
Siguen las deficiencias en el Moyano
El 60% de las internas alojadas en el hospital porteño están en condiciones deficientes de infraestructura y de higiene
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A 50 meses de que una diputada macrista presentara una acción de amparo ante la Justicia para revertir la situación de abandono de las pacientes del hospital Moyano y a casi dos años de haber declarado el gobierno porteño la emergencia en los servicios de salud mental, el 60% de la internas permanecen alojadas en condiciones deficientes de infraestructura e higiene.
Sucede que las obras de remodelación todavía no comenzaron en los tres pabellones con mayor capacidad del neuropsiquiátrico de mujeres, que funciona en el barrio porteño de Barracas, pese a haber sido adjudicadas entre octubre de 2005 y mayo de 2006. Se trata de los pabellones Riglos-San Juan, Tomasa Vélez Sarsfield y Bosch.
Los dos últimos albergan hoy a unas 670 enfermas de las 1100 que hoy habitan el hospital, según cifras del Ministerio de Salud de la ciudad. Pero ambos servicios -como surge de un informe del asesor tutelar de menores e incapaces de la Capital, Gustavo Moreno, al que tuvo acceso LA NACION- poseen una cantidad insuficiente de enfermeras (una cada 60 pacientes en promedio), baños inmundos, falta de limpieza general, habitaciones superpobladas y escasez de dispositivos contra incendios.
En tanto, el Riglos continúa vacío e inhabitable, luego de que la Justicia lo clausuró en octubre de 2005 por un desprendimiento de mampostería y de haber sido evacuado por el riesgo existente para las pacientes.
El panorama resulta aún más oscuro, si se considera que sólo entre mediados y fines de 2008 los pabellones habrán sido refaccionados. Fuentes del Ministerio de Salud señalaron a LA NACION que los trabajos en los pabellones Vélez Sarsfield y Riglos no empezarán antes de mediados de este año, mientras que el inicio de las reformas en el Bosch deberá esperar hasta fines de año. En los tres casos, el plazo de ejecución ronda los 350 días.
"Es una vergüenza. Yo puedo entender que el circuito burocrático sea lento, pero también hay inoperancia. El pabellón Riglos fue adjudicado en octubre de 2005, pero hubo que rehacer los pliegos porque preveían una obra que no servía para nada. Es inconcebible que haya pabellones en el mismo estado de deterioro que cuando interpuse el amparo, en febrero de 2005", dijo a LA NACION la diputada Soledad Acuña (Compromiso para el Cambio).
Esa denuncia, por cierto, derivó en una crisis institucional que provocó la renuncia del entonces ministro del área de Aníbal Ibarra, Alfredo Stern; la intervención, primero administrativa y después médica del neuropsiquiátrico; el desplazamiento de quien fue el director del Moyano durante décadas, Néstor Marchant; la clausura de los pabellones Pinel A y B, Santa María, Magnan, Riglos-San Juan y Santa Rosa; el traslado a clínicas privadas de unas 200 pacientes y la licitación de obras por un total que hoy asciende aproximadamente a 60 millones de pesos.
La batería de medidas adoptadas, sin embargo, no parece haber repercutido con la misma magnitud en la calidad de vida de las pacientes. Hasta el momento, el gobierno porteño remodeló y reinauguró los pabellones Pinel A y B, Magnan, Santa María y Charcot. Y actualmente avanzan las obras en el Esquirol-Santa Isabel -con finalización prevista para dentro de un mes, según fuentes de Salud- y en el Santa Rosa, que probablemente concluyan dentro de dos meses.
Cuando estos dos pabellones sean rehabilitados, recibirán a las internas del Vélez Sarsfield para que puedan comenzar allí los trabajos necesarios, según señalaron los voceros a LA NACION. Precisamente, sostuvieron, las reparaciones en ese edificio y en el Bosch están demoradas pese a haber sido adjudicadas porque en el ministerio prefieren evitar que las enfermas psiquiátricas -sumamente vulnerables- convivan con obras de infraestructura, por los trastornos típicos que éstas generan.
"El problema es que, con la excusa de una futura obra que nunca comienza, ni siquiera se realiza el mantenimiento necesario para respetar la dignidad de las mujeres. Acudí a la Justicia hace dos años y la situación de abandono continúa", denunció Acuña.
Más problemas
Respalda su posición el informe efectuado por Moreno luego de una recorrida que realizó por las instalaciones en marzo último, que fue recientemente incorporado en el expediente del amparo. El texto también reveló problemas de mantenimiento en los pabellones ya refaccionado.
Al respecto, los voceros del Ministerio de Salud admitieron que las deficiencias edilicias aún persisten. Sin embargo, resaltaron que la principal preocupación de la Dirección General de Salud Mental reside en cambiar ciertos paradigmas que guían el tratamiento médico de las pacientes.
"Hay diagnósticos mal hechos, internas tratadas con drogas de hace 40 años, algunas sobremedicadas y otras, inframedicadas. Necesitamos inyectar recursos humanos con una nueva mentalidad", indicaron. En ese sentido, no pudieron estimar el tiempo que demandará modificar una cultura instalada desde hace décadas.
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