
Valle Encantado es un refugio ideal para los cóndores
Seguimiento: las aves de montaña criadas en el zoo porteño serán liberadas en Río Negro; un transmisor bajará datos de su desplazamiento a Internet.
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VALLEENCANTADO, Río Negro.- Con su liberación mañana, concluye el proyecto por el que se criaron cinco pichones de cóndor en un habitáculo especial, sin la presencia del hombre, para dejarlos en su hábitat natural y así poder rastrearlos satelitalmente y por Internet para conocer sus hábitos y desplazamientos.
La experiencia, piloteada por el principal depredador natural de esta especie, el hombre, probará que es posible estudiar el comportamiento de las aves sin intervenir negativamente en su hábitat.
En un escarpado peñón del Valle Encantado, a 64 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche y sobre un remanso del río Limay, se levanta el jaulón donde los cinco polluelos nacidos en el zoo porteño aprendieron a conocer a sus parientes "del campo".
Chaco, Quebracho, Nininco y Saidi son los machos del grupo y lo demuestra su cresta. Neltume es la única hembra, que asoma su pico encorvado por los alambres de la jaula construida especialmente para ellas sobre la plataforma montada en un filo.
Para acercarse a observarlos con un telescopio y ver cómo se comportan, tuvimos que trepar unos 300 metros la escarpada ladera por el cauce de un arroyuelo, hasta llegar al risco enfrentado con el de la plataforma, a 1000 metros sobre el nivel del mar. El trayecto, todo en terrenos privados cedidos por el holandés Federico Van Ditmar para la experiencia, lleva para el neófito hora y media. Los cuidadores lo remontan hasta cuatro veces por día.
Los protagonistas de esta historia nacieron en distintos zoológicos donde se crearon las condiciones propicias para que se reprodujeran las parejas de cóndores, sin ser molestadas por otras especies ni individuos.
Hombres abstenerse
El Proyecto Cóndor se inició en agosto de 1991, cuando el licenciado Luis Jácome, jefe del área de Biología del Zoológico de Buenos Aires, y un grupo de colaboradores buscó el apoyo del director de ese centro y de las autoridades nacionales de Fauna y Flora. En 1996 ganó el premio Rolex Award for Enterprises, entre 116 proyectos de todo el mundo.
Para obtener pichones que se pudieran criar en cautiverio y llegar a su liberación en una zona donde pudieran arraigarse, era necesario que todo el manejo se realizara sin la presencia del hombre, para que no lo reconocieran luego como un ser amistoso, porque no lo es.
"Después de dos meses de incubación en un lugar especialmente acondicionado, montamos un operativo de guardia durante tres días cuando los huevos se iban a abrir", relató Jácome, con la ilusión de un creador.
Como padres en la sala de espera, los biólogos esperaron detrás de un vidrio espejado los primeros picotazos de los polluelos.
Los huevos, que procedían de Roque Sáenz Peña (Chaco), La Plata y de Buenos Aires, podían cascarse sin permitir la salida de las crías. O podían lastimarlos con sus bordes. Asistidos al nacer por las hábiles manos de "los parteros del zoo", envueltas en guantes que asemejan la cabeza de dos cóndores, los pichones crecieron viendo a esos padres sustitutos.
La primera impronta (llamada imprinting) que reciben en sus primeros días es significativa: reconocerán en esa figura a sus congéneres y los seguirán en sus hábitos.
Dos o tres meses en la nursery, otros tantos en un lugar que bautizaron "la isla", con ejemplares silvestres, y la posterior adaptación entre ambas clases de aves mediaron hasta su traslado al lugar donde recuperarán la posibilidad de volar.
El acceso al peñón donde está la plataforma está vedado para todo ser humano. Tampoco se puede hablar en voz alta cerca de ellos. Sólo se los observa con lentes ópticas.La consigna es no interferir en el proceso.
Lorenzo Sympson, ornitólogo y veterinario rionegrino que ayudó a elegir el mejor lugar en un terreno montañoso donde abundan las condoreras, explicó que es el lugar propicio "porque sobrevuelan cóndores casi todo el día y así los polluelos imitarán sus movimientos. Deben aprender a volar, a carroñar y a nidificar".
Respecto de su depredación, dijo:"Para el aborigen, esta ave era emblemática. Cuando el blanco pobló estas tierras, pensó erróneamente que los grandes pájaros constituían una amenaza para su ganado y no vaciló en cazarlo y depredarlo."
Muertas por balazos para convertirlos en trofeos de caza o intoxicadas por comer animales con cebos o con proyectiles que contienen plomo (por saturnismo), las bandadas de la especie Vultur gryphus fueron raleadas en casi toda América, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego.
Final del juego
Antes de que se retire la cubierta de la jaula mañana, a cada uno de los cinco polluelos se le colocará un transmisor satelital norteamericano, el Platform Transmitter Terminal o PTT ST 10, provisto por la empresa VISA en colaboración con el proyecto. Estarán en libertad bajo vigilancia.
El transmisor mide 15 centímetros de largo,6 de ancho y 2,4 de espesor, y permitirá obtener información sobre el desplazamiento vía el satélite Argos, que mostrará sus coordenadas y las bajará a diario por la Internet.
"Hasta ahora se ha probado este sistema para ballenas y pingüinos silvestres, pero jamás se usó en estas grandes aves cuyo comportamiento es impredecible,-manifestó Jácome-. La ventaja sobre los radiotransmisores es que ningún accidente del terreno impide su rastreo."
Emocionado por la despedida obligada a la que lo somete su propio proyecto, Jácome no oculta su desazón. "Igualmente estaremos aquí proveyéndoles alimentos hasta que se adapten y se empiecen a distanciar de nosotros. Habrá otras camadas de pichones y esto se repetirá, pero la emoción que sentimos hoy es muy fuerte."
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