
El jueves publicó una función extra para su plataforma de imágenes satelitales que permite editarlas, pero debió cancelarla un día después
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Durante 20 años, Google Earth ha sido una de las herramientas más potentes utilizadas por periodistas, gobiernos e investigadores para verificar hechos y desmentir falsedades.
Durante unas 24 horas a partir del jueves, la herramienta se volvió aún más potente cuando una instrucción de seis palabras (“escribe lo que quieras ver”) permitió a miles de millones de usuarios de Google Earth en todo el mundo utilizar una nueva función de inteligencia artificial para crear imágenes aéreas deepfake.
Esa no era exactamente la intención de la empresa, por supuesto.
Google quería que sus imágenes satelitales ayudaran a dar rienda suelta a la imaginación de los usuarios, como visualizar cómo podría verse un terreno baldío, o ver cómo era su vecindario hace 100 años, o cómo podría verse dentro de 100 años.

En cambio, la función llevó a que investigadores de inteligencia de fuentes abiertas, periodistas y otros demostraran con qué facilidad la herramienta podía usarse para generar plantas de energía nuclear muy realistas, campos de refugiados a lo largo de cualquier frontera, bosques quemados, ciudades inundadas e incluso un accidente automovilístico fatal.
“Lo que quieras ver” se convirtió en demasiado para que Google lo pudiera presenciar, y el viernes, un día después de anunciar la nueva función, la compañía comunicó que la deshabilitaba.
“Hemos visto a profesionales del ámbito geoespacial utilizar esta función para una serie de fines útiles; sin embargo, también hemos visto a personas compartir capturas de pantalla de imágenes generadas que parecen violar nuestras políticas”, dijo Google en un comunicado.
La empresa afirmó que trabajaría en la instalación de salvaguardas, una señal de que la función regresaría.
Google había animado a los usuarios a escribir instrucciones para dar vida a la historia, como una representación de la antigua Pompeya, o para dar un “cambio de imagen” a ciertos lugares, como transformar el campus de Google en Mountain View, California, en una utopía de ciencia ficción.
Los usuarios podían hacer zoom en cualquier coordenada del planeta, hacer clic en “crear imagen” y escribir lo que querían ver, alterando la vista satelital de ese lugar físico exacto.
La herramienta de IA generaba entonces una imagen fotorrealista utilizando como base la imaginería satelital, aérea y en 3D genuina de Google.
La herramienta fue probada de inmediato y los usuarios aprendieron rápidamente que no había salvaguardas para evitar contenido que pudiera ser dañino.
Entre los primeros en probarla estuvo Henk van Ess, un investigador de fuentes abiertas, quien creó una planta nuclear en Irán, un hospital bombardeado en Gaza y un accidente automovilístico fatal en Ámsterdam.

National Public Radio le siguió generando imágenes de un Capitolio de EE. UU. inundado e incendios en una terminal petrolera estratégica en Irán.
Muchos otros probaron suerte con ella. La función transformó lo que era un proceso largo y laborioso para crear una imagen satelital alterada en una instrucción de una sola frase.
Desinformación sin barreras
El mundo pudo dar un vistazo a cómo se ve la desinformación sin barreras, y a la mayoría de los que alcanzaron a verla no les gustó lo que vieron.
Como señalaron el van Ess y otros, las imágenes falsas poseen una credibilidad instantánea porque Google Earth es un punto de referencia de la verdad confiable universalmente.
Las imágenes falsas coinciden con la iluminación, los ángulos y los colores de las imágenes reales, por lo que las falsificaciones quedaban perfectamente camufladas.
“Una falsificación construida de esa manera no tiene que ser convincente por sí sola”, escribió van Ess.
Aunque Google dijo que cada imagen generada por IA incluía una marca de agua digital para identificarla como tal, una simple captura de pantalla permitía que algunas imágenes esquivaran las herramientas de detección de IA.
Las capturas de pantalla violan las políticas de Google, afirmó el gigante tecnológico.
“Es importante señalar que las imágenes generadas no aparecían en la experiencia principal de Google Earth para que otros las vieran y tenían marca de agua como generadas por IA”, dijo la empresa en su comunicado. “Sabemos que la gente confía de manera única en Google Earth para obtener una vista confiable del mundo”.
Ese fue ciertamente el caso en 2014, cuando el Ministerio de Defensa de Rusia ofreció una conferencia de prensa en la que presentó imágenes satelitales del derribo del vuelo 17 de Malaysia Airlines.
Casi 300 personas murieron y Rusia negó su participación, utilizando imágenes alteradas para “probar” su caso.
Pero investigadores, incluido el sitio de investigación en línea Bellingcat, expusieron las fotos como falsificaciones. Demostraron que fue un lanzamisiles ruso perteneciente a una unidad militar rusa activa el que disparó un misil contra el avión comercial malasio.
Los investigadores utilizaron imágenes de Google Earth porque se consideran evidencia irrefutable.
El artículo de Bellingcat llevaba por título: “¿En quién confiar, en Google o en el Ministerio de Defensa de Rusia?”.
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