Una nueva elite crece en EE.UU.
Son los bobos - burgueses bohemios-, que suceden a hippies, yuppies y yetties
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NUEVA YORK.- Ni hippies, ni yuppies, ni yetties: ahora se vienen los bobos . Es el nuevo modelo de clase dominante que Estados Unidos está exportando a todo el mundo, y toma sus siglas del término bourgeois bohemians (burgueses bohemios).
En la Manhattan primaveral, a pocos días del anuncio de Clinton de un crecimiento económico de más de un 5% para el primer trimestre, se los ve en cada esquina. Vestidos con pantalones pinzados Polo, simples túnicas de Donna Karan y ojotas Gap, toman capuchinos helados en coquetos bares atiborrados de libros y diarios y compran comida orgánica tres veces más cara que la común.
Trabajan en bancos y grandes corporaciones, pero lucen como intelectuales de la Rive Gauche . Para ellos, gastar 15.000 dólares en una televisión gigante es vulgar. Pero gastar la misma cantidad en una ducha de roca metamórfica es considerada una inversión sensata para unirse al ritmo Zen de la naturaleza.
"Su característica principal es que tienen mucho dinero, pero esto les da vergüenza. Por eso, gastan fortunas para demostrar lo poco que les importa lo material", explica David Brooks, ex editor del The Wall Street Journal y autor del flamante best-seller "Los bobos en el paraíso".
Brooks, que al borde de los 40 años es uno de los nombres más reconocidos del bastión conservador que es la revista The Weekly Standard, explica que se trata simplemente de una mezcla del ethos de los hippies de los ´60 con las ganancias de los yuppies de los ´80, combinada con el marco tecnológico de los yetties de los ´90. "Son mitad artistas, mitad mercaderes y todos quieren imitarlos porque son el símbolo del poder", dijo en diálogo con La Nación . Tanto es así que desde las gigantescas oficinas del Chase Manhattan Bank o J. P. Morgan hasta los más tradicionales estudios de abogados, en los últimos meses se decretó el adiós definitivo al traje para lograr un look más bobo .
Claro que para que los empleados no se equivoquen al adoptar la cuidada vestimenta informal que esto implica son obligados a asistir a charlas informativas de casas como Banana Republic o Brooks Brothers. Incluso, el martes último Polo Ralph Lauren organizó un desfile de modas especial para un estudio legal internacional... ¡con todos los modelos abogados!
-¿Por qué hoy todos quieren ser bobos ?
-Porque ahora no basta con ser políticamente correcto, sino que también hay un código de corrección financiera, muy cercano a una distinción que hacía Aristóteles entre necesidades y deseos, por la cual está bien gastar, siempre que sea en necesidades y no en deseos.
-¿Por ejemplo?
-Comprar un auto deportivo es visto como un exceso, pero gastar US$ 65.000 en una 4x4 si uno vive en la ciudad es un símbolo de lo seriamente que toma el contacto con la naturaleza. O uno puede invertir todo lo que sea en los cuartos que antes usaba la servidumbre, como la cocina y los baños, que ahora son enormes y con todo adelanto imaginable. En cambio, los livings y comedores, símbolos de la clase alta, hoy son mínimos y casi no se usan.
-¿Cuál es la principal diferencia con los yuppies?
-Yo cubría Wall Street para el Wall Street Journal en los ´80, y entonces había que amar el dinero. Todo lo demostraba, hasta la forma de vestirse de los yuppies, con trajes caros, tiradores ridículos y el pelo con exceso de gel . En cambio, los bobos tienen el toque de Midas invertido. Todo lo que tocan, en vez de convertirlo en oro, lo transforman en algo artístico o espiritual. No van a hacer compras para el hogar al shopping: compran sábanas, porque son los curadores de sus habitaciones.
-¿Y cómo es su relación con el mundo tecnológico?
