
Una noche de espumantes en el Palacio Duhau
La Sparkling Masters, una edición especial de la Noche de Bodegas del lujoso hotel de Recoleta, ofreció ayer la oportunidad de degustar algunos de los más destacados vinos espumosos de la Argentina
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El comienzo de la noche fue inmejorable. El primer stand que abría el paso a la Sparkling Masters que se realizó ayer en el Palacio Duhau era el de Cavas Rosell Boher, donde tres posibilidades esperaban ser degustadas: el Rosé, el Brut y el Grand Cuvée. Difícil elegir uno, pero la degustación en correcto orden señaló al Rosell Boher Brut ($365) como la mejor elección, no porque el rosado ni el tope de gama de la bodega no sean excelentes exponentes de una de las mejores champañeras argentinas, sino porque el brut propone dentro de la alta gama una relación precio-calidad impecable, y, claro, una experiencia deliciosa.
A pocos pasos, el stand de Cruzat señalaba otra parada obligada para los amantes de las burbujas. Aquí también eran tres las opciones, todas pertenecientes a la línea Cuvée Reserve: Extra Brut, Nature y Rosé Extra Brut. Puestos a elegir, la recomendación es para el Cruzat Cuvée Reserve Nature ($209), un tradicional corte de pinot noir (60%) y chardonnay (40%) de una complejidad admirable, en el que se entrecruzan aromas florales, cítricos y a frutos tropicales, acompañados por una burbuja delicada.
El ingreso al salón principal de la muestra ponía al visitante delante de algunos de los más tradicionales espumantes argentinos, aquellos cuyo nombre es incuestionable sinónimo de alta gama. Estaba Luigi Bosca con su Bohème Brut Nature ($480), Chandon con su Barón B Brut Nature ($260) y Rutini con su Brut Nature ($568), por destacar sólo algunas de las etiquetas. Otro punto alto de la feria esperaba en el stand de Bodegas Salentein; allí, uno de los mejores rosé del evento: el Salentein Brut Rosé ($119), un 100% pinot noir que ofrece una burbuja fina y persistente, y una fruta roja en boca con la frescura característica del Valle de Uco.
Quienes quisieron salirse de lo tradicional y poner el paladar a prueba con burbujas más jugadas encontraron dos buenos exponentes, muy distantes uno del otro desde todo punto de vista. En el stand de Zuccardi, el tinto Alma 4 Bonarda ($187) conlleva una forma completamente diferente de disfrutar del espumante, a través de su sabor sucroso y con potentes notas a frutos rojos, frutillas y cerezas; a un par de stands de distancia, en el lugar que ocupó la salteña bodega Amalaya, se servía el Amalaya Brut Nature ($100), un innovador corte de riesling (80%) y torrontés (20%), ideal para amantes de las burbujas dulces, pero en dónde la dulzura del torrontés se combina con la frescura del riesling.
La última parada de la noche fue en el stand de Bodega Vistalba. A disposición estaba la línea Progenie, conformada por tres espumantes –un charmat y dos champenoise– de impecable factura. A gusto personal, el elegido es Progenie II ($205): un espumante color cobre, con una burbuja fina pero a la vez densa, que deja paso en la boca a un sabor concentrado e intenso a frutos rojos. Fue la última copa del recorrido, ¡gran elección!
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