
Villa Ocampo, un centro cultural
Al donar la casa a la Unesco, en 1973, la directora de Sur dio amplia libertad para usarla "con un sentido vivo y creador".
1 minuto de lectura'

Al donar su residencia de San Isidro a la Unesco, en enero de 1973, la escritora Victoria Ocampo no limitó el uso de la propiedad al funcionamiento de un museo, sino que dio libertad para desarrollar en la finca programas culturales afines con los objetivos del organismo.
Así lo aseguró a La Nación el señor Alberto Obligado Nazar, que tuvo una activa participación en la cesión del inmueble, en su función de subdirector general de la Unesco, entre comienzos de 1970 y septiembre de 1975.
Con sus revelaciones, Obligado Nazar aportó datos que esclarecen la voluntad que tuvo la escritora al ceder la propiedad de Villa Ocampo a la Unesco. Veinticuatro años después, el organismo procura realizar refacciones en la propiedad para instalar un centro cultural con proyección internacional, lo que suscitó resistencias entre los vecinos de San Isidro.
Como informó La Nación en su edición del 15 de agosto último, la iniciativa de revitalizar la residencia partió del embajador argentino ante la Unesco, doctor Carlos Floria, que impulsó la aprobación del proyecto Villa Ocampo 2000 para desactivar la iniciativa que comenzaba a tomar cuerpo en el organismo internacional para vender el inmueble, a raíz del déficit que hoy ocasiona su mantenimiento.
En tanto, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos realizó un relevamiento del estado del inmueble, en atención a una solicitud de la Cancillería y a "los reiterados cuestionamientos y polémicas que han suscitado en la prensa escrita el destino y el estado del edificio, declarado monumento histórico por el decreto 437/97".
Protocolo de donación
La decisión de donar su residencia a la Unesco fue comunicada en Londres por Victoria Ocampo, a los 82 años, al científico británico sir Julian Huxley, amigo personal de la escritora y primer director general de la Unesco.
Los lazos de amistad no evitaron los pasos legales y así surgió el acta notarial de donación, en el que quedó constancia de la voluntad de la escritora.
Ni Victoria Ocampo ni su hermana Angélica -propietaria del parque lindero, también cedido a la Unesco- tenían herederos forzosos y ambas suscribieron el protocolo notarial que certificó la donación del predio el 15 de enero de 1973.
Para ello viajaron a París y se alojaron en el Hotel de la Tremoille. Concretada la donación, la utilización de la propiedad quedó afectada a los objetivos de la Unesco, para el desarrollo de los programas de Cultura y Comunicación en América latina.
Obligado Nazar recordó a La Nación que las reuniones con la prestigiosa escritora argentina "solían ser en el Palace Athenée, donde comía casi siempre ñoquis de papa, o en casa de Roger Caillois, asiduo huésped de Victoria Ocampo y director de Croix du Sud".
Entre las figuras que participaron de esos encuentros se encontraban el doctor Atilio Dell´Oro Maini, presidente de la Conferencia General de la Unesco, y el poeta y escritor César Fernández Moreno, que dirigía áreas de Cultura.
El acta de Victoria
Victoria Ocampo donó su residencia de la calle Elortondo 1811, en San Isidro, a través de un acta notarial remitida a la Unesco a través del cónsul argentino en París, Ricardo Pillado Salas, el 15 de enero de 1973.
Allí se manifestaba la voluntad irrevocable de la fundadora de Sur de ceder al organismo internacional la propiedad conocida como Villa Ocampo "con todo lo plantado y adherido al suelo y los muebles que constituyen el ajuar de la casa y las colecciones que en la misma se encuentran".
En un documento analizado por la Unesco antes de aceptar la donación se mencionaba que "la construcción es de gran calidad, en perfecto estado y se encuentra abundante y lujosamente amueblada".
La cesión de Victoria Ocampo comprendía el parque de 6663 metros cuadrados y la mansión de 2400 metros cubiertos, divididos en un sótano de 150 metros y tres plantas de 750 metros cubiertos cada una.
La donación se completó con la cesión del parque lindero, de 4858 metros cuadrados, propiedad de Angélica Ocampo, hermana de Victoria. Esta cesión se hizo en los mismos términos que la anterior, pero con una cláusula especial.
