Sin pistas por los ataques a supermercados
Interrogantes: se ignora aún quiénes colocaron las bombas que explotaron en cuatro sucursales de la cadena Coto, que no causaron víctimas; son de fabricación casera; se presume que las hizo estallar una misma persona o una banda.
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Hasta anoche, los investigadores desconocían todavía las causas de los atentados con explosivos de escaso poder que tuvieron como blanco a cuatro sucursales de la cadena de supermercados Coto de esta capital, que sólo provocaron leves daños materiales, pero no víctimas.
Tres de esos ataques se sucedieron casi simultáneamente, pasadas las 4.30 de ayer, en las bocas de expendio situadas en avenida De la Cruz y Piedrabuena, en el barrio de Villa Lugano; en Juan B. Alberdi y Curapaligüe, en Flores, y en Emilio Castro y avenida General Paz, en Liniers.
En todos los casos, las bombas fueron colocadas a pocos metros de los accesos de los conocidos locales comerciales.
Más tarde, pasadas las 9, detonó un cuarto explosivo en la sucursal situada en Catamarca y avenida Garay, en San Cristóbal que, como en los anteriores lugares, sólo causó rotura de vidrieras y otros daños leves.
Desactivaron otras bombas
Cerca del mediodía, personal de la División Brigadas del Departamento de Explosivos de la Policía Federal desactivó otras dos bombas que habían sido colocadas al pie de un árbol, frente a uno de los hipermercados de la citada cadena, situada en el cruce de la avenida Roca y Centenera, en el barrio porteño de Nueva Pompeya.
Según las primeras averiguaciones policiales surge que que los atentados fueron perpetrados por una misma persona o grupo, en razón de la similitud de la preparación y deflagración de los explosivos.
De las primeras apreciaciones de la División Investigaciones de la Superintendencia de Bomberos de la policía, según confiaron fuentes de la pesquisa, se desprende que la elaboración de las bombas es totalmente casera, que consiste en caños galvanizados de una pulgada de diámetro y de unos 20 centímetros de largo, que estaban rellenos con una carga liviana de explosivos.
Debido a la calidad de estas precarias bombas, los investigadores presumen que dichos atentados sólo serían actos intimidatorios más que destructivos.
Ayer, a última hora de la tarde de ayer, la jueza federal María Servini de Cubría encargó las investigaciones del caso al Departamento Protección del Orden Constitucional (POC), dependencia especializada en este tipo de hechos que, cabe recordar, también participaron de pesquisas como los atentados a la Embajada de Israel y a la sede de la AMIA, entre otros.
"No hacemos conjeturas"
Por su parte, Héctor González, gerente de Marketing y Publicidad de la empresa Coto, negó la existencia de amenazas y aseguró que todavía no tiene explicaciones claras sobre estos hechos.
"No queremos -manifestó González- hacer conjetura alguna sobre quién o quienes fueron los autores de estos atentados. Nosotros no tenemos problemas con nadie. Aún no comprendemos el por qué de estos episodios".
Al cierre de esta edición, ninguna persona o grupo se había adjudicado estos atentados, como tampoco se hallaron en las sucursales atacadas panfletos, leyendas pintadas o indicio alguno sobre quiénes fueron los autores, tal como ocurrió hace algunos años con una serie de estallidos en cajeros automáticos de esta capital que se atribuyeron una denominada Organización Revolucionaria del Pueblo (ORP) o la llamada Brigada Che Guevara.




