
Siete cambios oculares comunes relacionados con la edad que no deberíamos ignorar
Desde problemas para leer de cerca hasta destellos repentinos, los expertos explican qué es normal y qué puede indicar un problema
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WASHINGTON.- James Byczek estaba cenando con su esposa y un amigo cuando notó lo que pensó que era una mosca zumbando alrededor de la habitación. “Les pregunté si ellos también la veían y dijeron que no”, contó. Más tarde, en casa, el punto flotante se había transformado en una línea negra gruesa y ondulada en su ojo izquierdo. “Pensé: ‘Qué raro, debo tener algo en el ojo’”, recordó Byczek, que entonces tenía 56 años. Pero no vio nada cuando se miró al espejo.
Byczek, quien vive en Elmhurst, Illinois, pidió un turno con un optometrista, quien lo derivó a la sala de emergencias. Tres días después, estaba en cirugía por un desprendimiento de retina.
Desarrollar un desprendimiento de retina —cuando el tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo se separa de su posición normal— es bastante poco común. El riesgo de por vida de una persona promedio es inferior al 1%. Sin embargo, si usted es muy miope, tuvo una lesión ocular previa o tiene antecedentes familiares de desprendimiento de retina, sus probabilidades de experimentar uno son mayores. La edad también aumenta ese riesgo.
“Una de las consideraciones principales con la salud ocular es que la edad es un factor de riesgo para casi todas las enfermedades oculares”, dijo Teri Geist, presidenta de la Asociación Americana de Optometría y optometrista en Midwest Eye Care, P.C., en Omaha.
Ver destellos repentinamente, como le ocurrió a Byczek, puede ser una señal de que algo anda mal. Pero, lamentablemente, “muchas enfermedades oculares son silenciosas”, señaló Geist, razón por la cual la Academia Americana de Oftalmología recomienda que todos los adultos mayores de 40 años se realicen un examen de detección de enfermedades oculares cada cinco a diez años.

Los adultos mayores podrían considerar exámenes más regulares, dijo Seenu Hariprasad, especialista en retina quirúrgica y jefe del Departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales de UChicago Medicine.
“Creo que es prudente que los pacientes mayores de 55 años se realicen un examen de la vista cada uno o dos años, y los mayores de 65 cada año, incluso en ausencia de síntomas visuales”, dijo. Las visitas más frecuentes son especialmente importantes si tiene antecedentes familiares de enfermedades oculares o ciertas condiciones de salud, como diabetes o presión arterial alta, que pueden dañar la retina, agregó.
Además de programar exámenes oculares regulares, alerte a su especialista si experimenta alguno de los siguientes cambios en la visión. Si bien algunos pueden ser una parte normal del envejecimiento, otros pueden ser signos de una condición ocular subyacente.
1) Se vuelve más difícil leer cosas de cerca
Perder la capacidad de enfocar de cerca —lo que significa que esas letras diminutas en un frasco de medicamentos o incluso en su teléfono se vuelven ilegibles— es “una de las primeras cosas que la gente notará a medida que envejece”, dijo Andrew Iwach, vocero clínico de la Academia Americana de Oftalmología y oftalmólogo en el Glaucoma Center de San Francisco.
Cuando usted es joven, el cristalino transparente de su ojo es más blando y altera más fácilmente su forma para enfocar la luz sobre la retina. A medida que ese cristalino se endurece con la edad, se vuelve menos capaz de enfocar objetos cercanos, lo que lleva a una condición llamada presbicia. Alrededor de los 40 años, muchas personas de repente se dan cuenta de que no pueden leer con tanta facilidad: los libros, los menús e incluso los mensajes de texto o correos electrónicos se vuelven imposibles de descifrar sin estirar el brazo.
“Las personas en el rango de edad de la presbicia piensan que están perdiendo visión rápidamente, pero este es un cambio muy normal del ojo”, dijo Hariprasad.
Qué hacer: Aunque “casi todo el mundo” experimentará presbicia, dijo Hariprasad, reserve un examen de la vista si lo nota. Su médico puede recomendarle lentes recetados o anteojos de lectura de venta libre. “No son caros y es como un soplo de aire fresco”, dijo.
2) Sus ojos se sienten más secos
Mirar una pantalla todo el día puede dejar sus ojos con una sensación de sequedad y picazón a cualquier edad, pero el ojo seco se vuelve más común más adelante en la vida.
“A medida que envejecemos, tendemos a no producir tantas lágrimas naturales”, explicó Iwach.
Alrededor del 5% de los adultos puede tener un diagnóstico de ojo seco, según encontró un estudio de 2019, y la prevalencia aumenta constantemente con la edad.
Qué hacer: las lágrimas artificiales de venta libre pueden brindar alivio, pero consulte con su oftalmólogo si el ojo seco es muy molesto.
“Si es persistente, definitivamente querrá que lo revisemos con nuestro microscopio y nos aseguremos de que no haya nada más preocupante”, dijo Iwach.
3) Tiene problemas para ver con poca luz
Imagine esto: usted entra en un cine oscuro después de haber estado bajo el sol, y sus ojos tardan un minuto en adaptarse. A medida que envejece, “eso es más difícil de hacer”, dijo Christine Curcio, profesora emérita del Departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales y directora del Laboratorio de Histopatología de DMAE en la Escuela de Medicina Heersink de la Universidad de Alabama en Birmingham.
“La gente descubre que tarda más y más en adaptarse después de una luz brillante”, dijo, y también puede encontrar difícil realizar tareas cotidianas con luz tenue.
