La cámara del futuro

Los equipos más modernos y los que están a punto de salir marcan cómo será el porvenir de la fotografía: tomas en 3D, miniproyectores e impresoras integrados, grabación de video Full HD, GPS, Wi-Fi, lentes líquidas y más
Los equipos más modernos y los que están a punto de salir marcan cómo será el porvenir de la fotografía: tomas en 3D, miniproyectores e impresoras integrados, grabación de video Full HD, GPS, Wi-Fi, lentes líquidas y más
Ricardo Sametband
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9 de octubre de 2009  

Al hablar de cámaras digitales, sobre todo de equipos no profesionales, se suelen mencionar siempre los mismos elementos: los megapixeles del sensor, la lente que incluye, y algunas funciones extra, como la detección de rostros. Parece que nada ha cambiado en mucho tiempo.

Pero en los últimos meses han aparecido equipos que amplían la frontera de lo que es posible hacer con una cámara digital. Algunos, con elementos muy vistosos; otros, con funciones y herramientas más sutiles, pero igualmente útiles.

Por ejemplo, la Canon 5D Mark II, dirigida a profesionales de la fotografía. Cuando apareció en el mercado, el año último, marcó un punto de inflexión al convertirse en la primera reflex digital (o DSLR, por las siglas en inglés de cámara reflex digital de una sola lente) capaz de registrar video en alta definición: 1920 x 1080 pixeles por cuadro, 30 cuadros por segundo (FullHD), más de lo que la mayoría de las cámaras en general son capaces de capturar.

El equipo, por supuesto, tiene todo lo que un modelo profesional requiere, incluyendo un sensor de 21 megapixeles de tamaño completo (full frame, en inglés, idéntico a un negativo de 35 mm). Lo interesante del caso es que desde la aparición de este modelo ya son varias las cámaras que incluyen esta función de video, algo antes limitado a las de bolsillo.

Justamente en este segmento de dispositivos, para el fotógrafo casual o el no profesional, es donde aparecieron las opciones más novedosas hasta el momento. Por ejemplo, con la Samsung ST500. Recién llegado al país, este equipo (con un precio local de 1799 pesos) agrega a la pantalla LCD tradicional una segunda opción al lado de la lente, para que quienes están haciendo un autorretrato sepan si están en cuadro o no.

Mientras tanto, Fujifilm ofrece la FinePix REAL 3D W1 (600 dólares en Estados Unidos). ¿Qué tiene de diferente este equipo de los demás? Toma fotos en 3D gracias a sus dos lentes convergentes, cada una con su sensor. El procesador de la cámara une luego las imágenes, para que sean vistas con anteojos especiales o unas pantallas que Fujifilm promociona, que ofrecen la ilusión de tridimensión a simple vista. La cámara también graba video 3D y puede tomar dos fotos convencionales al mismo tiempo, con distinto foco y zoom.

Y Nikon ya vende su Coolpix S1000pj a 430 dólares en Estados Unidos, una cámara muy peculiar: incluye un miniproyector en su carcasa, por lo que es posible prescindir de un monitor para ver fotos y videos a lo grande: basta con una pared o un telón, y listo.

Si estas funciones resultan populares, es esperable que se vayan incluyendo en más modelos. Pero no son éstas las únicas innovaciones que surgen en la industria.

Como decíamos, la grabación de video ya no es dominio exclusivo de las cámaras de bolsillo, y en las reflex es cada vez más común. Sin embargo, los equipos hogareños todavía corren con alguna ventaja: Casio tiene dos equipos que llevan las opciones de video más allá de lo usual.

Con su Exilim EX-FC100, además de las fotos de 9 megapixeles es posible capturar video de hasta 1000 cuadros por segundo (aunque a bajísima resolución). Tiene modos intermedios para ajustar la calidad de imagen de la cámara lenta. Y un segundo modelo, el EX-Z90, permite recortar el fondo de una imagen y cambiarlo por otro (como si se trabajara con el fondo verde usado en televisión), e incluso generar un video con un fondo copiado de la PC. Todo en la misma cámara.

