
Un alud destruyó las Termas de Fiambalá
No hubo víctimas, pero resultaron dañadas todas las piletas del centro turístico
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Las Termas de Fiambalá -situadas en el departamento de Tinogasta, a 340 kilómetros de esta ciudad- quedaron prácticamente inutilizadas a raíz de un aluvión de agua, arena, arcilla y piedras registrado cerca de la medianoche del domingo último.
La avalancha sorprendió a algunas familias instaladas en el lugar, pero salvaron sus vidas pues buscaron refugio en las partes altas de los faldeos de la montaña, pertenecientes a la precordillera andina.
Las 25 personas que se hallaban en las termas eran turistas provenientes de Buenos Aires, Jujuy y el sur del país, según señaló el intendente fiambalense, Julio Argentino Serrano.
El funcionario explicó además que los mayores daños originados por el violento alud se produjeron en los diferentes piletones construidos para ir graduando la temperatura del agua desde las alturas de donde proviene el manantial en cascada.
Los huéspedes del centro turístico, que primero gozaron de la fuerte lluvia, se colocaron luego en actitud de alerta al escuchar el verdadero bramido provocado por la furiosa avalancha con desprendimientos de rocas desde una altura de 2000 metros aproximadamente.
Refugio en la montaña
De golpe, comprendieron que había que dejar cabañas, bungalows y carpas y buscar los lugares más altos para evitar ser arrastrados por la correntada.
En verdad, dejaron todas sus pertenencias. De los vehículos estacionados en el lugar, seis quedaron semitapados por el barro. Por fortuna, el suceso -tremendo por sus características dado que se desarrolló en una ceñida quebrada- no dejó víctimas personales.
Con las luces del día y ya informado de los graves acontecimientos por medio de un sistema de radio, el intendente Serrano puso en marcha el operativo rescate.
Las tareas comenzaron por la reparación de un amplio tramo de la ruta que, desde la villa de Fiambalá, conduce a las Termas: fue necesario arreglar los 15 kilómetros afectados por el aluvión.
Traslado de los afectados
Una vez habilitada la ruta, se trabajó en el rescate de todos los huéspedes, entre ellos, siete menores. Los turistas fueron trasladados hacia la hostería de Fiambalá.
Luego los trabajos tuvieron como objetivo verificar los daños materiales y liberar del barro a los vehículos que habían quedado atrapados.
Rehabilitar las termas al uso del público, según Serrano, llevará un poco más de un mes si el trabajo, claro está, se realiza en forma sostenida. Un primer cálculo del costo de las obras necesarias -"las más elementales como para reabrir el lugar", dijo el intendente- está en el orden de los 50.000 pesos.
El daño que la naturaleza le propinó a Fiambalá resulta grave si se repara en que significativos ingresos económicos se canalizaban mediante la presencia turística convocada por las calidades curativas de las aguas termales del lugar, las más importantes de la provincia de Catamarca.
Se trata de una terma a cielo abierto donde el agua surge natural, con una temperatura superior a los 62 grados, de una vertiente situada a los 1800 metros de altura.
Se aprovechó su abrupta pendiente con la construcción de más de diez piletas, en cada una de las cuales la temperatura del agua va descendiendo.
El centro es visitado casi todo el año con más afluencia en el invierno. En la región, el movimiento económico se complementa con la producción de uvas, pasas de uvas y vinos.
Pavarotti estuvo allí dos veces
SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Por las Termas de Fiambalá pasaron distinguidos visitantes, especialmente cuando el entonces intendente en 1980, Amado David Quintar, se lanzó a explotar las aguas termales de la región y montó la infraestructura necesaria.
Pasó lo más granado de la clase política argentina, recordó ayer Quintar y mencionó a Carlos Menem y al fallecido César Jaroslavsky. "Pero no puedo olvidarme de la presencia de un visitante ilustre: Luciano Pavarotti. Llegó en dos oportunidades, en 1992 y en 1995 y siempre lo hizo en el más completo secreto. Quería soledad y tranquilidad."
En 1962 fue Julio Serrano, padre y homónimo del actual intendente, el que comenzó a visitar las termas, a las que se llegaba tras varias horas de marcha en tractor. Luego hizo construir una huella minera.
El 9 de julio de 1974 el entonces gobernador Hugo Mott inauguró el camino que llegaba hasta un establecimiento minero que utilizaba el agua de las termas para el procesamiento de metales. Y, desde los años ochenta en adelante, comenzaron a ser reconocida estas fuentes termales por su función curativa.
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