
Un voraz incendio oscureció el cielo
La quema de un depósito de neumáticos en San Martín provocó una densa columna de humo; no hubo heridos
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Unas 50 dotaciones de bomberos combatieron durante toda la tarde de ayer un pavoroso incendio en una fábrica de reciclaje con 36.000 neumáticos, en el partido bonaerense de San Martín, que provocó una densa columna de humo negro de más de cien metros de altura, visible en buena parte de la Capital y el conurbano. Anoche, el fuego estaba controlado, pero no extinguido.
El incendio comenzó cerca del mediodía en un depósito ubicado al costado del Camino del Buen Ayre, entre las localidades de Villa Ballester y José León Suárez, en el noroeste del conurbano.
"Se trata de un predio de 350 metros cuadrados, cubierto de cubiertas que son utilizadas para hacer molienda para las canchas sintéticas", explicó José Gómez, jefe regional de Defensa Civil. Gómez comentó que dentro del predio hay un galpón del que debieron retirarse tanques de oxígeno ante el riesgo de una explosión.
Tras algo más de seis horas de trabajo, los bomberos lograron controlar el incendio. Además de las pérdidas materiales, no hubo víctimas, aunque tres bomberos, muchos de los cuales operaron sin máscaras, debieron ser hospitalizados por inhalación de monóxido de carbono. Por momentos, hubo congestión en la autopista Camino del Buen Ayre por los curiosos que se detenían a observar el incendio.
Según las autoridades, hasta anoche se desconocían las causas por las cuales se desencadenó el fuego en la fábrica Regomax. Al parecer, las llamas provinieron de la quema de basura o pasto seco fuera de este lote y el viento las habría trasladado hasta las cubiertas, que en minutos se consumieron.
Ayer, en la fábrica de reciclaje de neumáticos sólo se encontraban dos vigilantes, que tan pronto se percataron del humo llamaron a los bomberos. Pasado el mediodía, dotaciones de 15 localidades del conurbano se trasladaron al predio para contener el incendio. Por la tarde, cerca de 50 autobombas apoyaban la tarea, y dos retroexcavadoras removían el caucho quemado.
El director general de operaciones y jefe de bomberos de San Martín, Oscar Ferrari, afirmó que la falta de agua y las altas temperaturas demoraron las tareas de control: "No había bocas de agua y para poder recargar los tanques teníamos que hacer viajes de hasta de 10 kilómetros a fábricas vecinas. Además, estábamos con 32 grados de temperatura, por lo cual en las primeras horas tuvimos que lanzar agua a 40 metros de distancia".
Los únicos afectados en el operativo fueron tres bomberos que sufrieron intoxicación por la cercanía a las llamas, pero luego de ser atendidos en el hospital Fleming de San Martín y recibir oxígeno volvieron a reincorporarse a la labor. Sin embargo, el humo no afectó a los vecinos. "En el incendio no hay material tóxico, lo único es la nube de humo que, por suerte, se elevó por el viento y no afectó a las casas del lugar", dijo Ferrari.
El humo se mantuvo en una misma dirección, lo cual facilitó la visibilidad de quienes removían los neumáticos quemados y enfriaban la superficie.
Por su parte, el director regional de Defensa Civil, José Gómez, dijo: "El fuego se mantenía en la parte exterior del lote, donde estaban los neumáticos al aire libre. Se atacó con cuatro líneas, dos que no permitían que se acercara al galpón de maquinaria, donde además hay molienda de caucho, y dos que lo controlaban a ambos lados".
El jefe de Bomberos de Villa Ballester, Roberto Pilesi, uno de los primeros en llegar al lugar, dijo que si bien el incendio había quedado circunscripto, habían solicitado al Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible que se realizara una evaluación del impacto ambiental.
Carlos Luna, profesor titular de Neumonología de la Facultad de Medicina de la UBA y jefe del servicio de Neumonología en el Hospital de Clínicas, minimizó las consecuencias de la enorme nube de humo, que según los bomberos no era tóxico, entre las personas que viven cerca del depósito quemado.
"El riesgo mayor para quienes hayan aspirado el humo de manera intensa es la quemadura de las vías aéreas y la intoxicación por monóxido de carbono. Y para aquellos vecinos de la zona, este tipo de situaciones no significa que tienen riesgo de adquirir una enfermedad pulmonar. En cambio, en pacientes que ya tienen una patología crónica, como asma, pueden potenciar su sintomatología", afirmó Luna.
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