Se oponen los vecinos a que se demuela una joya arquitectónica
Es la casa racionalista diseñada por Wladimiro Acosta en 1936, en Belgrano R.
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Las autoridades del gobierno porteño suspendieron el último jueves los trabajos de demolición de una casa en Belgrano R construida por el destacado arquitecto ruso Wladimiro Acosta, a raíz de las protestas de los vecinos que se negaban a perder un edificio que forma parte del patrimonio de su barrio.
La vivienda, situada en La Pampa 3470, posee un valor histórico incalculable porque es un alto exponente de la arquitectura moderna en la Argentina.
En el último fin de semana, los propietarios de esta casa comenzaron su demolición. Lo curioso es que la Dirección de Planeamiento porteña no había permitido la realización de estas tareas porque no se adecuaban al entorno de la zona.
Además, los vecinos no vieron con buenos ojos que una construcción tradicional se convirtiera en polvo.
La casa, construida en 1936, se encuentra en una zona residencial de Belgrano con requisitos muy estrictos: toda innovación que se planea en sus edificios debe ser aprobada por la Dirección de Planeamiento de la ciudad y por las asociaciones vecinales del lugar.
"En marzo último, cuando se vendió la casa, nos empezamos a preocupar porque no sabíamos cuál era el destino que sus nuevos dueños le iban a dar", comentó a La Nación Silvia Amuchástegui, presidenta de la Sociedad de Fomento de Belgrano R.
La preocupación no fue en vano. De un día para el otro, los vecinos descubrieron que un alero de la casa había sido derribado e, inmediatamente, avisaron al Gobierno de la Ciudad. Intentaron hablar con el dueño de la casa, pero nunca supieron quién es.
Patrimonio de la ciudad
"Queremos conseguir que esta construcción sea declarada patrimonio de la ciudad. Si bien ya es tarde, lo único que pedimos es que la tradicional casa quede como está en este momento", dijo Liliana Aslan, miembro de la sociedad.
Hace un mes, la Dirección de Planeamiento porteño envió un proyecto para catalogar la vivienda como edificio de interés patrimonial y poder darle máximo cuidado a este inmueble.
El tradicional edificio está inscripto en el Inventario de Patrimonio Urbano (IPU), documento confeccionado por un grupo de arquitectos que rescata los monumentos más importantes del barrio.
"Cuando esta dirección prohibió realizar cualquier cambio en la construcción, les ofreció a los dueños estudiar opciones para hacer refacciones sin modificar el estilo de la vivienda", manifestó Francisco Pratti, director general de Planeamiento e Interpretación Urbanística. "Pero al parecer no quisieron", agregó.
Encontrar a los dueños de la casa fue una tarea imposible. Ni los vecinos ni el Gobierno de la Ciudad saben quiénes son. Los obreros que estaban trabajando en la casa prefirieron no hablar cuando La Nación les preguntó por los propietarios del inmueble.
"Ahora, el propietario de la histórica vivienda deberá pagar la reconstrucción de las partes demolidas y presentar un nuevo proyecto", concluyó Pratti.
Al parecer, los vecinos de Belgrano han ganado una batalla para preservar el patrimonio del vecindario. Aseguran que harán lo imposible para preservar sus bellezas y para cumplir con su máximo objetivo: que Belgrano R se conserve tal cual está.




