Un informe alerta sobre los riesgos del calor extremo para los chicos: la situación en la Argentina
La investigación analizó el impacto del calentamiento global en menores de 9 años en todo el mundo; América del Sur es una de las regiones más comprometidas
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Los eternos días de frío en la Argentina están contados y, en pocos meses, el deseo del calor probablemente se difuminará durante olas agobiantes. No sería serio anticipar para el país o sus vecinos un escenario idéntico al de Europa, que sigue sufriendo temperaturas jamás registradas, pero sí hay indicios de que el próximo verano podría traer episodios de calor extremo. Lo que sí es un hecho es que el verano pasado fue el más cálido desde que existen registros en el Servicio Meteorológico Nacional, una tendencia que se superó año tras año.
En Europa, el calor mantiene a la población en un constante estado de estupor. Hasta el momento, aquellas olas dejaron alrededor de 10.000 muertes. En ese contexto, un estudio científico publicado hoy por la reconocida revista Science Advances determinó que América del Sur es una de las regiones donde existen mayores riesgos para la salud de los niños de hasta 9 años. No obstante, la Argentina podría ser uno de los menos afectados.

“Los niños tienen un sistema termorregulador que aún se está desarrollando. Así que hay investigaciones que demuestran que, por ejemplo, a menudo pueden sudar de manera menos eficiente que los adultos. En Europa, durante las últimas olas de calor, se reportó un aumento en los ingresos hospitalarios y síntomas negativos en los niños, como deshidratación y consecuencias vinculadas a esto, además de un agravamiento del asma”, explicó Rosa Pietroiusti, doctora y especialista en atribución climática de la Vrije Universiteit de Bruselas y autora principal del estudio. Sumó que cada vez son más las investigaciones que relacionan las olas de calor con un aumento en la cantidad de niños hospitalizados.
Pero lo que la investigadora observa desde la academia, en la Argentina se percibe dentro de los hospitales. “El cambio climático ya no es un tema ambiental, es un tema que vemos en el consultorio. Durante los momentos de calor extremo vemos en el hospital cuadros de deshidratación o afecciones intestinales. Y los niños están muy afectados”, señaló Luciano Guido Vizcay, pediatra y médico de staff del Hospital Alemán de Buenos Aires.
Agregó que los pacientes pediátricos son especialmente sensibles. “Un chico tiene una superficie corporal menor que la de un adulto y se puede deshidratar más rápido. También es dependiente de otras personas”, explicó Guido Vizcay. Pietroiusti sumó que en el mundo “se ha reportado un aumento en los ingresos hospitalarios y síntomas negativos en los niños, como la deshidratación o el agravamiento del asma”.
Por eso, el trabajo de la investigadora consistió en zonificar los sitios de mayor riesgo para la salud de los niños de hasta 9 años frente a escenarios de temperaturas extremas. No se trata del calor bajo el sol, sino de aquel que se experimenta a la sombra, con una sensación envolvente y húmeda, como la que puede registrarse en Buenos Aires. Esto podría ocurrir dentro de una escuela sin climatización o en una vivienda sin acceso a medidas de enfriamiento. Además, el estudio atribuye estos riesgos a los efectos del cambio climático y proyecta hacia adelante lo que podría suceder. Los resultados son contundentes.
De acuerdo con el trabajo, ese rango de edad está más expuesto al calor extremo que los adultos mayores. La investigación de Pietroiusti reveló que el 44% de los niños del mundo enfrenta una exposición de más de 20 días a temperaturas superiores a los 30°C. América del Sur es una de las regiones más afectadas y varios de sus países superan ampliamente ese porcentaje. En términos demográficos, los más expuestos son Guayana Francesa (100%), Surinam (99%), Guyana (99%), Paraguay (94%) y Venezuela (47%).
La Argentina aparece entre los países menos afectados en términos demográficos. Según los datos del estudio, 443.000 niños y niñas del país se verían expuestos a largos períodos de calor extremo, una cifra que representa al 6% de los chicos y que ubica al país como el tercero menos afectado de la región. Las proyecciones para el futuro muestran que esa cantidad podría llegar a duplicarse en un escenario de aumento extremo de la temperatura global.

Sin embargo, Pietroiusti matizó este resultado y planteó una serie de interrogantes. “Hay un aumento muy claro y más alto en la franja tropical, y menos a medida que vas hacia el sur. Creo que la razón por la que Argentina tiene números bajos es porque, a nivel nacional, hicimos un promedio entre diferentes climas, incluido el austral”, detalló la autora. También señaló que el estudio no alcanza una escala geográfica suficientemente detallada. En otras palabras, no identifica fenómenos particulares como las islas urbanas de calor.
“Obviamente hay una urgencia de mitigar para evitar un mayor calentamiento global, pero también hay una urgencia a nivel local de contar con infraestructura adaptada, estar preparados y tener escuelas, viviendas y hospitales que puedan proteger a los sectores vulnerables de la población durante los momentos de calor”, comentó Pietroiusti. Y agregó: “Las intervenciones comunitarias y de comportamiento escalables pueden proporcionar los beneficios más inmediatos y equitativos para proteger a los niños, mientras que las inversiones a largo plazo en viviendas resilientes, infraestructura de enfriamiento y sistemas de salud siguen siendo esenciales para una adaptación sostenida”.




