
Secretos y consejos para escanear mejor
La resolución, los pixeles, el interpolado y el formato son algunos de los parámetros que permiten lograr una buena copia digital de las fotos
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Nuestros recuerdos tienen una existencia cada vez más digital. La PC centraliza el correo personal, la música que escuchamos y las fotos de las vacaciones. Tiene la ventaja de que mandar por mail una foto es cada vez más simple y sencillo, y la calidad de las imágenes y el audio digitales no se degrada con el tiempo o el uso.
Además, los discos rígidos actuales almacenan información a muy bajo costo. Y con la caída del precio de los scanners (hay por menos de $ 100) se les puede dar una nueva vida a las fotos del casamiento de la abuela o del nacimiento de sus nietos mayores.
Escanear una foto no es un proceso complicado, pero para tener un buen resultado hay que tener en claro para qué se quiere escanear la foto, para qué vamos a usar ese subproducto digital.
Primero, asegúrese de que el scanner está conectado e instalado (con drivers actualizados y demás). Después, elija el original. Los negativos darán mejor resultado que las fotos impresas en papel, pero para digitalizarlos se necesita un periférico especial: algunos fabricantes de scanners lo ofrecen con la compra del equipo, y otros lo venden como un opcional. En todo caso, siempre es más caro escanear negativos que fotos en papel.
Esta herramienta será esencial para hacer un archivo de alta calidad de su viejo álbum. Para mandar por mail a un amigo la imagen del último cumpleaños (y si el destinatario no planea hacer un mural con ella), escanear fotos en papel alcanza y sobra.
Si tiene un scanner de cama plana (los más populares) fíjese que en su vidrio no haya polvo o marcas de dedos. De lo contrario, serán registrados en la imagen digital; esto se aplica también a los negativos o diapositivas.
En el programa de digitalización (el que vino con el scanner u otro que haya instalado) elija la opción Adquirir imagen , Buscar fuente TWAIN o similar. Allí aparecerá una ventana, que por lo general permitirá hacer una previsualización de lo que va a escanear.
Es muy útil si va a digitalizar sólo una parte de una imagen: no tendrá que hacer cortes más tarde y el escaneado será más rápido. Pero antes de presionar el botón que ordena al equipo comenzar a digitalizar, hay varios parámetros que conviene configurar para obtener un resultado óptimo.
La resolución
Primero, decida qué hará con la imagen:
- Si es un negativo y quiere simplemente archivarlo, la mayor resolución óptica del scanner será la adecuada (más sobre esto abajo).
- Para verla en pantalla (en una página Web, como wallpaper, para mandar por mail), aquí debe pensar en términos de pixeles: si tiene configurado Windows para que trabaje a 800 x 600 y quiere que la imagen ocupe todo el fondo de la pantalla, ésa será la resolución en la que tendrá que escanear la foto.
En general, se considera que un monitor de 15" a 800 x 600 tiene una resolución de 75 dpi, que es lo que algunos programas de escaneo recomiendan para imágenes que se verán en pantalla. Pero tenga en cuenta que en un monitor de otro tamaño o resolución se verá diferente.
No olvide el espacio en el disco que ocupa el archivo generado: es muy lindo poder identificar el anillo que tiene puesto un amigo en una foto en la que aparece con su equipo de fútbol, pero esa resolución (todos esos pixeles) tiene un costo en KB. Una imagen de 800 x 600 pixeles y 16 millones de colores, por ejemplo, ocupa unos 135 KB en formato JPG.
- Si piensa imprimir el archivo, puede indicarle a la máquina cuál es el tamaño de la imagen que quiere obtener para no tener que ajustarlo más tarde. Típicamente, para una impresora de 600 o 720 dpi (puntos por pulgada), la imagen será escaneada a una resolución de 120 a 240 dpi.
- Si su intención es digitalizar texto para hacer OCR ( Optic Character Recognition , reconocimiento óptico de texto), lo mejor es escanear a 300 dpi, que es la resolución con la que trabaja la mayoría de estos programas. Y en blanco y negro, al OCR no le interesan los grises ni los colores.
La resolución es la cantidad de muestras por pulgada expresada en puntos (dpi) o pixeles (ppi) que tendrá nuestra imagen. En teoría, cuantas más muestras de una misma pulgada de imagen se tiene, mejor.
