina que la gente desconoce y que los profesionales de la medicina no quieren dar a conocer. Ellos quieren hacer creer que todos los médicos son buenos y que todos los hospitales son buenos. Cuando salió mi primer libro la gente estaba sorprendida porque el malo de la novela era un médico. Pero lo interesante es que ningún médico resultó sorprendido.
-¿Siente que debe alertar a la gente sobre esa profesión misteriosa?
-Mi interés es enseñar a través del entretenimiento. Quiero que la gente tome conciencia de asuntos que afectan a la sociedad. Por ejemplo, el mundo de los negocios ha tomado el control de la asistencia médica en los Estados Unidos. El objetivo de estas grandes empresas no es mejorar la salud de la gente, sino ganar mucho dinero.
-¿Era consciente de eso cuando estudiaba medicina o se dio cuenta cuando se dedicó a escribir?
-Cuando hacía mi residencia vi venir que el viejo estilo de la medicina iba a desaparecer en los Estados Unidos. Antes, los médicos manejaban su relación con el paciente de la manera que mejor les parecía. Ahora, todos trabajan para alguna compañía que les dice lo que deben y lo que no deben hacer. Se los recompensa por brindar la menor atención posible, porque cuesta muy caro.
-¿Cree que los mismos médicos pueden sacar algún provecho de sus historias?
-El personaje de mi última novela es un médico cirujano cuya hija se intoxica. Advierte que pasa a ser un paciente más, y que no lo tratan como él piensa que debería ser tratado, sino como a las demás personas. Los médicos pueden sentir lo mismo que sintió el personaje en su función de paciente.
-Más allá de un libro sobre egiptología, siempre ha escrito sobre medicina. ¿Piensa cambiar de temas?
-Estoy interesado en muchos temas, pero el ritmo de los cambios en medicina es tan rápido que cada vez que abro el diario digo: "¡Oh Dios, esto es algo sobre lo que podría escribir!" -Algunos de sus libros han sido llevados al cine.
-Sí, pero ahora estoy más interesado en la televisión. Hollywood no quiere hacer ninguna película que tome un tema serio. Piensan que las únicas que hacen dinero son las que están orientadas a una mentalidad de 13 años.
-¿En qué diferencia sus thrillers médicos de otros best-séllers?
-Yo uso el entretenimiento para enseñar a la gente. La mayoría sólo piensa en entretenimiento. Además, en mis libros yo me ocupo de todo: la investigación y la redacción. Otros llegan a cierto nivel de dinero y arman un equipo de colaboradores. Hacen las investigaciones, hacen esto, hacen aquello. Hasta escriben por ellos.
-Al principio confesó que no se sentía escritor, sino más bien un médico que escribe. ¿Qué le impide serlo?
-Ha habido un cambio muy grande entre mis primeros y mis últimos libros. Soy mucho mejor que antes. Eventualmente podré decir que soy escritor. No lo sé.
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