
Un juez denunció presiones psicológicas y abandonó una causa
Investigaba a dos empresarios españoles
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RAWSON.- Un juez ad hoc de Puerto Madryn ordenó la detención y captura internacional de los empresarios españoles Fernando Alvarez Castellano y Juan Alvarez Cornejo, propietarios de la pesquera Conarpesa, al imputarlos en la causa abierta por el homicidio de Rubén "Cacho" Espinosa, ocurrido en esa ciudad chubutense el 30 de enero de 2003.
Después de ordenar esas y otras cuatro detenciones el conjuez Juan Eduardo Meani desató un escándalo al denunciar y comunicar su decisión de apartarse de la causa porque asegura que recibió presiones psicológicas para que anulara las detenciones.
"Me presionaron para que firmara una revocatoria de las detenciones que había ordenado pero que igualmente siguiera investigando en la causa", aseguró el magistrado. Ese hecho -contó- se produjo en un departamento al que fue invitado a concurrir el doctor Meani con el pretexto de conversar sobre una escritura.
Según su relato, en la vivienda particular se presentó un abogado que trabaja en la defensa de los empresarios españoles. El conjuez admitió que como consecuencia de las presiones realizó la revocatoria. "Los oficios no los presenté -aclaró-, porque el único objetivo era sobrepasar la situación e irme a mi casa." Terminado el episodio el doctor Meani radicó la denuncia ante el juez número cinco de Puerto Madryn, doctor Néstor Lorenzetti.
El empresario pesquero Espinosa recibió un disparo en el pecho cuando se aprestaba a ingresar en la casa de su pareja, el 30 de enero de 2003. Había llegado en su BMW. Al descender fue interceptado por un hombre que lo llamó por su apodo y le disparó. La mujer -que por ese entonces estaba embarazada de mellizos- presenció todo y luego, durante una rueda de reconocimiento, identificó a José Segundo como el autor del disparo que mató al empresario, dueño de la pesquera San Isidro.
A raíz de las investigaciones también fueron detenidos Remigio Guevara y Ademar Araujo, pero más tarde fueron liberados por falta de mérito. El presunto crimen por encargo y un posible ajuste de cuentas fueron las hipótesis que rodearon el homicidio, pero la investigación a cargo del juez Jorge Luque no llegó a completar las motivaciones y el encubrimiento que rodearon el hecho. Este magistrado dejó la causa por razones de salud.
Trece jueces
En tanto, el gobernador Mario Das Neves desacreditó la investigación del juez Jorge Luque y declaró públicamente que era "un personaje nefasto" para la justicia chubutense. También criticó la "cobardía" de los 13 jueces que fueron nombrados para hacerse cargo de la causa y que se excusaron por diversos motivos.
El empresario asesinado había comenzado sus actividades en la pesca como estibador. Así se relacionó con la poderosa pesquera española, que tiene plantas de procesamiento en Chubut y en Santa Cruz, desde cuyos puertos opera su flota. Espinosa llegó virtualmente a conducir Conarpesa cuando se ganó la confianza de los Alvarez, padre e hijo, hasta que se independizó y formó su propia empresa. La desvinculación no se habría producido en buenos términos, siempre según las versiones que provienen de fuentes del sector empresario de la pesca.
En razón de sus operaciones en Santa Cruz, los propietarios de Conarpesa mantuvieron una relación directa con el presidente Néstor Kirchner. En Puerto Madryn recuerdan que en plena campaña proselitista el entonces candidato presidencial llegó a la ciudad para encabezar un acto en el club Almirante Brown. En el aeropuerto El Tehuelche, Kirchner fue esperado por el presidente de Conarpesa y conducido hasta un hotel céntrico de la ciudad en una camioneta 4x4, propiedad de la pesquera.




