
Un niño fue abandonado por su familia porque lo consideraban un brujo
Fue recibido por una ONG en Nigeria; un año después su recuperación es increíble
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En algunos lugares de África se considera brujos a algunos niños y se los culpa por las malas cosechas, las enfermedades o las muertes. Sus familiares y vecinos los maltratan, marginan e incluso, asesinan.
El País informó que Anja Ringgren Lovén, una cooperante danesa de 38 años que trabaja en Nigeria para rescatar a niños considerados brujos, se encontró hace un año con un niño desnutrido que casi no se podía mantener en pie. Lovén le dio agua y se lo llevó al orfanato que fundó en Akwa Ibom,African Children’s Aid Education and Development Foundation (ACAEDF). Un año después compartió una foto de su primer día de colegio.
Cuando en 2016 la historia del niño, llamado Hope, se viralizó, Lovén contó que en apenas dos días habían recibido un millón de coronas danesas. "Con todo este dinero, además de dar a Hope el mejor tratamiento, podemos construir una clínica en el nuevo terreno y salvar a muchos más niños de una vida de tortura", agregó.
Dos días después del hallazgo, la trabajadora humanitaria comentó sobre Hope: "Hoy, 2 de febrero, ha reunido la suficiente fortaleza para sentarse y sonreírnos. Es un niño muy fuerte. ¡Verle sentarse y jugar con mi hijo es sin duda la mejor experiencia de mi vida!".

Hope ha mejorado mucho desde entonces y ha seguido compartiendo experiencias con David, el hijo de Lovén. Tanto en el perfil en Facebook del orfanato como en el de la directora, fotos y videos documentan su progreso. "Como podéis ver Hope está creciendo y es un niño guapo, sano y muy feliz gracias al tremendo amor y cuidado que recibe todos los días del personal y de los niños. Donde hay amor hay esperanza", escribió.
En una entrevista con la edición británica del Huffington Post en abril de 2016, tres meses después de rescatarlo, Lovén contó que Hope estaba muy contento disfrutando de sus 35 hermanos y hermanas "que le cuidan mucho, juegan con él, estudian con él y se preocupan de que esté seguro y reciba mucho amor". En ese momento estaban a punto de operarle de hipospadias, una anomalía congénita en la uretra pero de fácil solución.
De gerente de un local en Dinamarca a trabajadora humanitaria en África
Lovén dijo que en un viaje a Nigeria como cooperante en 2011 conoció la realidad de los niños brujos. "Lo que vi era tan bárbaro y terrible que me dejó impresionada". La mujer decidió vender sus pertenencias en Dinamarca y volver a África a montar un orfanato. Hasta entonces había sido gerente de una tienda en su país; ahora tiene una pareja que trabaja con ella y un hijo pequeño. "Que tu propia familia te rechace debe ser el mayor sentimiento de soledad que pueda vivir un niño y no creo que nadie se pueda imaginar cómo se deben sentir", opinó Lovén.
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