-Quienes trabajan en empresas tecnológicas se están convirtiendo en los bobos por excelencia. Hacen mucho dinero, pero se consideran a sí mismos como revolucionarios contra la vieja economía, no empresarios, y hacen todo lo posible por no lucir como clase dominante. Se sienten culpables por el éxito y tienen que demostrar que no son parte del establishment , sino unos locos creativos que han invadido el mercado.
-¿Los medios contribuyen a difundir esta imagen?
-Exactamente: basta con ver cómo en 1950 las fotos que se publicaban en las revistas de los ejecutivos siempre eran muy formales, de traje y con fondo oscuro, en un escritorio de caoba con diagramas de productividad. Hoy aparecen en la tapa de Fortune con una pistolita de agua y sombrero de bombero. Bill Gates, cuya fortuna es superior a la de algunos países, nunca va a ser retratado sin el look de un universitario medio.
-¿Se puede reconocer a un bobo por la forma de hablar?
-¡Claro! Son personas que pasaron por los mejores colegios, las mejores universidades, tienen los mejores trabajos, pero desdeñan el lenguaje cultivado. Aun los ejecutivos de 40 o 50 años hablan en la jerga de un adolescente frente a un jueguito electrónico, porque parecer gente nueva y valiente es mucho más importante que demostrar el establishment que tienen atrás. Jamás los va a escuchar hablar de sus años en Harvard o Yale. Incluso me encontré con un bobo que me dijo que había ido a una escuelita en Inglaterra. Averigüé un poco, ¡y por supuesto que era Eton!
-¿Cambió su actitud hacia la familia y la educación?
-Muchísimo. Las clases altas tradicionalmente podían pasar sus privilegios a sus hijos, pero los chicos de los bobos necesitan pasar por los colegios y las universidades indicadas porque no sólo tienen que mantener el nivel económico de sus padres, sino su altísimo nivel de educación. Por eso desde los dos años sufren una enorme presión y son bombardeados con juguetes pedagógicos y clases particulares.
-¿Qué pasa con la religión?
-Algunos ya la han bautizado "flexodoxia". Lo que los bobos quieren es una religión flexible, pero combinada con los ritos más tradicionales. Nuevamente es una mezcla de la new age de los ´70, la idea de encontrar la propia religión y hacerle culto a los cristales en la playa con la seguridad y la sensación de comunidad que sólo dan los cultos de la burguesía, la religión católica, judía, protestante. Y sinceramente no creo que esta combinación pueda lograrse.
-¿Cuál es la reacción de los medios hacia ellos?
-Hay toda una serie de nuevas revistas especialmente dirigidas a los bobos , como Real Simple (Verdaderamente simple) y Simple City (Ciudad simple"), y libros que son casi sus Biblias, como "Simple Abundance" ("Abundancia simple"). Yo los he rebautizado "pobreza complicada", porque lo que predican es que a medida que se escala socialmente, se olvidan ciertas verdades simples que los campesinos conocían, y por eso eran mucho más felices que nosotros.
-¿Y qué efecto tienen?
-Ayudan no sólo a popularizar sino a legitimar el hecho de que se gaste muchísimo en cosas que antes eran baratas y que lucen viejas, como muebles nuevos que someten a complicados procesos para lograr una apariencia usada y de campo, o comida orgánica difícil de conseguir en un supermercado.
-¿Cree que los bobos son un fenómeno exportable?
-Altamente. En Inglaterra, alguien me dijo que Mick Jagger era el bobo original, porque mantenía su actitud de rebelde mientras convertía a los Rolling Stones en una corporación altamente lucrativa. Pero, seriamente, los bobos son un producto de la sociedad de la información, de la globalización. Y como tal, se van a reproducir por todos lados.
-Finalmente, ¿sabe que en castellano un bobo es una persona de pocas luces?
-¡Me enteré cuando ya estaba por la mitad del libro y mis editores no quisieron cambiarlo! Pero mi intención no fue ser demasiado duro con ellos, porque creo que en muchos aspectos su actitud es muy sana y loable. ¡Tome en cuenta que escribí un libro entero burlándome de ellos y, hasta ahora, ninguno me ha tirado su capuchino caliente en la cara!
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