
Se suicidó una mujer en una sede del PAMI
Cartas: una jubilada se asfixió en la puerta del distrito Villa Devoto; dejó tres misivas, una para autoridades de la obra social.
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Una jubilada se suicidó ayer en la puerta del distrito 3 del PAMI, en Villa Devoto, y entre sus pertenencias se encontraron tres cartas, una de ellas dirigida a las autoridades de la obra social, según fuentes policiales.
A las 6.30, el personal de vigilancia de la delegación del PAMI encontró el cuerpo sin vida de Victoria Daraviga, de 75 años, en la entrada del edificio situado en Francisco Beiró 3572. La mujer tenía una bolsa de residuos en la cabeza, sujetada al cuello con cinta de embalaje.
Entre sus objetos personales se hallaron tres cartas dirigidas al director de esa delegación del PAMI, al titular de la comisaría 45a., Leonardo Horacio Cura, y al juez. Aunque ella no sabía su nombre, el magistrado de turno era Julio César Corvalán de la Colina.
Si bien se desconocen las razones que empujaron a Daraviga a la muerte, las misivas estaban ayer bajo secreto de sumario, fuentes policiales informaron que las causas serían las penurias económicas que atravesaba la mujer y los problemas de salud que la aquejaban.
"En un primer momento consideramos que se trataba de una muerte por causa dudosa. Pero el hecho de que el cuerpo no estuviera golpeado nos hace suponer que se trató de un suicidio", dijo a La Nación el titular de la comisaría 45a.
El director del PAMI de Villa Devoto, Hernán Serra, aseguró que el último contacto que tuvo Daraviga con la delegación fue el 30 de abril de 1996. "Hizo un trámite para cambiar de médico de cabecera", dijo.
Una mujer solitaria
La jubilada vivía sola, a seis cuadras de la obra social, en la calle Nazarre 3831. Sus vecinos dijeron que "apenas la conocían".
"Ella salía muy poco de su casa, cuando no había nadie en la calle. Era muy solitaria y buena. Creo que con esa muerte ella quiso que todos supieran lo mal que viven los jubilados", relató Mabel Musdeo, vecina de la mujer.
El representante de la Mesa Coordinadora de los Jubilados, Carlos Imizcoz, se mostró ayer apenado por el suicidio de Daraviga, que definió como "un caso testigo de la situación que vivimos los jubilados. Más allá del desamparo material, la impotencia nos hace la vida muy dura".
En la sala principal de la obra social más de 40 jubilados esperaban ser atendidos. Consultados por La Nación , muchos de ellos se quejaron por la atención que reciben en el PAMI.
"Hay muchas cosas que faltan porque hay pocos empleados. A veces se forman filas muy largas y siempre tenemos que esperar", se lamentó José Antonio Angelino, de 82 años.
Mabel, de 78, se quejó: "Los trámites demoran mucho tiempo y uno ya es viejo para esperar".
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