Contenía una autorización expresa que permitía a la Unesco edificar instalaciones o edificios "manteniendo el estilo y la unidad estética de los inmuebles donados, hasta la ocupación de un 10 % de sus espacios verdes".
El predio de Villa Victoria
La propuesta comprendía el ofrecimiento de Villa Victoria, la residencia de la escritora en Mar del Plata, que ocupa una manzana de 7500 metros cuadrados, delimitada por las calles Matheu, Arenales, Quintana y Lamadrid.La vivienda se cedía para proveer, con su capital o rentas, al sostenimiento de la casa de San Isidro.
Obligado Nazar recordó que la residencia marplatense se vendió años más tarde a la Municipalidad de General Pueyrredón, que invirtió en la compra 70.000 dólares.
"Sin haber recibido nada de las donaciones Ocampo, Mar del Plata dedicó la casa desde la década del ochenta a constantes actividades artísticas y culturales", dijo Obligado Nazar al destacar el funcionamiento de Villa Victoria.
"De una manera no prevista, el espíritu de las donaciones empezó a cumplirse", reveló.
Gastos y recursos
El cálculo de recursos y gastos que insumiría la aceptación de las residencias de San Isidro y de Mar del Plata aportaba netas ganancias para la Unesco.
Las cuentas indicaban que sin disponer de la propiedad se estimaba un ingreso anual líquido de 10.733 dólares por la recepción de Villa Victoria, en Mar del Plata, producto de un ingreso de 15.000 dólares por el alquiler de esa residencia y una erogación de 4266 dólares, por gastos de mantenimiento, administración, gastos de personal e impuestos y tasas.
Descontados los 3144 dólares por año que insumirían los gastos de Villa Ocampo, en San Isidro, la Unesco tendría cada doce meses un superávit estimado en 7589 dólares.
El paso del tiempo y la inactividad de la señorial casa de San Isidro, con el inevitable aporte de los vaivenes económicos que sacudieron al país en el último cuarto de siglo, quebraron todas las previsiones y hoy la Unesco busca cubrir el déficit de $30.000 anuales que produce la mantención de la casa, según las cifras difundidas por Arturo Hein, representante del organismo en nuestro país.
Techos y muros
La Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos decidió en plenario pedir a la Dirección de Arquitectura, con carácter urgente, la reparación de techos y muros de Villa Ocampo, según informó a La Nación su presidenta,Magdalena Faillace. El organismo realizó un diagnóstico que considera bueno el estado general del edificio, pero observa filtraciones y otros problemas.
El acta que especificó la donación
En el acta de donación, suscripta seis años antes de su muerte, la propia Victoria Ocampo dejaba asentado su deseo de que el inmueble "sea utilizado con un sentido vivo y creador, en la promoción, investigación, experimentación y desarrollo de actividades culturales, literarias, artísticas y de comunicación social, tendientes a mejorar la calidad de la vida humana, la comunicación, la cooperación internacional y la paz entre los pueblos".
La escritora consideraba la finca especialmente apta para sede de talleres permanentes, centros o programas de investigación, experimentación o realización cinematográfica, televisiva, teatral, musical, literaria, de traducciones o de nuevas formas de expresión y comunicación.
"Para esas actividades -se afirma en el acta de donación- no sólo tiene los espacios adecuados en el interior de la finca, sino que también pueden hacerse al aire libre durante gran parte del año utilizando el parque de la Villa, la terraza existente, los escenarios naturales, los movimientos de perspectivas, los diferentes planos de altura en el parque o la infraestructura eléctrica instalada".
No limitar los programas
La descripción de fines y actividades contenidas en el protocolo notarial era puramente enunciativa y no implicaba limitar los programas futuros de la Unesco.
Aprobada la donación de su residencia en San Isidro, Victoria Ocampo conservó el derecho de habitar en la finca "con los familiares que estime pertinente y el personal adecuado de servidumbre y mantención", según constancias del acta.
Mantenía la gerencia de la propiedad y quedaron a su cargo los gastos normales de mantenimiento, pero no los que resultaban de la ejecución de los programas de la organización.




