
Un millón de dólares para el mejor maestro del mundo
El Global Teacher Prize busca reconocer a los maestros con aportes innovadores en la educación. Las claves para participar.
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"Los maestros no se postulan porque quieren el dinero. Lo hacen porque quieren ser reconocidos". Así lo afirma el CEO de la Fundación Varkey, Vikas Pota, que el año pasado lanzó un premio muy particular: el Global Teacher Prize para un maestro que haya realizado un aporte excepcional a sus alumnos y a la comunidad. ¿Qué se lleva el ganador? Un millón de dólares, nada menos, y lo puede gastar como lo desee.
El premio busca en realidad rescatar historias inspiradoras protagonizadas por maestros con un objetivo muy puntual: poner a los maestros en el centro del escenario social y devolverle el estatus a la docencia en todo el mundo.

"Hoy faltan 6 millones de nuevos maestros. En 2030, se necesitarán 30 millones de maestros en todo el mundo. ¿De dónde van a salir si la profesión está devaluada y nadie quiere convertirse en maestro? El premio busca desandar ese camino", explica Pota.
Para la primera edición del Global Teacher Prize se presentaron 5 mil candidatos de 127 países distintos. La ganadora fue Nancie Atwell, una educadora estadounidense, que desde la escuela privada que fundó en Estados Unidos creó un método innovador de enseñanza de la lectura y la escritura que logra romper récords en un país donde, en promedio, los chicos de séptimo grado leen unos 10 libros por año. Los alumnos de Atwell, en cambio, leen entre 40 y 45 libros. "Cuando se trata de enseñar –afirma Pota-, no hay nada más sólido que alfabetización y Atwell brilla en esto".
Los otros nueve finalistas del premio fueron todos maestros esforzados de países que ni siquiera figuran en los rankings PISA como Afganistán, Camboya, Kenia o Haití, además de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Desde Londres, Pota habló con LA NACION acerca de la necesidad de refundar la profesión docente y del papel del sector privado en la innovación educativa.
-¿Qué rol le asigna usted a los maestros en la mejora de la educación?
-Sin educación es muy difícil construir una sociedad pacífica, inclusiva, próspera, justa y equitativa. Deberíamos estar promoviendo una educación de calidad para todos, por eso los maestros son los principales líderes del cambio. ¿Entonces por qué el mundo tiene tan mala estrategia con los maestros?
-Es una gran pregunta. ¿Tiene la respuesta?
-En general los maestros no son respetados y no reciben el reconocimiento social que se merecen aún cuando sabemos que, en términos de motivación, el reconocimiento del estatus profesional es central para que cualquiera haga un mejor trabajo. Hay aspectos culturales involucrados en el problema. Por ejemplo, ¿cuál es el estatus de los maestros comparado con un gerente de banco o un médico u otras ocupaciones? En 2013 lanzamos una encuesta de opinión en 21 países con esa pregunta para ver cómo percibe a los maestros el hombre de a pie. China es el único país entre los encuestados donde los maestros son vistos en el mismo nivel que los médicos. En el resto de los países, la docencia es considerada como una profesión de rango medio o bajo. En esas condiciones, es difícil que las nuevas generaciones quieran seguir una profesión tan devaluada. Tenemos que atraer a los estudiantes más brillantes hacia la profesión docente. El Global Teacher Prize es una manera de ayudar a elevar la reputación alrededor de esa magia que sucede en la clase.
-La docencia tiene un gran componente vocacional. ¿Por qué entonces establecer semejante recompensa externa, un millón de dólares, para una sola persona?
-Primero, el millón de dólares es un gimmick (truco): si decimos que el premio es de 50 mil dólares, ni habrías discado mi número. Segundo, el Premio Nobel también es de un millón de dólares. El premio contribuye a elevar la vara que define cómo la gente valora a los maestros. Tercero, aunque lo tradicional es dar los premios a organizaciones benéficas, preferimos entregárselo a un maestro concreto para lanzar un mensaje: tenemos que confiar en los maestros. Los maestros no entran en esa profesión para hacerse ricos. De cualquier manera que usen el dinero estará bien: confiamos en su juicio.
-El tema de los incentivos es delicado: ¿puede suceder que semejante premio lleve al maestro ganador a renunciar y tomarse unas vacaciones?
