
Viajar en tren, una incomodidad que crece
Los asientos están destrozados, no hay vidrios en las puertas y aumentan los robos; los concesionarios también protestan
1 minuto de lectura'

Asientos destrozados, puertas que no funcionan, ausencia de vidrios que protejan de las impiedades del clima y estaciones devastadas son algunas de las incomodidades que diariamente deben soportar quienes utilizan el tren como medio de transporte.
Los usuarios dicen que cada vez se viaja peor. Aunque el Estado entregó en concesión la red ferroviaria hace ocho años, las mejoras en el servicio apenas se notan.
"Es de terror", se quejó Flavia Fabrizzi, una estudiante de abogacía que de lunes a viernes recorre el tramo Temperley-Constitución de la ex línea Roca. "En las horas pico es imposible tomar el tren", aseguró.
Fabrizzi es una de las miles de personas que usan este medio de transporte que une la Capital con el Gran Buenos Aires.
Según la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) por él viajan diariamente 1.220.000 pasajeros.
Las más cuestionadas
"Las líneas más cuestionadas son la ex Roca (explotada por Metropolitano) y la ex línea Sarmiento (en manos de Trenes de Buenos Aires)", informó a LA NACION Antonio Maltana, gerente de Concesiones Ferroviarias del organismo regulador.
Las amenazas, los robos y los apedreos a las formaciones son las principales quejas de los pasajeros de los ramales de la ex línea Roca.
"Entre Sarandí y Berazategui hay estaciones en donde te puede pasar cualquier cosa. Antes por lo menos había guardas que iban recorriendo el tren", afirmó Fabrizzi.
Las empresas reconocen que los índices de inseguridad han aumentado; sin embargo, aclararon que ese tema corresponde a la órbita estatal.
"Por contrato, el Estado se reserva la seguridad de la gente. Nosotros igualmente firmamos un convenio con la Policía Federal en la Capital y con Gendarmería en la provincia para aumentar la seguridad. Además, agregamos personal de seguridad privada", dijo Fernando Jantus, gerente de Comunicaciones de Metropolitano, a LA NACION. Sin embargo, con excepción de las estaciones terminales, se observa muy poco personal de seguridad en andenes y coches.
"Acá la gente de seguridad viene solamente cuando es la hora de la recaudación", aseguró Sergio Lázzaro mientras esperaba el tren eléctrico en la estación Gerli.
Otra de las quejas más oídas de boca de los usuarios está referida a la falta de limpieza y mantenimiento en vagones y estaciones.
"Yo viajo todos los días de Claypole a Constitución. Dejo la bicicleta con candado y me voy a buscar un asiento, pero es muy difícil encontrar alguno que tenga las ventanas en condiciones", contó Carlos Luera, un obrero de la construcción que utiliza el tren de lunes a sábado.
Es fácilmente comprobable que casi el 80 por ciento de los vagones de las formaciones de la ex línea Roca, tanto del ramal eléctrico como del diesel, carece de vidrios.
"Ese es un nuevo tipo de vandalismo que consiste en hacer saltar los vidrios de la puerta de los trenes. Nunca había pasado. Estamos reponiendo los vidrios, pero los reponemos y los vuelven a romper. Lo mismo pasa con los asientos, pero tampoco podemos tener un policía al lado de cada asiento. Aunque hemos hecho campañas de concientización, parece que no alcanza", explicó Jantus ante el requerimiento de LA NACION.
Según las empresas concesionarias el problema más grave que se les ha presentado es la gran disminución del número de pasajeros. Y a esto se suma la deuda que el Estado mantiene con las firmas que hoy explotan ese servicio. Para tratar de solucionar estos inconvenientes en el transporte público el gobierno nacional dispuso, por medio del decreto 293/02, que un porcentaje de los fondos procedentes de la tasa sobre el gasoil sea pagado a los servicios concesionados.
"Esto es una compensación hasta que se redefinan los contratos de concesión", dijo a LA NACION Jorge Molina, jefe de Relaciones Institucionales de TBA. "Parte de ella permitirá que nos pongamos al día con la policía y a cumplir con el servicio más eficientemente", aseguró Molina.
La ex línea Mitre es la vedette de las formaciones ferroviarias. En el tren que recorre el tramo Retiro-Tigre los pasajeros viajan cómodamente, con calefacción o aire acondicionado, según la estación del año. Incluso los usuarios tienen un servicio de catering que ofrece, entre otros productos, sándwiches y gaseosas para disfrutar durante el viaje.
Máquinas dañadas
La misma empresa explota la ex línea Sarmiento, desde Once a Moreno. Allí la inseguridad está a la orden del día. Las quejas de los usuarios están referidas principalmente al mal funcionamiento de las máquinas expendedoras de boletos, ya que todas las estaciones de esa línea tienen automatizada la venta.
"Esto se debe fundamentalmente al vandalismo, y lo estamos combatiendo. No se entiende que rompan o hasta orinen las máquinas", ejemplificó Molina, quien, no obstante, admitió: "Es cierto que hoy el ferrocarril ha retrocedido diez años".
En tanto, cada vez son más los pasajeros de tren que viajan con sus bicicletas, lo que ha ocasionado no pocos trastornos en formaciones que, como la eléctrica, no cuentan con el correspondiente furgón. En algunos casos, como en el trayecto Temperley-Constitución, circula un tren especial para bicicletas, mientras que muchas estaciones del ramal eléctrico de la ex Roca habilitaron guarderías para ese medio de transporte.
Dato por dato
Cantidad de pasajeros que trasladan por mes: en Trenes de Buenos Aires (TBA) viajan 12.237.000 personas, mientras que en Metropolitano lo hacen 15 millones.
Caída en la cantidad de usuarios: en TBA estiman que la baja ronda el 30 por ciento; en la empresa Metropolitano calculan que llega al 25 por ciento.
Servicios que brindan diariamente las concesionarias: Trenes de Buenos Aires brinda 1000 servicios, y Metropolitano, 1115 servicios.
Un motivo de queja constante
El tren, medio de transporte rápido, seguro y cómodo en muchas ciudades del mundo, es aquí motivo de queja constante. Antes, porque era del Estado y poco se hacía por él. Ahora, que está manejado por empresas privadas, porque sigue siendo objeto de atentados o por la crisis. Hoy parece ser un servicio poco servicial.





