
Un crimen cometido con el amparo de un grupo de policías
Hay por lo menos ocho involucrados
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A dos años del asesinato de María Victoria Chiaradía y de Horacio Iglesia Braun, en Bahía Blanca, tanto los investigadores judiciales como los familiares de las víctimas coinciden en que se trató de un crimen cometido con el amparo de la policía.
Tal afirmación se funda en una serie de pruebas y nombres de efectivos que el miércoles último fueron entregados en una carpeta por los padres de ambos jóvenes al ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero.
"Habría sido imposible que los asesinos se movieran con tanta libertad cuando cometieron el crimen si no hubieran estado en connivencia con la policía", sostuvo Roberto Chiaradía, el padre de María Victoria.
De acuerdo con los familiares de las víctimas, habría por menos ocho policías involucrados en el doble homicidio.
"En su momento, la policía no buscó como correspondía a los chicos y no cerraron las rutas. Por lo menos, los policías que en esa época estaban en Bahía Blanca incurrieron en el delito de mal desempeño de los deberes del funcionario público", aseguró Silvia Braun.
Luego de la reunión de casi dos horas con Cafiero, los padres de las víctimas solicitaron al ministro que el comisario mayor José Luis Costa siguiera con la investigación y que los policías que se incorporen a la pesquisa no sean de Bahía Blanca, sino de otros lugares de la provincia.
Y tienen sus razones. Durante la investigación se descubrieron números contactos telefónicos que probarían la relación entre varios policías de la zona de Bahía Blanca y bandas de ladrones de automóviles.
El 27 de agosto de 2000, Horacio, a bordo del Chevrolet Corsa gris de su padre, un comisario de la policía bonaerense que se desempeñaba como segundo jefe de la Jefatura Departamental Bahía Blanca, pasó a buscar a María Victoria por su casa para ir al cine. Luego, la pareja pasó por una estación de servicio en las afueras de la ciudad. Fue la última vez que los vieron con vida.
Ambos cadáveres fueron encontrados el 4 de septiembre de ese año en un paraje situado a dos kilómetros de la ruta 76, en Coronel Suárez, a 133 kilómetros de Bahía Blanca. Los cuerpos estaban tapados con ramas. Los novios fueron ejecutados de dos balazos en la cabeza cada uno.
"María Victoria era nuestra única hija. Hoy se habría recibido de profesora de inglés. Estamos muy mal", dijo ayer a LA NACION Mirta Peralta de Chiaradía.
Hasta el momento, los asesinos de ambos jóvenes siguen en libertad. La policía no logró identificarlos. Sin embargo, una parte de la causa judicial ya fue elevada a juicio oral.
En dos años de investigación, el fiscal Eduardo D´Empaire determinó que los homicidios habrían sido el último eslabón de una cadena de hechos que comenzó con el robo por encargo de un Chevrolet Corsa gris. Entre otras hipótesis, también se investigó si el crimen se trató de una venganza contra el padre del muchacho, comisario de la policía bonaerense.
"Hasta ahora, llegamos hasta los eslabones intermedios. Se trata de los que encargaron a un grupo de delincuentes que robaran un automóvil como el que tenía el muchacho. Creemos que el móvil del doble homicidio fue el robo. Puede ser que el chico haya reconocido a uno de los ladrones y lo mataron. Entonces, también mataron a su novia", dijo a LA NACION un calificada fuente de la investigación.
Posiblemente, a partir de mediados de noviembre el Tribunal Oral N° 3, integrado por los jueces Daniela Castaño, Ricardo Soumoulou y Guillermo Glizt, juzgará a los cinco imputados de formar parte de una organización dedicada a robar automóviles para desarmarlos y venderlos como repuestos o para fabricar vehículos mellizos.
Tanto los fiscales como los investigadores esperan que alguno de ellos revele los nombres de los delincuentes a los que encargó que robaran el Chevrolet Corsa gris del joven Iglesia Braun, para así dar con los asesinos.