-El premio establece que el docente debe seguir ejerciendo como tal al menos otros cinco años. Creemos que el maestro pondrá el dinero al servicio de la comunidad y la ganadora de la primera edición, Nancie Atwell, hizo exactamente eso, lo donó. Sin embargo, si el ganador decide cancelar su hipoteca, no discutimos su decisión. Pero en realidad los maestros no se postulan porque quieran el dinero. Lo hacen porque quieren ser reconocidos.
-El premio honra a un maestro pero la evidencia educativa más reciente dice que las mejores escuelas dependen de buenos equipos docentes, no de docentes aislados.
-Si vas a una escuela de Uganda o Ghana, te podés considerar con suerte si encontrás un maestro. En muchos lugares del mundo, un equipo docente es un lujo. Hoy faltan 6 millones de nuevos maestros. En 2030, se necesitarán 30 millones de maestros en todo el mundo. ¿De dónde van a salir si la profesión está devaluada y nadie quiere convertirse en maestro? El premio busca desandar ese camino.

-¿Qué caracteriza a un maestro excelente?
-Nuestra perspectiva da por sentado que los maestros deben ser maravillosos en el aula. Compartir la propia experiencia para lograr un impacto replicable en todo el sistema y el compromiso con la excelencia son las dos cosas más críticas del mejor maestro. Esa es la diferencia.
-El concepto de excelencia es polémico. Usted subraya un impacto social que supera el aula, ¿pero el mayor impacto social de un maestro no es enseñar realmente bien para que los chicos construyan luego otras habilidades más complejas?
-Te cuento mi historia. Yo no era un alumno brillante. Mis exámenes de matemáticas no eran de los mejores pero hubo algunos maestros que transformaron mi vida, que lograron inspirarme para pensar más allá. No todo se reduce a los resultados en términos del desempeño académico. Los maestros tienen un rol más amplio en la sociedad. Son los líderes más grandes del cambio en la sociedad. Nosotros no les preguntamos a los postulantes cuáles son los resultados de las pruebas sino por su impacto en la sociedad. Si mi hijo no recibe un diez en matemáticas pero encuentro que la maestra está desarrollando el carácter de mi hijo, ¿qué preferiría como padre?
-¿Qué preferiría?
-Yo preferiría carácter. De todas maneras creo que los maestros apasionados obtienen buenos resultados porque están interesados en el desarrollo de sus chicos, en su excelencia.
-Los maestros no son respetados pero la sociedad espera que cambien el mundo. ¿Cree usted que se está insistiendo demasiado en el poder de los maestros y quizás no tengan ese poder?
-Es cierto que los gobiernos, los hacedores de políticas públicas, los padres, los proveedores de educación, todos tienen un impacto. El ecosistema es amplio y los maestros son apenas una parte pero, sin embargo, una parte importante.
-Mirando hacia el futuro de la educación y su crisis, ¿qué tendencia o hecho podría destacar?
-La educación debe ser disrumpida. Una de esas disrupciones tiene que ver con un compromiso mayor del sector privado en educación y no me refiero necesariamente a la administración privada de la educación. Pienso más bien en la lógica del sector privado, su necesidad de disrumpir una y otra vez para sobrevivir. Necesitamos algo de eso para que nos ayude a pensar qué hacer con 550 millones de chicos que están fracasando en la escuela. Los gobiernos no están haciendo nada que sea lo suficientemente revolucionario como para solucionarlo. ¿Cómo podemos esperar mejores resultados haciendo lo mismo que hemos venido haciendo? Necesitamos al Bill Gates de la educación.
¿Qué hacer para postularse al Global Teacher Prize?
*Las postulaciones de candidatos cierran el próximo 10 de octubre.
*Para postular un candidato o postularse personalmente, ingresar a www.globalteacherprize.org
*Desde Brasil, los inscriptos para la edición 2016 del premio ya suman unos 150. Desde Argentina, hasta el momento, apenas se postularon 20 candidatos.
*El candidato debe ser un maestro entre preescolar y el último año de secundario, del sistema público como privado, que imparta educación presencial u online.
*El premio consiste en un millón de dólares entregado directamente al maestro ganador en pagos anuales de 100mil dólares, durante diez años.
*El ganador puede disponer del dinero según su criterio. Entre sus obligaciones figuran seguir desempeñándose como docente como mínimo cinco años después de recibido el premio, salvo enfermedad o retiro obligado.
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