
Stand up rafting, el deporte acuático de moda en los ríos de Bariloche
La novedad del verano es este deporte en el cual se debe remar parado en un tablón de 5 metros de largo, para deslizarse a través de los ríos; llegan a subirse hasta nueve personas
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.– Dos rocas gigantes sobresalen en medio del río Limay, son "las mellizas" como le dicen los lugareños y es allí donde la tabla de stand up rafting se detiene para que los seis navegantes levanten sus remos y miren a la cámara, que a lo lejos dispara para retratar esa imagen de ensueño.
La novedad del verano en Bariloche es el stand up rafting, una fusión de rafting y stand up paddle para navegar y remar parado en una enorme tabla de 5 metros de largo por 2 de ancho sobre la que pueden deslizarse hasta 8 personas con un guía.
"Buscábamos algo divertido y que se pueda hacer cerca de la ciudad. La idea la trajimos de Hawaii donde usan estas tablas para el mar, pero acá lo adaptamos a ríos de montaña que tienen rápidos", dijo a LA NACION Alejandro Rosales de Extremo Sur, el creador de la sensación del verano que se realiza dos veces al día, a solo media hora del centro de Bariloche, con una navegación de 9 kilómetros en el río Limay.
Cómo es el stand up paddle, base de la versión rafting local
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El desafío no requiere de experiencia previa y lo pueden hacer los chicos a partir de los 8 años, solo hace falta prestar atención a los tips que Ignacio (el guía) detalla antes de lanzar la tabla al agua. "Se requiere equilibrio y la idea es disfrutar con esa cuota de inestabilidad que te da el remar parado y que genera adrenalina", contó Ignacio mientras comandaba el remo desde la parte trasera de la tabla.
Arriba de la tabla, una joven alemana con su novio austríaco no salen de su asombro por el paisaje y la transparencia del agua del río. Marco, un saxofonista del Litoral también aprovecha los momentos de relax para arrojarse al agua con chaleco y casco; y Pedro, oficia de local y casi de anfitrión proponiendo ideas al guía para que todos los navegantes se refresquen en el agua.
En el trayecto hay sectores de absoluto relax cuando una corriente suave empuja la tabla sin necesidad de remar, hay puntos donde los tripulantes se pueden arrojar al río, y hasta bancos de arena que asimilan el río de montaña con una playa.






