El aeropuerto del futuro ya está con nosotros

Robots que estacionan su auto y sistemas de reconocimiento facial reducen el ajetreo
Robots que estacionan su auto y sistemas de reconocimiento facial reducen el ajetreo
Scott McCartney
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21 de julio de 2015  

Como un buen maître, el aeropuerto del futuro lo reconocerá, lo saludará por su nombre y sabrá exactamente adónde llevarlo.

Aeropuertos en distintas partes del mundo avanzan en esta dirección. En el Aeropuerto Gatwick de Londres, balizas de localización lo identifican a través de su smartphone y le indican cómo llegar a su puerta de embarque, al estilo de un GPS, señalando por el camino lugares de comida y tiendas. En Düsseldorf, Alemania, robots estacionan su auto cuando parte o lo llevan de vuelta a la acera cuando aterriza, vinculando su itinerario con la placa del vehículo. Investigadores están desa-rrollando robots capaces de despachar las maletas y devolverlas a los pasajeros minutos después del aterrizaje.

Sistemas de reconocimiento facial agilizan su paso por los controles de pasaporte, como ocurre en el Aeropuerto Internacional Dulles, cerca de Washington. Algunos aeropuertos utilizan sistemas de reconocimiento facial para seguir sus movimientos en las terminales. Las puertas de embarque en algunos aeropuertos están automatizadas con puertas que se abren como un molinete de metro cuando el pasajero escanea su tarjeta de embarque o muestra su reloj inteligente.

En las estaciones áreas del futuro, las señales direccionales estarán sólo de respaldo. Los quioscos de registro estarán escondidos en un rincón. Los agentes humanos quizás sean más innecesarios que nunca.

La idea es reducir costos, acelerar los viajes y hacer los aeropuertos más agradables. En teoría, los viajeros estarán más relajados, con tiempo para trabajar, comprar o disfrutar de entretenimiento, ya que el aeropuerto hará el seguimiento de su tiempo y localización y les dirá dónde tienen que estar. Los viajeros tendrán que preocuparse menos si se sientan en un buen restaurante cuando un vuelo esté retrasado, en vez de acampar en la puerta de embarque.

El aeropuerto "se vuelve divertido otra vez", dice Terry Hartmann, vicepresidente de transporte y aplicaciones de industria de Unisys Corp., que desarrolla la tecnología de algunas de las nuevas funcionalidades de los aeropuertos. "Sientes que sabes lo que está pasando, interactúas con el entorno y viajar es una experiencia agradable".

Por supuesto, los aviones aún tendrán asientos apretados y las aerolíneas aún llegarán habitualmente tarde. Sin embargo, los viajeros no tendrán que llegar 90 minutos antes de su vuelo si saben que las filas y caminatas son cortas. Aquellos preocupados de que el aeropuerto sea demasiado invasivo podrán optar por apagar su conexión de Bluetooth.

En junio, Unisys anunció que había completado la fase de pruebas iniciales de un sistema de reconocimiento facial en Dulles para ayudar a la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos a identificar a impostores que intentan entrar al país. Los nuevos pasaportes tienen un chip incrustado con información, incluida tu foto. Los sistemas de recono-cimiento facial, también en uso en el Reino Unido, Portugal, Australia, Nueva Zelanda, Alemania y otros países, comparan la cara del viajero con el pasaporte y le asignan una puntuación. Si la nota es suficientemente alta, el agente de control de pasaportes puede estar más seguro de la identidad del viajero que con el sistema actual de ojear a las personas que entran al país.

"Asegurarse manualmente de que la persona enfrente tuyo es la misma que la persona en una foto de hace cinco años es difícil", explica Hartmann.

En Gatwick, sistemas estiman las filas en tiempo real en puntos de seguridad e inmigración. Algunos países tienen puntos de control de fronteras donde el sistema de reconocimiento facial automáticamente deja pasar a las personas al país sin ver a un agente. En EE.UU. no han llegado tan lejos, en parte porque no hay suficientes viajeros que tengan un chip en su pasaporte.

El Aeropuerto Internacional de San Francisco tiene 350 balizas de localización instaladas en la Terminal 2 y está probando una apliación que puede dar indicaciones auditivas a pasajeros con dificultades visuales. American Airlines se ha apuntado al lanzamiento de balizas para ayudar a pasajeros a encontrar su camino, empezando por el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth.

Las salas de espera de Virgin Atlantic en Londres y de Cathay Pacific en San Francisco tienen balizas que pueden reconocer a miembros cuando entran por la puerta y ofrecer información como cartas de comida y bebida. El Aeropuerto Internacional de Miami está haciendo pruebas limitadas. Un potencial uso es monitorear cuando alguien entra en el área de cintas de equipaje y cuando sale, para ver cuánto tiempo han esperado por sus maletas.

Para 2018, 44% de las aerolíneas de todo el mundo planean usar balizas, frente a 9% de ellas que han experimentado con la tecnología hasta ahora, según una encuesta realizada este año por SITA, una empresa de información y comunicación de aviación. Con sede en Ginebra, SITA es propiedad de un consorcio de 430 compañías de transporte aéreo y desarrolla tec-nología para la industria.

En Alemania, el aeropuerto de Dusseldorf está creciendo en tráfico de pasajeros, pero no tiene terreno para expandir el estacionamiento. La respuesta: un robot que estaciona los vehículos.

Según la página web del aeropuerto, los viajeros hacen una reservación e ingresan información de su vuelo. Luego conducen a un lugar predeterminado en el garaje y cierran su auto. El sistema lee la placa y decide dónde estacionará el vehículo. Un robot apodado Ray, que parece una gigantesca grúa horquilla, levanta el auto por las ruedas y lo mueve. Por la noche, los robots vuelven a mover los vehículos de modo que sea fácil acceder a los que serán devueltos al día siguiente. El sistema monitorea si los vuelos de los pasajeros están retrasados o cancelados y tiene los autos listos cuando llegan los viajeros.

Los robots han estado operativos por casi un año y han aumentado la capacidad del estacionamiento en 32%, dice el director gerente de SITA, Christian Jahncke, que supervisa este proyecto. El sistema ha provocado sólo una pequeña abolladura en uno de los 40.000 vehículos que ha llevado. Hay un problema: a veces, el robot hace que se active la alarma antirrobo de los autos. Tras un tiempo, el ruido cesa.

"Los autos de alta calidad dejan a la vista su sensibilidadal ser levantados", señala Jahncke.

El estacionamiento cubierto con robot cuesta 29 euros (unos US$32) al día, frente a 24,50 euros de un estacionamiento pre-mium a la misma distancia de la terminal del aeropuerto pero sin el servicio de valet.

Cada robot cuesta US$250.000 y Düsseldorf utiliza tres por ahora. En total, el aeropuerto ha gastado US$1 millón, mucho menos que el costo de construir un nuevo garaje, afirma Jahncke.

SITA estudia cómo hacer que un robot despache maletas, dice Jim Peters, director de tecnología de la empresa. Los pasajeros pondrían las etiquetas en su equipaje o tendrían etiquetas de uso permanente que identifiquen sus valijas. Los robots recogerían las maletas y quizás incluso las entreguen a los pasajeros, para hacer el proceso más rápido y reducir costos de mano de obra.

"Gestionar su equipaje y no hacerlo difícil para el pasajero es parte del aeropuerto del futuro", asevera Peters. El número de aerolíneas que ofrecen autoetiquetado de maletas, pero sin robots, ha aumentado de 9% el año pasado a 17%. Se prevé que aumente a 74% de las aerolíneas para 2018, según la encuesta de tecnología de SITA.

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