
Toneladas de mercaderías abandonadas
Por cuestiones burocráticas se echan perder varios millones de pesos en productos incautados
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Bajo la capa de polvo acumulada con el tiempo se oculta un curioso cambalache mecánico y electrónico: camionetas 4x4, automóviles Mercedes-Benz y Porsche, ventiladores, juguetes, computadoras, alguna limusina, equipos de música, rollos de tela made in China , varias motos de agua amontonadas una encima de otra y mil artículos más.
Millones de dólares en mercadería -secuestrada por la Aduana argentina y acumulados en los 12 mil metros cuadrados de este depósito fiscal, situado en la calle Zepita 3201, en Barracas- esperan que una decisión judicial les dé un nuevo destino y tambien que se tomen algunas medidas oficiales que facilitarían su traslado.
Las estadísticas revelan que muy pocas veces esa mercadería es devuelta a sus dueños, ya sea porque demuestran su inocencia o porque pagan la tasa más las multas exigidas por la Aduana. La mayor parte va a remate, pero devaluada por el óxido, el ritmo del mercado, los cambios de hábito y el paso del tiempo.
Otro de los galpones de Barracas a los que accedió La Nación podría competir con la mejor juguetería del país: todos los estilos de osos de peluche están allí, y de todas las nacionalidades, aunque, obviamente, predominan los de Taiwan. Conviven con seis mil unidades de Family Games arruinados por la humedad y autitos por control remoto.
Los funcionarios de la Aduana dicen desconfiar de esos galpones. Su director, Eduardo Casullo, sugiere, por ejemplo, que en el caso de los cigarrillos secuestrados, lo mejor que se puede hacer es quemarlos, "porque sino se los roban y, tarde o temprano, terminan de vuelta en los quioscos; esto es lo que ocurrió durante años".
Eduardo Puras, jefe de la sección Secuestros de la Aduana y encargado del depósito de la calle Zepita, lo confirma. Según confió a La Nación , "muchos de los empleados se fueron de acá sospechados de robo. La gente se confunde y piensa que la mercadería incautada no tiene dueño".
"El cambio en la Aduana -según Casullo- empezó en julio último, ocasión en que el Presidente reunió a todas las autoridades vinculadas con el problema del contrabando -Justicia, Aduana, Economía y organismos de seguridad- y nos bajó línea sobre la gravedad del tema y la necesidad de hacer algo y hacerlo pronto."
Las medidas iniciales fueron reemplazar a varios funcionarios clave, coordinar mejor el trabajo conjunto entre la Aduana y los jueces del fuero penal económico, además de ejercer una mayor presión en la vigilancia de las "fronteras calientes", como las llaman los inspectores. Casullo está convencido de que las organizaciones responden siempre a estímulos y que "esta vez hubo señales claras desde arriba".
Además, el funcionario quiere terminar con el sistema de los remates, que hace que gran parte de la mercadería decomisada pierda su valor en el depósito y ayuda a "blanquear" el contrabando. "Es poco transparente", dice el funcionario.
Nuevos aires
Según Casullo, en lo que va del 2000 el organismo a su cargo secuestró el doble de mercadería que en años anteriores. En el rubro cigarrillos, uno de los productos que más ingresan de contrabando en el país, se triplicó la cantidad de paquetes secuestrados: de los 53.597 atados de 1998 se pasó en los primeros seis meses de este año a 1.250.599.
Con el rubro textil ocurrió algo similar. El año último, la Aduana se había incautado de prendas por un valor de $ 75.470, mientras que sólo en el primer semestre de 2000, ese monto ascendió a $ 2.800.000.
Pero Casullo, que asumió el cargo con un slogan ("el contrabando roba empleo"), dice que hay que avanzar más en la reestructuración del organismo para poder aliviar las arcas del Tesoro nacional.
"Nuestro objetivo es recaudar 200.000.000 de pesos por año, pero primero debemos poner la casa en orden, reorganizar el sistema y frenar el contrabando", explica. Fiel a su formación empresarial, adelanta que la estrategia será "poner a los más aptos en los lugares de decisión".
Uno de los talones de Aquiles del sistema es el mecanismo de remate adoptado por la Aduana para toda esa mercadería que se mencionaba al comienzo de esta nota En primer lugar, porque permite, que millones de dólares en productos secuestradoas vuelvan con el tiempo a ingresar en el mercado de consumo, obviamente sin pagar las tasas que exige la ley; en segundo lugar, porque la experiencia indica que el sistema de remates es tan lento que gran parte de la mercadería decomisada se deteriora al permanecer años abandonada en los galpones.
Hasta ahora, el dinero recaudado en los remates de la Aduana es depositado en una cuenta a beneficio de los inundados. Casullo quiere simplificar la cuestión y entregar directamente la mercadería al Ministerio de Desarrollo Social.
La aduana paralela
La mercadería llega al depósito de Zepita por diferentes razones:
Por un lado, sospechada del delito de contrabando. En estos casos, las mercancías ingresan en el país sin pagar los impuestos, tasas y aranceles aduaneros que fija la ley. Si son detectadas, los juzgados secuestran la mercadería que permanece en el depósito a la espera de una decisión judicial. Una vez que concluye el proceso, puede ser restituida a sus dueños o tomada como parte de pago por la infracción aduanera que hayan cometido. Por ejemplo, los artículos secuestrados durante 1996 por el caso de la aduana paralela están en uno de los galpones del depósito fiscal de Zepita. Hay equipos de música, teléfonos inalámbricos, ventiladores, computadoras y motos oxidadas, que ya pasaron al olvido. En su momento, el valor estimado de la mercadería secuestrada en este operativo era de 10 millones de pesos.
También permanece en el depósito la mercadería que llega al puerto de Buenos Aires o a Ezeiza huérfana: no hay importador o un comprador responsable que la reclame o que pague los impuestos aduaneros para sacarla de la terminal y ponerla en circulación. En estos casos se la llama mercadería de rezagos, y tarde o temprano terminará en alguna subasta de Buenos Aires.
Decálogo del buen aduanero
- De paso por Buenos Aires, el ex presidente de la Organización Mundial de Aduanas y ex director de la Aduana de Chile Enrique Fanta Ivanovic enumeró los puntos fundamentales que deben tener en cuenta los gobiernos para combatir el contrabando: "Es fundamental el intercambio de información entre las aduanas de los diferentes países, elaborar políticas comunes a largo plazo y acumular la experiencia de las gestiones previas". Según Fanta Ivanovic, los países que incrementaron su personal y mejoraron profesionalización en la lucha contra el contrabando son Perú, Uruguay, México y Bolivia.
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