
Primer encuentro cercano con Windows 7
Hoy, para empezar, tengo una invitación. ¡En serio! Como usted probablemente ya sabe, salió en estos días mi primer libro, Bit Bang. Viaje al interior de la revolución digital , publicado por Editorial Atlántida. Pues bien, este domingo estaré firmando ejemplares en el stand 1023 del Pabellón Verde de la Feria del Libro, desde las 19.30. Será un honor darles la bienvenida, tanto como lo ha sido el cumplir con un pedido que desde hacía varios años venían haciéndome quienes siguen esta columna.
Así que esta semana estuve bastante ocupado con el lanzamiento de Bit Bang , más una conferencia en la Universidad de Palermo, muchas consultas de lectores acumuladas durante la semana en que no hubo suplemento (por el 1° de mayo) y, porque así es la vida real, ¡también salió el Release Candidate 1 (RC1) de Windows 7!
Salvo casos excepcionales, ya no testeo betas de sistemas operativos. Considerando que vengo instalando esta clase de software desde MS-DOS 3.2 o quizás incluso antes, he decidido que ya pagué suficientes platos rotos. Un Release Candidate es, en cambio, una historia muy diferente. Y, literalmente, me salía de la vaina por poner ese DVD en la máquina con la que probamos software aquí en el diario para investigar el nuevo Windows, cuyo nombre ha quedado popularizado como W7. Se lo baja de www.microsoft.com/windows/windows-7/download.aspx
Como dije, no tenía tiempo de hacer backup de todos los datos en esta pobre y castigada máquina del diario. Y casi ni estuve en casa, donde tenía preparada una computadora limpia para probar el W7 RC1. El miércoles, mientras venía para la Redacción, dudaba aún de lanzarme como kamikaze a instalar un nuevo sistema operativo en una PC que tiene desde hace años el XP, más un Vista en otra partición. Si algo salía muy mal, ¿iba a perder todos los documentos de trabajo acumulados durante años? ¿De qué tenía copia y de qué no? El riesgo era demasiado atractivo para dejarlo pasar, confieso. Y obviamente había traído conmigo el DVD de Windows 7 RC1. Me conozco; no iba a poder resistirme.
Así que tan pronto llegué al diario reinicié el equipo, puse el disco y, sin cruzar los dedos (no sirve, ya lo he probado), mientras arrancábamos con el cierre de la edición y con menos de una tarde por delante, debido a la conferencia de la noche, inicié la instalación. Recordé esa escena de Crimson Tide en la que el capitán del submarino ordena un ejercicio de combate pese a que se ha declarado un incendio en la cocina de la nave. Su explicación al primer oficial (Denzel Washington), tan odiosa como el personaje encarnado por Gene Hackman, pero no por eso menos cierta, es que en la guerra real ni los incendios ni los torpedos aguardan a que sea un momento oportuno para aparecer. ¿Tenía una semana complicadísima? ¿Aun así me iba a enfrentar a una instalación potencialmente riesgosa? ¡Oh, claro que sí, para eso me pagan!
Aclaración indispensable: no intente esto en su casa. Antes de instalar el RC1 realice un backup de sus datos importantes. En este documento de Microsoft hay buena información (en inglés) para tener en cuenta antes de colocar un W7 RC1 en una computadora: blogs.msdn.com/e7/archive/2009/04/07/delivering-a-quality-upgrade-experience.aspx
Buenas noticias, versión 7
El proceso empezó a las 11.55. Elegí la instalación avanzada, opté por una partición que tenía bastante espacio libre y le di OK, mientras respondía consultas de lectores. Veinte minutos después, a las doce y cuarto, y tras dos reinicios, el nuevo W7 estaba en línea. Creo que nunca había pasado por una instalación tan sencilla. Anticlimática, diría. Fue casi un alivio que, en un momento, me pidiera el número de serie que, por supuesto, había perdido. Conseguí otro rápidamente y estuve en el nuevo Escritorio unos minutos después. Tras instalar un antivirus y algunas aplicaciones básicas (el mensajero, desde luego), estaba listo para ponerme a usar el sistema. Habían pasado en total 50 minutos.
