Claves para cuidar tu nueva notebook

Ariel Torres
Ariel Torres LA NACION
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13 de abril de 2019  • 00:00

Vía Twitter, una lectora me consultó, con bastante tino, cuáles son los cuidados que debe darle a su notebook. Nunca tuvo una, siempre usó computadoras de escritorio, que son más robustas, y no quería meter la pata. Con lo que cuestan, es comprensible.

Me di cuenta, al leer su mensaje, que, hasta donde podía recordar, nunca había escrito sobre este tema (o que lo había hecho hace siglos). Supuse también que no habría mucho por decir, hasta que empecé a contestarle, también por Twitter, y ahí entendí que quizá valía la pena compartirlo con ustedes. Las notebooks son mucho más populares, por razones obvias, que las de escritorio, y como cada tanto algún amigo me pide ayuda con sus portátiles, tengo un top ten de las cosas que les hacen mal a estas máquinas.

Ay, las baterías

Puesto número uno, lejos, para las baterías. Como saben, una notebook se convierte en una desktop tan pronto sus acumuladores empiezan a mostrar signos de fatiga. A partir de ahí empezamos a usarlas permanentemente conectadas a un enchufe, cosa que daña todavía más las baterías, y al final aquello de que es portátil solo cuenta si tenemos electricidad a mano (he visto lo mismo con muchos smartphones, ahora van a ver por qué).

¿Cómo extender la vida útil de las de iones de litio? Solo hay que seguir dos consejos, y desde el primer día, porque una vez que las baterías se dañan, no hay vuelta atrás.

Primero, usar la máquina sin tenerla enchufada a la corriente. Es decir, dejar que la batería haga su trabajo y se descargue, hasta que el sistema operativo lance una advertencia; solo entonces hay que enchufarla para que se cargue a tope otra vez. Y cuando se haya cargado, desconectarla de la corriente. Este descargarse y recargarse cíclico es lo que mantiene saludables a las baterías.

Segundo, evitar cargarla mientras corremos procesos intensivos (o sea, cuando los ventiladores zumban tanto que parece que la notebook va a salir volando). ¿Por qué? Porque el principal enemigo de las baterías de iones de litio es el calor. El problema es que de por sí se calientan al cargarse. Si además les sumamos la temperatura de una máquina funcionando a un régimen alto, bueno, dos más dos es cuatro.

Tener la notebook siempre enchufada para no tener que preocuparse de ponerla a cargar es una muy mala idea, por lo dicho antes: no estás dejando que se descargue. Las de iones de litio detestan los extremos. Ni acercarse mucho a cero ni mantenerse siempre a tope. Parece una tontería, pero si seguís estos consejos vas a tener el equipo con su autonomía original durante mucho tiempo. Smartphones, cámaras, tablets, auriculares, parlantes y todos los demás también emplean baterías de iones de litio, así que estos tips cuentan para prácticamente todo dispositivo digital.

En suma: no importa si te queda 20% de batería. Para el equipo es igual 100% que 5 por ciento. De modo que, salvo que sepas que en las próximas dos horas no vas tener un enchufe cerca y vas a necesitar usar la máquina, dejá que el sistema te avise que es hora de ponerla a cargar.

De estos dos consejos se desprenden varios posibles escenarios. Por ejemplo, hay que tratar de evitar que el equipo quede bajo el sol en verano mientras se carga, sobre todo con procesos intensivos. Una vez no pasa nada. Pero si lo hacés de forma constante, la autonomía se va a ver seriamente afectada.

Otra cosa. Es raro que vayamos a estar más de tres meses sin usar una portátil, pero de ser así, hay que apagarla con las baterías en más o menos el 40% de carga. No es bueno que estén mucho tiempo en casi cero o en 100 por ciento. Cada tres meses hay que encenderla, dejar que se descargue y volver a cargarla hasta el 40% (si va a seguir apagada mucho tiempo) o al 100 por ciento (si necesitás volver a usarla).

Y no quiero asustar a nadie, pero se sabe de equipos cuyas baterías, ya muy dañadas, entraban en combustión al ponerlas a cargar. Es improbable que ocurra, pero no imposible. En suma, no, no es ninguna buena idea dejar la notebook enchufada sin supervisión, sobre todo si tiene mucho kilometraje; o sea, no dejes la máquina enchufada si no queda nadie en la casa. Repito, es improbable, pero no imposible. Lo mismo ocurre con los celulares, sí.

Relaciones líquidas

Esto que sigue va a parecer una obviedad del tamaño de Júpiter, pero me lo vas a agradecer al menos un par de veces a partir de hoy. Al revés que con una desktop, si vas a tomar algún líquido mientras trabajás, mi mejor consejo es que te abstengas o que mantengas el mate, la taza, la copa o el vaso a la distancia de un brazo de la máquina. ¿Por qué? Porque si se te derrama cualquier líquido sobre el teclado de una desktop, lo tirás y te comprás otro. Un costo pequeño.

Hoy muchas notebooks tienen protección contra derrames, pero no todas. Si no es el caso, el líquido va a llegar a los circuitos. Y si resulta que es resistente a los líquidos, te aseguro que el olor rancio a café, vino o casi cualquier gaseosa va a dificultarte durante varias semanas el trabajar con ese equipo.

La culpa es de Hollywood

La cantidad total de daño que causan los mitos del cine hollywoodense son -y no hablo solo de computadoras- cuantiosos. Una buena notebook es bastante robusta, pero tomá en consideración que hace 50 años habrían hecho falta varios edificios repletos de circuitos para lograr lo mismo que hace tu máquina hoy. Y 80 años atrás, se habría necesitado una computadora del tamaño de una ciudad.

Esto significa que tu portátil es un milagro de la miniaturización, y por lo tanto todo eso que alegremente hacen los personajes en las películas no es bueno para tu inversión. Así que, por muy enojada que estés, no cierres la tapa de la notebook de un golpazo como hace la heroína de alguna de tus series favoritas. Si estás furioso porque se colgó todo, golpear Escape como un energúmeno o propinarle puñetazos al teclado son siempre malas ideas. Debajo del teclado de una desktop hay una mesa. Debajo del de una notebook está tu notebook. No te olvides de eso.

Asimismo, arrojar la notebook sobre la cama y otras piruetas propias de la pantalla grande no son de ninguna manera recomendables. Queda canchero y todo, pero aun cuando una notebook puede soportar bastante castigo, siempre algo puede salir mal. Por ejemplo, que la portátil surfee sobre la cama y termine estrellada contra el piso.

Otro clásico es el de la playa (y otros paisajes naturales). No hay que pensar mucho para darse cuenta de que la combinación de arena, viento, agua, sol y sustancias que contribuyen a la corrosión van a hacerle un flaco favor a tu portátil. Salvo situaciones de extrema urgencia, lo ideal es no llevar el concepto de portátil hasta tales extremos. Portátil significa que podés llevarla en una mochila a la oficina, no ponerte a chatear a la orilla del mar. Ah, claro, perdón, me olvidaba, estás usando el smartphone. Que te costó una fortuna. Y también es una computadora portátil.

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