Esto sucede porque los fotorreceptores en forma de bastón del ojo se degeneran con la edad, explicó Curcio. Estas células detectoras de luz convierten la luz en señales que el cerebro puede entender.
Qué hacer: reserve un examen de detección de enfermedades oculares con un optometrista u oftalmólogo. La dificultad para adaptarse a la poca luz puede estar asociada con un mayor riesgo de desarrollar degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), dijo Curcio. La DMAE es una enfermedad retiniana común y la principal causa de pérdida de visión irreversible en personas mayores de 50 años. Algunas formas son tratables, pero la intervención es importante antes de que la condición progrese.
4) Las cosas no se ven tan nítidas
Una visión nublada, borrosa o “no tan nítida como solía ser” es una queja común entre los adultos mayores, dijo Hariprasad, especialmente después de los 60 años.
Esto puede ser un síntoma de cataratas, que se desarrollan gradualmente y eventualmente pueden causar visión borrosa, distorsionada o doble.
Con las cataratas, “el cristalino transparente con el que nacemos se vuelve opaco, duro y adquiere un color marrón blanquecino”, dijo Hariprasad.
Las personas con cataratas también pueden notar halos alrededor de las luces. “Cuando miran un faro, por ejemplo, la luz se ve como moteada”, dijo Joan Miller, profesora de oftalmología y exjefa del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina de Harvard, Massachusetts Eye and Ear/Massachusetts General Hospital y jefa de oftalmología en el Brigham and Women’s Hospital.
Alrededor de dos tercios de los adultos estadounidenses mayores de 80 años tienen cataratas.
Qué hacer: puede dar miedo ver que su mundo se vuelve cada vez más borroso y distorsionado. Pero, a diferencia de algunas condiciones oculares que se desarrollan con la edad, “aquí podemos restaurar la visión”, dijo Iwach. En las primeras etapas, los lentes recetados pueden ayudar a mejorar la visión, mientras que la cirugía es una opción a medida que las cataratas progresan.
5) Las líneas rectas se ven curvas u onduladas
La distorsión repentina de la visión —por ejemplo, cuando los objetos que deberían ser rectos aparecen ondulados o curvos— es un síntoma más grave de la DMAE.
Esta distorsión puede ocurrir cuando un vaso sanguíneo detrás de los fotorreceptores del ojo se rompe, creando una elevación que altera la visión, explicó Curcio. Los pacientes “pueden mirar un poste de teléfono y ver que parece ondulado”, dijo.
Las líneas onduladas o curvas también pueden ocurrir con la enfermedad ocular diabética, dijo Hariprasad, o con una membrana epirretiniana, que es tejido cicatricial que se forma sobre la superficie de la retina.
La distorsión de la visión debe considerarse “un síntoma de advertencia de que algo está sucediendo en la retina”, dijo Miller.
Qué hacer: “Si tiene líneas que se supone que deben ser rectas y de repente aparecen líneas onduladas, eso es absolutamente algo que debe evaluar”, dijo Geist, especialmente si solo ocurre en un ojo.
6) Experimenta moscas volantes, destellos o puntos oscuros
El envejecimiento también afecta al vítreo, una sustancia que llena la parte posterior del ojo y que es similar a un gel al nacer, pero se vuelve más líquida con el tiempo.
“A medida que el vítreo se licua, se desarrolla una mezcla de sólidos y líquidos, y ahí es donde usted percibe las moscas volantes”, dijo Iwach. Pueden parecer puntos, círculos, líneas, telarañas o pequeñas motas.
Las moscas volantes pueden desaparecer por sí solas, pero pueden ser un signo de desprendimiento vítreo posterior, que ocurre cuando el vítreo se separa de la parte posterior del ojo; retinopatía diabética, una complicación de la diabetes que causa daño a los vasos sanguíneos de la retina; o desprendimiento de retina, como experimentó Byczek.
Qué hacer: siempre comuníquese con un especialista en ojos si de repente ve muchas moscas volantes nuevas o destellos de luz, dijo Hariprasad. Ciertos desprendimientos de retina son emergencias médicas; cuanto más tiempo pase una persona sin tratamiento, mayor será su riesgo de pérdida permanente de la visión.
7) Su visión periférica comienza a estrecharse
A diferencia de la degeneración macular, que generalmente afecta el centro de la visión, el glaucoma suele comenzar en los bordes.
La enfermedad daña el nervio óptico, creando gradualmente puntos ciegos y estrechando la visión periférica. Debido a que estos cambios ocurren lentamente y la visión central a menudo permanece intacta hasta que la enfermedad está avanzada, muchas personas no se dan cuenta de que algo anda mal.
El glaucoma “es una de las condiciones oculares más aterradoras”, dijo Hariprasad. “Para cuando los pacientes llegan, a menudo, lamentablemente, está muy avanzada”, agregó.
Sin tratamiento, el glaucoma puede causar pérdida permanente de la visión o ceguera.
Qué hacer: el glaucoma es tratable, pero debido a que a menudo no hay síntomas, aproximadamente la mitad de las personas con la enfermedad no sabe que la tiene. Esta es una gran razón por la que la Academia Americana de Oftalmología recomienda esos exámenes oculares regulares después de los 40 años, “incluso si cree que todo está bien”, señaló Miller. Los exámenes regulares son “un examen de detección para muchas cosas diferentes, pero la más importante es el glaucoma”.
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