Esto no siempre es así. Primero, por las limitaciones del original: una foto tiene su propia resolución, y tomar más muestras de lo mismo no agregará detalles; es muy poco lo que se logra escaneando en muy alta resolución una imagen de baja calidad; lo único que se hace es agrandar cada punto de la foto original.
A la vez, si la imagen se va a pasar a papel, hay que tener en cuenta las limitaciones de la impresora: sus dpi no son los mismos que los de la imagen, porque la primera necesita varios puntos de tinta para crear un punto de color de la foto. Los programas de escaneo tienden a imprimir las imágenes en su tamaño original, pero siguiendo una regla inversa: cuanto mayor es la resolución, más chica se imprime la foto. ¿Cómo es esto? Una imagen digital se compone de un número finito de pixeles. Si le pide a la impresora que incluya más de esos puntos por cada pulgada, el tamaño relativo de la imagen se achica. Por eso, si no está seguro del destino de la imagen, lo mejor es usar alta resolución. Siempre se puede reducir más tarde con un editor de imágenes.En cambio, si aumenta ese valor en la imagen digital, el resultado será -por lo menos- dudoso.
Los retoques
La mayoría de las interfaces de digitalización ofrece una escala, medida en porcentajes, que define el tamaño que tendrá la imagen digitalizada cuando se imprima. Al 100%, la foto impresa tendrá la misma dimensión que el original; al 50% su medida será la mitad del original, etcétera. Para imprimir al doble de tamaño tendrá que escanear la imagen al doble de la resolución usual (algunos programas hacen esto automáticamente).
Cuando se está digitalizando, la resolución refiere a la cantidad de muestras que toma el scanner (una foto de 4 pulgadas de ancho a 100 dpi crea una imagen de 400 pixeles horizontales). Al imprimir determina la distribución de los pixeles en el papel.
Para agrandar una imagen en pantalla (aumentar la cantidad de pixeles) se usa el interpolado . Entre cada pixel original se agregan nuevos: con el color del pixel original más cercano ( vecino más cercano ), con otros que tienen el color promedio de los dos pixeles que están a su lado ( bilineal ) o en las cuatro direcciones ( bicúbico ).
El interpolado lo puede hacer el programa de edición o el scanner. Por eso se habla de resolución óptica (los puntos de color que realmente registran sus sensores) e interpolada (que aplica el periférico usando algoritmos). El interpolado no agrega detalle a la imagen. Recuerde: el dato que no se escaneó del original no puede ser restaurado por la computadora.
Para digitalizar texto (hacer OCR) es indispensable ajustar el contraste, para diferenciar el negro del texto del fondo del papel, y evitar que el soft lo confunda con una palabra. Este control, junto a los de brillo y saturación de color, se aplica en el resto de las fotos: puede tratar una imagen después de que fue escaneada, pero un buen original será más flexible.
En una imagen oscura se perderá detalle; si se la aclara más tarde se recuperará una parte, pero no toda. Es más simple y efectivo tomar una foto clara para oscurecerla (quitarle información) que hacer lo opuesto.
El archivo
Las opciones para guardar la imagen son varias, pero las más populares son dos: usando el formato JPEG ( .jpg ) o el TIFF ( .tif ).
Los archivos JPG comprimen muchísimo los datos de una imagen (ideal para enviarla por e-mail), pero usan un sistema que descarta información para lograrlo. Cada vez que abre el archivo y lo graba (en un editor de imágenes), pierde un poco de calidad, la imagen se corrompe. Esto se controla: la mayoría de los programas permite elegir la calidad que se desea para el archivo. La mayor calidad será más fiel a los atributos de la imagen, pero generará un archivo más grande.
El formato TIF es el preferido en ambientes profesionales porque su método de compresión no descarta datos: no importa cuántas veces se edite la imagen, la calidad será la misma. Su contra es que genera archivos de gran tamaño, aunque se evita usando la compresión LZW del formato.
Si planea retocar una imagen, puede guardar el original como TIF, hacer una copia en JPG y editar esta última. Otro formato que está ganando adeptos es el PNG, desarrollado para reemplazar al GIF (que está limitado a 256 colores), porque ofrece buena compresión sin corromper la memoria digital.






