Todo apunta a Aquines como único autor
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NEUQUEN.- Si se tratara de un partido de naipes, podría decirse que las cartas ya están jugadas y que sólo resta evaluar las apuestas.
La causa por el crimen de César y Cayetano Correa y Carlos Trafipán ingresó en una meseta: todos los indicios apuntan hacia Julio Enrique Aquines como el presunto homicida y la defensa del imputado está casi resignada a intentar establecer si una eventual lesión cerebral del acusado podría determinar su inimputabilidad.
Ayer, el juez Eduardo Badano recibió una ampliación testimonial de Claudio Painebilú, el chico de 11 años que, junto con su amiguito Juan Carlos Urra, sobrevivió al demencial ataque que el sábado por la noche segó la vida de tres adolescentes en las adyacencias de colonia Valentina Sur, un barrio humilde situado a cinco kilómetros del centro de esta ciudad.
Al igual que lo hizo ayer el pequeño Urra, Painebilú confirmó que una sola persona los atacó; y su descripción del agresor coincidiría con la fisonomía de Aquines.
Aun cuando el magistrado, continuando con una cautelosa y prolija línea de trabajo, no descarta ninguna hipótesis, sus allegados afirman que, a la luz de los elementos de prueba recolectados hasta el momento, el caso estaría esclarecido.
Es más: fuentes judiciales confiaron ayer a La Nación que el propio defensor de Aquines, el abogado oficial Armando Mario Márquez, también estaría convencido de que el caso tiene un único autor, y que ése sería el joven al que hasta sus propios padres creen culpable.
Los informantes dijeron que al término de los peritajes ordenados por la Justicia -remitidos a Buenos Aires para su realización-, previstos para el fin de la próxima semana, Badano podría dictar la prisión preventiva para Aquines.
Caso cerrado
"Con tantas pruebas contundentes, sumadas al calificado testimonio de los sobrevivientes, a Márquez no le queda otra que apretar los dientes y pedir estudios que determinen si la lesión cerebral de Aquines pudo haber hecho que no comprendiera la criminalidad de sus actos", dijo ayer una calificada fuente judicial.
El informante arriesgó también que el defensor oficial, en la soledad de su despacho, asegura que hizo todo lo que estaba a su alcance para garantizar técnicamente los derechos de defensa de su patrocinado, pero que tantas y tan severas pruebas "no le dejan nada de letra".
La fuente agregó que Márquez ya está convencido de que la causa pasará en breve a plenario y que, en el juicio oral, a los defensores de Cámara sólo les quedará probar que Aquines es inimputable.
Al enterarse de que su defendido tendría un tumor cerebral, Márquez presentó un escrito en el que pide una ampliación de estudios para determinar si la lesión tiene incidencia en la conducta de Aquines.
El defensor oficial dijo ayer a La Nación que Aquines le confirmó que tenía "un tumor en la cabeza". Los padres del acusado comentaron anteayer que, si no tomaba los medicamentos recetados, Aquines se volvía agresivo, y era capaz de atacar a cualquiera sin motivo.
Márquez agregó que el historial de Aquines incluye reiterados actos de violencia. Al mismo tiempo, confirmó que el acusado también tiene antecedentes de alcoholismo y de adicción a algunos tipos de droga.
Un día de furia
La coincidencia de los testigos al afirmar que vieron sólo a una persona acercarse al lugar de la tragedia casi ha echado por tierra la hipótesis que no pocos sostuvieron: que en el ataque podría haber participado más de una persona.
Una alta fuente judicial dijo a La Nación que la hipótesis de que Aquines hizo todo solo es la que más se acerca a la verdad. Agregó que será muy difícil establecer qué movió al asesino a actuar con tan tremenda agresividad.
Y concluyó: "La cuestión de la venganza por el incidente del partido de fútbol parece menor; yo diría que no tuvo un plan, que no fue a buscar a nadie en particular, sino que tuvo un perverso día de furia".
Repudio
NEUQUEN.- Unos 150 vecinos del barrio Valentina Sur se concentraron ayer frente a la casa de Carlos Trafipán para rechazar la posibilidad de que Julio Aquines, único detenido por el triple crimen, sea declarado inimputable.
En tanto, los compañeros de los chicos asesinados volvieron a clase después de una jornada de luto y cubrieron las paredes del colegio con leyendas que decían "no los vamos a olvidar".
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