
Un narco brasileño prófugo fue financiado por un cineasta
Se trata de Marcio Amaro de Oliveira, que manejaba las drogas en un morro de Río de Janeiro
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SAN PABLO.- Director de cine, hijo de banquero multimillonario, financia narcotraficante carioca, presuntamente prófugo en la Argentina, para que escriba un libro sobre su desencanto con el tráfico de drogas.
Podría ser un guión de cine, pero no lo es. El director de cine es João Moreira Salles, hijo del dueño del Unibanco, el tercer mayor banco privado brasileño. João es el hermano de Walter Salles, director de "Estación Central", la película brasileña nominada al Oscar el año pasado.
El narcotraficante es Marcio Amaro de Oliveira, alias Marcinho VP. Marcinho es el gerente del tráfico de drogas en el morro de Dona Marta, frente a la playa de Botafogo, en la zona sur de Río de Janeiro.
Bandido inusual y con predisposición a la fama, en 1996 obligó al equipo de Spike Lee a pedirle autorización y a pagarle para dejarlos filmar en la favela el video de Michael Jackson "Black and White". Irritado al ver la noticia en los diarios, el gobernador carioca de la época lo hizo detener.
Condenado a 25 años de cárcel por narcotráfico, asociación ilícita y tentativa de homicidio, Marcinho VP se fugó 8 meses después. Salió por la puerta principal del presidio, tras pagarle 200.000 dólares al guardiacárcel.
En ese ínterin, João Moreira filmó el impresionante documental "Noticias de una guerra particular", en el que, con imágenes de la favela y entrevistas a milicias del narcotráfico y policías, se demuestra que en un país eternamente desigual el narcotráfico y la delincuencia, antes de ser una cuestión policial, son un problema social.
El documental habría sido filmado con ayuda de Marcinho, que una noche en el morro le dijo a Salles: "¿Ves aquellas ventanas iluminadas en la ciudad? Es gente tomando cocaína. Son los que financian lo que yo hago".
El domingo, un programa de televisión de la TV Globo reveló el acuerdo al que llegaron el traficante y el cineasta, que horas después reconoció todo.
Salles le pagaba por mes una beca de 1200 reales (700 dólares) a Marcinho para que él escribiera un libro sobre el tráfico y sus experiencias como líder de una banda de supuestamente 700 personas.
El acuerdo duró cuatro meses, hasta que Salles descubrió que tenía el teléfono pinchado y tuvo que cortar el contacto con Marcinho.
Retiro en Córdoba
Nadie sabe exactamente dónde está Marcinho, pero los diarios mencionan insistentemente a la Argentina -Córdoba, en particular- como el lugar en donde el traficante se habría retirado a escribir. "Sí, lo estamos buscando en la Argentina", reconoció ayer un investigador de Interpol San Pablo a La Nación .
Pero las autoridades de Interpol en la Argentina dicen que en Córdoba no está (ver aparte).
Según la agencia Globo, el comisario Flavio Furtado, director de la Delegación Regional de Policía de Río de Janeiro, emitió ayer una orden de búsqueda a Interpol Argentina para que se intente rastrear a Marcinho en Buenos Aires.
Pero fuentes de la investigación opinan que el traficante está escondido en el morro do Turano, en Tijuca (RJ), protegido por sus hermanos Odair, El Playboy, y Ocimar, El Barbosinha, gerentes de las bocas de venta de drogas en el morro.
En un avión privado
Lo que la policía investiga también es si el traficante dejó el país rumbo a la Argentina en un avión modelo Falcon 10 matrícula PT LVD, que pertenece a Unibanco, el banco de Moreira Salles.
Según la asesoría de prensa del banco, ese avión no hizo ningún viaje a la Argentina.
En el ojo del huracán, ayer, João Moreira declaró: "Si no fuera crimen, le daría el dinero otra vez. Ese dinero fue una remuneración por un trabajo honesto. Una beca para escribir un libro. Como él se alejó del crimen y no tenía otra fuente de renta, imagino que este dinero lo sustentó".
La explicación de Salles responde a la pregunta obvia de "¿para qué quiere 700 dólares un traficante de quien se dice que recauda 30.000 dólares por semana con la venta de cocaína, marihuana, heroína y éxtasis?" Según el cineasta, "es una estupidez pensar que esas personas mueven semejante cantidad de dinero. Marcio nunca tuvo una cuenta bancaria, nunca vio una tarjeta de crédito. ¿Cómo va a mover tanto dinero sin tener acceso a bancos, a jueces, a fiscales?", se preguntó.
Ahora, Salles, que llegó a donar 600.000 dólares para proyectos asistenciales en las favelas, tendrá que responder criminalmente por brindar asistencia a un fugitivo de la Justicia.
Y Marcinho, aún prófugo, será buscado con más esfuerzo por Interpol.
Mientras, en Río de Janeiro, los barrios y las comisarías ya exhiben un bando con la cara de un muchacho joven, mulato, de bigotitos, barba candado, una inscripción de "buscado" y una oferta de 10.000 reales (6000 dólares) para quien ayude a encontrarlo.
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