Uso y abuso de las aguas
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El abuso al que son sometidos lagos y lagunas, de por sí inestables por no tener ingreso natural de agua, incluye su uso como baño, tanto de humanos como de perros. El lavado de autos, taxis y ómnibus, operación en la que es frecuente verter detergentes y nafta o gasoil, y las partículas del humo de los escapes se manifiestan como círculos tornasolados en el agua.
Los parámetros tomados en cuenta para el manejo de un espejo de agua son muchísimos. En los análisis se miden el pH (grado de acidez o alcalinidad), la temperatura, los residuos, el oxígeno disuelto, y la presencia de detergentes, metales pesados, bacterias y toxinas.
Como parte de la polución, a partir de la materia orgánica arrojada a veces aparecen toxinas que pueden afectar la salud. Bacterias que producen diarrea, como la Escherichia coli y la Salmonella, o botulismo (Clostridium botulinum), a veces están presentes en las aguas.
La evolución sin control de ciertos parámetros en el lago del Planetario, sin desagüe, y en la laguna de los Coipos, que necesita siempre ser rellenada, provocó un brote de botulismo que en 1999 mató a 68 patos, cisnes y gallaretas en la Reserva, según "El botulismo en aves acuáticas en lagos y lagunas de la ciudad de Buenos Aires", estudio realizado por Juan Carlos Sassaroli, el licenciado Sergio Recio (ex director de la Reserva) y el técnico José Riveiro.
Allí se especifica que "el botulismo que padecen las aves silvestres es del tipo C y no se ha comprobado que sea patógeno para los humanos".
Los recaudos que se toman con los lagos intentan evitar nuevos brotes de la enfermedad.




