The Legend of Zelda: Ocarina of Time tiene su remake y te contamos por qué la crítica la ama
El original, que vio la luz hace 28 años, tiene su nueva versión que mantiene su estatus de obra maestra de los videojuegos. Te contamos qué tiene de nuevo, qué cambia y qué no, en esta nota
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Nintendo entró en una era de éxito total. Sus últimas dos consolas, la Switch y la Switch 2, baten récords de ventas con una premisa simple: que los juegos exclusivos y propietarios estén realmente buenos. Con nombres como Mario, Donkey Kong y ahora Zelda, eso no es tan difícil, ya que el pasado de estos videojuegos es de lo mejor que vio el mundo del gaming. Pero el reto estaba en hacer cosas nuevas que estén a la altura, y pasó con los Zelda de Switch 1 (Breath of the Wild y Tears of the Kingdom), pero ahora, para la nueva consola, le picó el bichito del remake, algo a lo que Capcom, con Resident Evil, aprendió a sacarle el jugo al máximo.
En este caso, la jugada era atrevida: volver a hacer quizás uno de los juegos más aclamados por la crítica y el público, el Zelda: Ocarina of Time de 1998 y en Nintendo 64. Alguno puede decir: hacer un remake de un juego que es un 10 es una apuesta segura… pero, por otro lado, es arriesgarte a sacar la Ferrari que no tiene ni un rayón y meterla en medio del tránsito de la 9 de Julio.
Pero al volante está este nuevo Nintendo, que donde pone la mira pone la bala. El remake de Zelda es posiblemente inclusive mejor que el original si dejamos de lado la nostalgia.
La nueva versión, que sale este 5 de noviembre solo para Nintendo Switch 2, llega para festejar los 40 años de la saga (nació en 1986 con el juego The Legend of Zelda para la consola Famicom, la versión japonesa de la NES).

Un botón que tardó 28 años en llegar
Obviamente, lo primero que vas a notar es que cambia todo lo visual, que ahora se ve refinado, como con un espíritu de las marionetas de Jim Henson en Dark Crystal. Pero además, en 1998 Link saltaba solo cuando llegaba al borde de una plataforma. Ahora le agregaron el bendito botón de salto. Además, tu personaje corre si mantenés apretado el botón y la cámara se mueve libre con el stick derecho, que deja de lado los ángulos fijos del original para traerlo al formato de gaming de nueva generación.

Cómo usar los objetos también cambia. Ahora hay un menú horizontal similar al que está en Breath of the Wild. La ocarina, las botas y los lentes quedan a un toque, y el arco y la gomera se apuntan moviendo el control. Obviamente, se fueron los tres botones de la Nintendo 64: ahora solo se puede tener un objeto asignado a la vez.
Navi, la polémica hada del original, ahora casi no se mete y te ayuda solo cuando se lo pedís. Y hay otras mejoras acordes a la época, como que el búho ya no te repite el discurso entero.

Marionetas a propósito
La estética fue el gran debate previo, cuando se mostró el tráiler el 9 de junio y las redes explotaron, pero tiene explicación. Aya Shida, la directora de arte, contó en una entrevista oficial de Nintendo que las palabras clave fueron “la atmósfera de un show de marionetas” y “la sensación analógica de las películas con efectos prácticos”. De ahí sale el Link con aire de muñeco de porcelana, y por eso nos animamos a decir que nuestro parecer (un poco de inspiración en Jim Henson) no es errado.
Puede ser que no convenza a todos. Pero los escenarios juegan en otro nivel y se ven espectaculares: la luz filtrándose entre los árboles, el sol cayendo sobre el campo de Hyrule o el Templo del Bosque convertido en una mansión tomada por la vegetación. Acá se agradece la potencia de la Switch 2: esto en la primera quizás no era posible.

Además, tenemos 60 cuadros por segundo en la TV y en portátil (el original corría a 20). Nintendo no publicó la resolución, y en las zonas abiertas se nota algo de parpadeo en los objetos lejanos, sobre todo en una tele grande.
Ahora también hablan
Si hay algo que este humilde redactor le criticó siempre a la cultura Nintendo, es el tema de los textos en pantalla sin voz. Pero ahor, las escenas importantes tienen voces y, por primera vez en este juego, doblaje al español latino (Link sigue mudo, obvio) que no se siente forzado y es de buen nivel a pesar de no ser los mismos que venían representando a estos personajes antes. Se ampliaron los diálogos, hay escenas nuevas y muchas cosas para ver que no estaban antes, pero la historia… se respetó al pie de la letra.
Además, la música es siempre protagonista, más en Ocarina of Time. Tiene más de 150 temas grabados con orquesta a partir de las composiciones de Koji Kondo, con sonidos de la Nintendo 64 recreados y mezclados dentro de las nuevas piezas. Y el detallito extra: la ocarina se puede tocar tarareando al micrófono de la Switch 2.
El mismo viaje, con lo bueno y lo viejo
Para este remake, Nintendo decidió no cambiar el recorrido: el camino es igual al de 1998 (de hecho, las guías de esa época siguen sirviendo casi enteras). Tampoco sumó puntos de viaje rápido, algo que estuvo a punto de existir, pero dieron un paso atrás durante el desarrollo.
Las mazmorras siguen siendo el corazón del juego; cada objeto nuevo te manda de vuelta a lugares por los que ya pasaste y, después de dos Zelda de mundo abierto gigantes, volver a uno un poco más chico y denso puede sentirse casi como una novedad.
Aunque acá tenemos un remake, no es un juego nuevo. El campo de Hyrule puede sentirse un poco vacío.
En cuanto a cambios y agregados, no hay muchos significativos: de noche aparecen otros personajes y enemigos, hay una cronología con un tapiz ilustrado que te recuerda qué hacer, y un coliseo de los monstruos con estatuas de los enemigos vencidos y revancha contra los jefes, pero no afectan a la historia, que se mantiene.
El desafío para los puristas
El juego se siente como uno nuevo, pero tiene algunas cositas que trae del pasado, como la inteligencia de los enemigos. Pero a pesar de que esto sea “como antes”, la nueva cámara puede ser, para algunos, contraproducente si son muy puristas de cómo se jugaba el original. Pero si sos como la mayoría que está leyendo esta nota, es probable que no lo tengas tan fresco y disfrutes a pleno esta nueva versión.
En cambio, si nunca jugaste el original, es la mejor puerta de entrada que vas a encontrar al fanatismo por Zelda. Más todavía si conocés a Zelda por Breath of the Wild o Tears of the Kingdom: te vas a dar cuenta de dónde salió casi todo.
¿El precio? $90.999 en la eShop argentina, con 24,5 GB de descarga y unas 25 o 30 horas para jugar, y 35 o más si querés dejar todo al 100%. Y, como te dijimos, hace falta una Switch 2: no sale en la Switch original.
Zelda: Ocarina of Time Remake se posiciona como el contendiente en el ring de The Game Awards, y vamos a tener una pelea de pesos pesados para ver quién se queda con el premio a Mejor Videojuego del año. En la esquina opuesta vamos a ver a otro que se esperaba por años, el GTA 6 de Rockstar. Dos mundos opuestos, familiar contra +18, nostalgia contra última tecnología, fantasía contra realismo. Vamos a ver quién gana el próximo 10 de diciembre, cuando el último sobre de la noche diga quién se queda con la estatuilla.
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