Primeras impresiones, entonces. Rápido, por fin. Rápido en serio, incluso comparado con XP. Usé, adrede y para agregar un poco más de suspenso al thriller, una computadora que no es la más moderna de la Tierra. Un Pentium 4 a 2,8 GHz con 1,5 GB de RAM y una aceleradora de video promedio, del montón. En esta máquina, el Vista anda, pero con una parsimonia por momentos irritante. El W7 vuela.
El Control de Cuentas de Usuario (UAC) sigue ahí, pero ahora es como un millón de veces menos invasivo. De hecho, hay un deslizador para establecer cuándo nos lanzará aquellas omnipresentes advertencias del Vista que, sumadas a su lentitud, podían a uno ponerlo en un estado mental próximo al brote psicótico. Con todo, y lo reitero, el Vista me gusta, sólo que se requiere un equipo muy potente. De hecho, su interfaz me gusta más que la de W7, cuya barra de tareas, por ejemplo, tiene advertencias menos conspicuas que las de XP y Vista, que se pueden pasar por alto fácilmente. Fue una de las pocas cosas que no me gustaron, y veré en los próximos días si se puede configurar de otro modo. (Si, se puede, acabo de descubrirlo…)
¿Compatible? Imposible saberlo, dada la fenomenal variedad de hardware en el mercado. Pero en este equipo no sólo funcionó todo, menos la placa de sonido, sino que quedó correctamente configurado de entrada, incluido el firewall, la red y el monitor. Al día siguiente, una actualización de W7 puso la placa de sonido en vereda, con los controladores correspondientes. Empezamos bien.
Así que, para una primera impresión y dado que todavía es una versión preliminar (aunque muy cercana a la que saldrá a la venta, de allí lo de Release Candidate ), el resultado fue excelente. Me dedicaré a explorarlo en los próximos días, y pronto habrá más novedades. ¿Si ya probé el Modo XP en W7? Estoy en eso; tengo que instalarlo en una máquina que tenga soporte desde el microprocesador para lo que se conoce como virtualización. Paciencia.
Detalle bonito: la imagen predeterminada del fondo del Escritorio de las versiones beta de Windows 7 tienen un pececito. No cualquier pececito, sino un Beta splendens , un animalito increíble que vive en charcas poco profundas de Tailandia y Camboya, y cuya agresividad es tan extraordinaria como su belleza. En su región de origen se los utiliza para horribles riñas, como las no menos horribles peleas de gallos y perros. Esto dice mucho más sobre la barbarie humana que sobre la naturaleza de este pequeño y colorido pez que, enfrentado a su propia imagen en el espejo, se enfurece y entabla batalla. La parte Beta del guiño es obvia, pero, colocado como fondo de pantalla del W7, quizás sugiere algo sobre la actitud adoptada por la compañía cofundada por Bill Gates tras el sonoro fracaso de Vista.
Primera y última
Luego de casi veinte años de probar sistemas, he aprendido que la primera impresión es muy importante. Recuerdo que el Windows 95, cuya interfaz planteaba cambios muy fuertes respecto de la de Windows 3.1, produjo gran resistencia en los cronistas. Mi primera impresión fue muy positiva (venía usando OS/2 y por lo tanto tenía experiencia con esa clase de Escritorios) y así lo dije en una nota para una revista, agregando que tenía todo para ser un éxito inmediato, contra la opinión de otros analistas. El 95 arrasó en ventas y su fachada es la bisabuela de lo que usamos hoy.
El W7 me produjo esa misma buena primera impresión. Me cayó bien. Le presto mucha atención a esto. Además, en el caso presente, no hemos tenido que esperar la enormidad de tiempo que le tomó salir al Vista.
En fin, espero, por varios motivos, que, al revés de lo que pasó con Vista, el Windows 7 pueda reemplazar al XP en mis sistemas.
Va siendo hora.
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También en estos días, probé la nueva versión de Ubuntu, la 9.04, de la que habrá asimismo novedades muy pronto y cuya instalación fue igualmente pacífica y suave.







