Tras el asesinato de uno de los dueños, la churrería Manolo permanece cerrada por duelo
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MAR DEL PLATA.- El personal está de licencia. Los locales con puertas cerradas desde ayer a la tarde. "Cerrado por duelo" se lee en los accesos de las tres sucursales que churrerías Manolo tiene en esta ciudad. Uno de sus dueños, Juan Manuel Santurian, fue asesinado ayer de cuatro balazos por su ex suegro, que segundos después y con la misma pistola se suicidó.
El caso conmocionó a la ciudad, impactó fuerte sobre buena parte de la comunidad empresaria y comercial que tenía relación directa con Santurian y deja por delante un desafío para la conducción de la firma (que ahora quedaría en manos de una hermana e hijas de Santurian), que frente a esta tremenda pérdida deberá devolver atención (la reapertura sería mañana) y clima acorde al público que suele colmar estos locales.

Las autopsias realizadas ayer terminaron por confirmar Miguel Ángel García, de 70 años y padre de quien hasta hace poco tiempo fue la esposa de Santurian, disparó al menos seis veces. Uno de los proyectiles, que podría haber sido el primero, quedó estampado en una pared. El informe elevado al fiscal Alejandro Pellegrinelli da cuenta que otros dos dieron en el hombro izquierdo y pecho de su víctima. "Es un arma tan potente que desplazó el brazo de la clavícula", confió una fuente para graficar el poder de fuego de la pistola Tanfoglio 40 utilizada en este crimen y posterior suicidio.

Los peritos determinaron además que los últimos dos disparos se habrían realizado con Santurian ya en el piso, con ánimo de rematarlo. Uno le atravesó la espalda y quedó alojado en el brazo derecho. El último fue casi a la altura de la nuca. La muerte fue instantánea.
Luego García se quitó la vida con un disparo en el pecho. Sufrió daños gravísimos en órganos vitales, por lo que también falleció de manera instantánea. El arma quedó al lado de la mano derecha el homicida.
El episodio ocurrió a las 830 de ayer en el edificio Boghoss II de Libertad y Salta, desarrollado por SAnturian. García, que también vivía en esa torre, lo esperó en la cochera y cuando tuvo a su ex yerno a la vista comenzó a dispararle.
Los motivos que originaron este ataque estarían originados en la reciente separación de Santurian y su esposa, hija de García. Este último estaría muy molesto con su ex yerno, tanto que había decidido mudarse del edificio a otra casa para mantener mayor distancia en esta relación que se había tensado más de la cuenta. Se desconoce si su malestar tenía que ver con cuestiones económicas (división de bienes en favor de su hija) o del vínculo que había quedado entre ella y su ex pareja.




