
Vuelven los cruceros por el Paraná hasta Cataratas
El barco fluvial cuenta con comodidades para 450 pasajeros
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POSADAS.- Una nueva opción turística se agrega al circuito misionero: la posibilidad de llegar a Cataratas en barco, con grandes comodidades, y de acceder a los paseos fluviales en el río Paraná, en idéntico recorrido al que se inauguró hace cien años.
El Ciudad de Paraná, el mayor buque de pasajeros que haya navegado el Alto Paraná, según historiadores consultados por LA NACION, llegó a Posadas sin dificultades, tras cruzar por la esclusa de navegación que funciona en la represa de Yacyretá.
La llegada de la nave iluminada en la fría noche misionera constituyó todo un acontecimiento popular. Familias enteras, padres con sus hijos pequeños, se acercaron al puerto para verla de cerca. Hace mucho que se había dejado de navegar río arriba.
En el pasado, los barcos que subían por el Alto Paraná eran de poco calado: debían superar las fuertes correderas del Apipé con el apoyo de un "espiador" anclado en la costa, que, por medio de un cable, los ayudaba a sortear los pasos en donde más de una vez se produjeron naufragios, con resultados trágicos. En épocas de bajante del río, a veces debían esperar varias semanas para seguir rumbo hacia el Norte.
A partir de la construcción de la esclusa de Yacyretá, que tiene un cuenco de 270 metros de largo por 28 de ancho y compuertas hidráulicas con sistemas de computación para su apertura y cierre, la navegación se vio ampliamente favorecida. En aproximadamente 70 minutos, con una operación de llenado y vaciado, puede superarse la diferencia del nivel entre la cota del embalse y la altura natural del río, que actualmente oscila entre los 18 y los 19 metros. Los controles están a cargo de personal especializado de Prefectura y el paso no tiene costo alguno.
Equipamiento moderno
El buque, construido en los astilleros de Río Santiago y botado en 1962, mide 105 metros de eslora -el largo de una cancha de fútbol-, con una manga (ancho) de 18 metros. Cuenta con tres pisos, capacidad para transportar 450 pasajeros y se desliza a ocho nudos aguas arriba, el equivalente a una velocidad promedio de entre 15 y 16 kilómetros por hora. Es impulsado por tres motores Crosley de 1500 caballos de fuerza cada uno y además cuenta con tres grupos de generación eléctrica propios.
La cabina de mando está dotada con equipos modernos, como navegador satelital, ecosonda, sistema de comunicaciones y radares. Su capitán es Carlos Fernández y lleva como navegante al suboficial de Prefectura Naval Juan de la Cruz de Bogado.
Perteneciente a la compañía argentina Cruceros del Paraná, con sede en Rosario, el barco que seguirá su derrotero aguas arriba zarpó de aquélla el 20 del mes último. En el pasado cubrió los trayectos entre Asunción, Corrientes y Buenos Aires, cuando formaba parte de la Flota Fluvial del Estado; después fue afectado al servicio que unía Buenos Aires y Montevideo.
El secretario de Obras Públicas de Misiones, Santiago Ros, gestionó con la Prefectura Naval el "amarre de cortesía", facilitando los muelles del puerto local para que la gente lo pueda ver de cerca.
Esta nave es gemela de la Ciudad de Formosa y ha sido totalmente refaccionada para el turismo. Dispone de 320 camas, varios comedores y amplia visión en ambas bandas. Permanecerá en Puerto Iguazú, donde realizará excursiones por los ríos Iguazú y Paraná, agregando una nueva alternativa de paseo para miles de visitantes que vienen a conocer nuestras cataratas.
El primer barco de pasajeros que llegó a Posadas fue el España, a mediados de 1902. Pertenecía a la empresa Núñez & Gibaja y estaba al mando del capitán Jordán Hummel, el mismo que también comandó el primer viaje turístico a Iguazú. Desde entonces, ha transcurrido exactamente un siglo.