Por su parte, la reflex Pentax K-7 (1200 dólares en Estados Unidos) registra video en alta definición, y es la primera que ofrece incorporada en la cámara una herramienta para registro de fotos con un rango dinámico alto de exposición (HDR, según sus siglas en inglés).

Esta técnica, que hasta ahora dependía del uso de un software en la PC para procesar las fotos, permite obtener imágenes más cercanas a lo que aprecia el ojo, preservando lo que de otra forma se perdería en zonas oscuras o demasiado iluminadas en una foto convencional.

Normalmente se requería tomar una imagen subexpuesta, otra normal y otra sobreexpuesta, para después combinarlas; la Pentax hace todo esto en forma automática. En www.flickr.com/photos/tags/hdr/ se pueden apreciar algunas fotos obtenidas con esta técnica (pero aplicada en forma manual, no con la Pentax).

En cuestiones de hardware, Polaroid le buscó la vuelta digital a su distintivo servicio de impresión incorporado: ahora ofrece lo mismo, con la línea Po-Go, que permite pasar fotos digitales a papel desde la misma cámara, usando una impresora interna que imprime por calor en papel especial.

Y parte de lo que les falta a las cámaras tiene que ver con dos elementos omnipresentes en el resto de los dispositivos móviles: GPS y Wi-Fi, y que apuntan a agregar más información a las fotos (dónde fueron tomadas, por ejemplo) y facilitar su distribución.

Para resolver la primera limitación hay varias opciones, como un accesorio que Sony ofrece para sus equipos (el GPS-CS1KASP) o el módulo que se adosa a la montura de flash de las cámaras reflex, fabricado por Jobo ( www.jobo.com/web/photoGPS.150.0.html ). Pero cada vez más hay cámaras con GPS incorporado, como la Nikon Coolpix P6000 o la flamante Samsung ST1000, un equipo de bolsillo con GPS, Wi-Fi y Bluetooth.

Los usuarios que quieran conectar sus equipos a una red inalámbrica, para facilitar la copia de los archivos a álbumes de fotos en línea, pueden usar los productos de Eye-Fi ( www.eye.fi ): tarjetas SD que son a la vez memoria y antena Wi-Fi. También está la Sony Cyber-shot DSC-G3, que no sólo tiene Wi-Fi, incluye un navegador Web interno para gestionar la transferencia de imágenes, el acceso a álbumes de fotos en línea y a otros sitios.

La idea de potenciar la cámara digital no termina ahí: con Wi-Fi y procesadores cada vez más poderosos, muchos expertos comienzan a pensar en la posibilidad de incluir aplicaciones dentro del dispositivo para ampliar sus funciones.

El proyecto comunitario CHDK ( http://chdk.wikia.com/wiki/CHDK ), por ejemplo, aspira a mejorar el firmware presente en las cámaras Canon; y en la Universidad de Stanford trabajan en algo similar, en un proyecto de código abierto que investiga esta disciplina, denominada fotografía computacional. Hay más información en http://graphics.stanford.edu/projects/camera-2.0/ .

La mayor innovación, sin embargo (y también la más esquiva), está en las lentes líquidas, que muchos expertos ven como el futuro de la fotografía, al menos en los móviles.

La mayor limitación que tienen los celulares a la hora de la fotografía está en el tamaño de la lente: cuanto más grande, más frágil. Hoy se usan, sobre todo en los equipos más modestos, lentes plásticas, pero éstas tienen una calidad inferior a los cristales, y mayores problemas para ofrecer un foco variable.

La lente líquida es una aparente solución: dos gotas de líquido atrapadas en un anillo, que reaccionan cuando se les aplica electricidad; al cambiar su forma modifican el paso de la luz a través suyo, y permiten cambiar el foco que busca el sensor, un sistema similar a como trabaja el ojo humano. La empresa Varioptic ( www.varioptic.com ) fabrica lentes de este tipo desde hace varios años, pero todavía no han tenido el éxito y la difusión que esta tecnología parece merecer.

Será cuestión de esperar y ver qué nos depara el futuro.

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