
Un joven murió en Punta del Este por abuso de drogas
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PUNTA DEL ESTE.- Otra vez las drogas. Por éstas, Máximo Tamburini, de 21 años, terminó sus vacaciones anticipadamente, tendido en la arena y solo. La despedida fue la más desagradable de todas, tras un corto velatorio en la casa de sepelios Abate, de Maldonado, su cuerpo abandonó estas playas en la bodega de un 737 de Aerolíneas Argentinas ayer a las tres y media de la tarde.
Todo comenzó anteanoche, cuando Máximo y sus amigos Andrés, Manuel, Martín y Matías salieron del departamento número ocho que alquilaron en el edificio British House, en la 17 y Gorlero, y caminaron unas cuadras hasta la playa El Emirc, en plena punta. Allí los chicos consumieron floripón y marihuana: "Le dimos toda la noche", declaró después uno de ellos.
La "fiesta" terminó con la salida del sol en el horizonte de La Brava. Andrés, Manuel, Martín y Matías, no se fijaron mucho en el estado en que quedaba Máximo, quizás el de ellos mismos se los impedía, y lo dejaron allí, mientras las olas del mar comenzaban a mojar su cuerpo y el agua fría a apurar su agonía.
Fueron los mañaneros surfistas de El Emir, a los que les sorprendió el prolongado "sueño" de Máximo, que ya se había encontrado con la muerte. Entonces, la Prefectura, otra vez la jueza Gabriela Fossatti -la misma que procesó al Coronel (R) González- la morgue, la autopsia, dos allanamientos y la detención de sus amigos.
Todos incomunicados
El oficial de prefectura Wilson Espíndola dijo a La Nación: "Sabemos el resultado de la autópsia, pero no podemos decir nada por el secreto de sumario. Vayan con la jueza".
La jueza tampoco amplió mucho: "Los detenidos están incomunicados y mañana -por hoy- tomaré una resolución sobre la situación. Hoy estamos recién en una instancia presumarial". La tía segunda de Máximo sólo dijo brevemente: "Los padres saben muy poco. Fue un paro cardíaco" .
Sí trascendió que en los allanamientos, la Prefectura habría encontrado algo más de marihuana, de allí que los cuatro amigos todavía estén encerrados y en manos de la abogada Gabriela Larrañaga.
Otro grupo de jóvenes, que vive en el departamento número nueve del British House, hacía comentarios sobre sus vecinos.
"Por las noches hacían bastante ruido. Pero para nosotros eran buenos tipos. Nos cruzabamos de vez en cuando y nos saludaban con muy buena onda" , dijo uno de ellos.
Seguramente hoy , si levantan el secreto de sumario, se podrá saber oficialmente que substancias había en el cuerpo del muerto y que suerte correrán Andrés, Manuel, Martín y Matías. A los que ya se les terminó el verano. Claro que a Máximo, se le terminó la vida.
Un alucinógeno poco conocido
El floripón es una droga poco conocida en la Argentina, pero bastante consumida en el Uruguay. Es una planta alucinógena que generalmente tiene una flor blanca de unos 25 centímetros de largo. Se toma como una infusión y mucha gente grande de ese país la utiliza como una hierba curativa para el asma.
Según informó el secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la Provincia de Buenos Aires, Juan Alberto Yaría, "el chico no se puede haber muerto por tomar un té de floripondio, sino que tiene que haber consumido otras cosas".
Esta planta genera una actividad del sistema cardiorespiratorio que, combinado con otras drogas, puede producir un paro cardíaco.
"El que consume té de floripondio tiene que conocer mucho de drogas porque hay que saber como macerar la planta para llegar a lograr un efecto alucinógeno", dijo Yaría.
El secretario aseguró que no se puede hablar de legalidad o ilegalidad respecto de esta droga debido a que no está procesada o fabricada. Por esta razón no se vende, sino que se cultiva en jardines o campos.
Médicamente se la utiliza como un remedio para el asma.
Si bien esta droga no es tan popular como la cocaína y la marihuana y puede resultar desconocida o extraña para muchos, no lo es para los adictos: "La gente que se droga, y conoce muy bien el tema, puede utilizar esta planta como otras que producen el mismo efecto". Pese a ello, Yaría informó que en la provincia de Buenos Aires no hay casos registrados de adictos al floripondio.





