
Se complicó el rescate del buque Magdalena Oldendorff
Pese a los intentos del rompehielos Almirante Irízar, el barco alemán no pudo cruzar la barrera de hielo que lo retiene y deberá esperar a ser rescatado en aguas protegidas de la Antártida
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El buque alemán Magdalena Oldendorff decidió finalmente pasar el invierno varado en la Antártida, luego de recibir la asistencia del rompehielos argentino Almirante Irízar, que comenzó a navegar hacia el este, con el objetivo de buscar una ruta de hielos débiles que le permita salir a aguas abiertas.
Antes de separarse, el Oldendorff fue reabastecido de combustible, lubricantes, víveres, medicamentos, cigarrillos y bebidas por el Irízar y sumó a su tripulación al teniente de navío médico de la Armada Argentina Juan Carlos Campana, que permanecerá durante toda la invernada, hasta que el buque pueda volver a navegar por sus propios medios.
La decisión de mantener en invernada al navío alemán fue tomada de común acuerdo entre las autoridades de la empresa Oldendorff, propietaria del buque, los comandantes del Irízar y del Estado Mayor General de la Armada, luego de evaluar las difíciles condiciones climatológicas y glaciológicas que enfrentaba la formación "en convoyado", que, encabezada por el rompehielos, intentó avanzar a través de los cerrados hielos antárticos durante casi dos semanas.
De este modo, el Irízar buscará ahora navegar en forma autónoma hacia el este, donde se encuentran las formaciones de hielos más débiles detectadas por las imágenes satelitales y ganarle al invierno, que congela el mar a medida que avanzan los días. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que el Irízar corra con la misma suerte chance que el Oldendorff y se vea obligado a invernar en alguno de los dos puertos de hielo que ya se encuentran identificados.
"Misión exitosa"
No obstante, el capitán de navío Raúl Benmuyal, comandante de la Fuerza Naval Antártica y jefe de la operación "Cruz del Sur" de rescate del Oldendorff, consideró que la misión "fue exitosa", por cuanto se logró tomar contacto con el navío alemán, reaprovisionarlo y guiarlo hasta el interior de una península, una zona resguardada de los fuertes vientos, donde permanecerá hasta que los hielos comiencen a derretirse, una fecha imprecisa entre noviembre y enero.
Benmuyal diálogo esta tarde con la prensa, durante una conferencia que ofreció a través de una conexión satelital, durante la cual se refirió a la decisión adoptada "de común acuerdo", entre los responsables de la empresa alemana y la Armada Argentina, que fue contratada especialmente para asistir al Oldendorff.
Así, según explicó el comandante, el mismo capitán del Oldendorff reconoció que era imposible "ni siquiera con el apoyo de los poderosos rompehielos rusos" cruzar el cerrado campo de hielo que, actualmente, abarca unos 1200 kilómetros de extensión hasta aguas abiertas.
"No hubo sorpresas, sabíamos que teníamos por delante una misión complicada ", reconoció el comandante.
No obstante, Benmuyal consideró: "La misión se cumplió sobradamente: hemos dejado al Oldendorff abastecido, sin ningún problema y suficientemente aprovisionado para pasar el invierno".
Abordo del Oldendorff, en tanto, permanecerán 16 tripulantes, ya que un oficial y un mecánico del navío alemán se trasladaron al rompehielos, mientras que el médico Campana, a su vez, pasó del Irízar al carguero para permanecer durante la invernada.
Fuente: DyN




