Una joven argentina ganó una beca de la Fundación Obama

Soledad Vallejos
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19 de junio de 2019  • 14:43

Estaba en la escuela secundaria y había que elegir una especialidad. Como quería ser arquitecta como su mamá, eligió Diseño Industrial. Le iba bien, siempre había sido una buena alumna. Pero hacer maquetas y modelar en 3D no era lo suyo. "Era malísima. No tenía talento. En cambio, sí disfrutaba mucho de las competencias Modelo de las Naciones Unidas [una experiencia donde los alumnos desarrollan habilidades de liderazgo, juegan a ser delegados de distintos países y tienen que resolver un problema real]. Me volvía loca, hasta capacitaba a otros compañeros para que pudieran participar", dice Natalia Herbst, la joven argentina que acaba de ser elegida entre miles de candidatos para formar parte de la segunda promoción de becados de la Fundación Obama, que tiene como objetivo empoderar a líderes emergentes que trabajan en sus comunidades para desarrollar soluciones tangibles a problemas reales.

Ella y otros once jóvenes de países como Kenia, Yemen, Uganda, Dinamarca, Israel, Cuba y Myanmar, entre otros, viajarán a Nueva York para estudiar durante un año en la Universidad de Columbia y aprender nuevas herramientas para que su trabajo, "de regreso a casa", tenga mayor impacto. Herbst, de 31 años, hizo la carrera de Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella, es especialista en diseño de políticas públicas y actualmente directora de Organización Comunitaria en el Instituto Nacional de Juventud (Injuve), que dirige Pedro "Piter" Robledo, una de las caras millenials de Cambiemos, y que depende del ministerio de Salud y Desarrollo Social.

Impresión

Para ser elegida, Herbst tuvo que impresionar, vía Skype, a la directora del programa Columbia World Porjects, que ahora la recibirá en el campus neoyorquino en agosto próximo. La entrevista debía durar unos 30 minutos, pero Herbst cuenta a LA NACION que se extendió por casi una hora. "Estaba muy nerviosa, pero me concentré en pensar que no era un examen, que tenía que contar y explicar de la mejor manera posible el trabajo que venimos haciendo en estos últimos años para que todos los jóvenes del país tengan oportunidades de crecer. Que puedan capacitarse, hablar de lo que les interesa, les preocupa y que sean escuchados. Seguir con sus estudios o poder desarrollar sus propios emprendimientos", explica.

Como parte de la postulación era en formato video, Herbst aprovechó para mostrar en imágenes los resultados de algunas de las acciones de las tres iniciativas que tiene a cargo. La primera, Acá estamos, donde acompañan a organizaciones deportivas, clubes, talleres en escuelas o espacios de arte. Hablemos de todo, que comenzó con el tópico de salud sexual y reproductiva y se amplió a temas como la diversidad, el bullying, la prevención del suicidio, las relaciones sin violencia, el grooming, el acoso laboral o los trastornos alimentarios. Y el programa Casas del Futuro, espacios donde se trabaja a través de tres pilares: empleabilidad, desarrollo económico y cultural. Se pueden aprender oficios, como animación en 3D o el arreglo de celulares, estudiar idiomas, hacer nuevos amigos y llevar adelante proyectos propios. En las seis casas que hoy están distribuidas en Capital y algunas provincias, se dictan talleres gratuitos, capacitaciones para que los jóvenes salgan a buscar su primer trabajo y formaciones en distintas áreas.

"La rotación de jóvenes por las casas es grande, pero entre todas las casas ya pasaron unos 14.000 chicos y chicas que participaron de alguna actividad o formación", apunta Herbst, que luego de cortar la comunicación por Skype tuvo un buen presentimiento. "Si los hubiera aburrido seguro duraba menos de quince minutos, pero sentí que así como nosotros estamos convencidos de lo que hacemos, del otro lado también habían creído en nuestros proyectos", confiesa la joven.

Era la primera vez que la Fundación Obama realizaba un llamado abierto, y Herbst, que también había ganado una beca Fullbright y de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, no dudó en postularse. También su paso por Inglaterra, donde hizo una maestría en la Universidad de Sussex, la impulsó a animarse. "Creo que la Fundación Obama está mirando a nuestras comunidades y encuentra valor en el trabajo que estamos haciendo con los jóvenes en la Argentina para que alcancen su máximo potencial. Personalmente, creo que será muy enriquecedor poder compartir todo lo que mi país tiene para ofrecer con otros colegas, y aplicar lo que voy a aprender para seguir trabajando cuando regrese".

Para el CEO de la Fundación Obama, David Simas, estos nuevos jóvenes son capaces de crear cambios duraderos en sus comunidades. "Son parte de la columna vertebral del ecosistema globar de líderes de la Fundación Obama, y estamos inspirados por las conexiones que han hecho y el trabajo que realizarán. Estamos ansiosos por hacer crecer esta red internacional de agentes de cambio con nuestra segunda promoción de Scholars".

Apenas se enteró de que había sido elegida, Herbst mandó un mensaje de Whatsapp a su hermana, que vive en Nueva York, y luego a su familia. Después le dijo a su jefe, Robledo, que tenía algo que comentarle. "Él fue el que había firmado las cartas de recomendación y uno de los que más me impulsó a presentarme. Cuando dije la palabra ´quedé´, comenzamos saltar de alegría".

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