Se obvió "el principio de la parsimonia"
Roxana Kreimer Para LA NACION
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Si los investigadores que trabajaron en el caso de la familia Pomar hubiesen conocido el "principio de parsimonia" o "navaja de Occam", el misterio de su desaparición podría haberse dilucidado con mayor rapidez.
Este principio sostiene que cuando dos o más explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la más simple suele ser la más probable.
Si el hijo tarda en volver a casa, podemos pensar que se quedó tomando algo con los amigos o que fue secuestrado para ser liberado tras el pago de un rescate. Lo más probable, sin embargo, y lo que el principio de parsimonia o de la navaja de Occam señalaría, es que se haya demorado charlando con los amigos.
La explicación más simple es la más probable, aunque no sea necesariamente la verdadera.
El principio de la "navaja de Occam" sugería que lo más probable era que la familia Pomar hubiese tenido un accidente de tránsito. De haber considerado esta hipótesis, la ruta habría sido rastrillada con más detenimiento.
Un enemigo de este principio tan práctico para la vida es nuestro gusto por las historias estrambóticas. Simplificar el entendimiento, así como simplificar la vida, puede ser un arte, dado que el mundo a veces se nos presenta con una complejidad inconmensurable.
Sigamos el principio de Occam, que recomienda "No multiplicar los entes innecesariamente".
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