Bocas del Toro cumple el sueño del paraíso tropical
Este archipiélago en el mar Caribe es una perlita única en América central
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BOCAS DEL TORO, isla Colón, Panamá.- Un documental sobre este archipiélago bañado por las aguas del mar Caribe en el oeste de Panamá, en el límite con Costa Rica, debería comenzar con una imagen tomada desde la pequeña avioneta de Aeroperlas, que une diariamente en menos de una hora el aeropuerto de Tocumén, en la capital, con este rincón formado por nueve islas, 51 cayos y 200 islotes conocido como Bocas del Toro.
Desde la pequeña ventanilla del Cessna Grand Caravan con capacidad para 14 pasajeros, el mar se asemeja al lienzo de un pintor obsesionado con el turquesa. Los islotes dibujan extrañas formas desde el aire, aunque todos están tapizados de verde en su gama claro, oscuro y furioso.
La base de la provincia de Bocas del Toro es el Parque Nacional Marino Islas Bastimentos, que abarca una superficie de 13.226 hectáreas. La capital, Bocas del Toro, está en la isla Colón -se dice que el almirante bautizó el lugar-, una de las más grandes junto con las de Carenero, Bastimentos y Popa.
La avioneta aterriza en el pequeño aeropuerto, a sólo 300 metros de la avenida principal de Bocas del Toro -en realidad la única avenida-, y hay que apurarse a bajar las cosas porque en seguida vuelve a despegar. Nada de taxis, carritos para las valijas ni vendedores de ilusiones. Aquí los turistas se ponen el bolso al hombro, toman algunos folletos desparramados sobre una repisa y caminan hasta el pueblo.
De cara al mar
El documental debería hacer hincapié en que Bocas del Toro es un pueblo de cara al mar y de espaldas a la mala onda. La mayor parte de los hoteles, bares, edificios públicos, restaurantes, receptores turísticos y hasta la pequeña cárcel -increíblemente hasta los presos son amigables aquí- está construida sobre palafitos, con muelle propio y salida directa al mar Caribe, además de una vista privilegiada de la isla Carenero, distante unos 2 minutos en cayuco, unos troncos de árboles ahuecados con motor fuera de borda, herencia de los aborígenes.
En la avenida principal, de unas ocho cuadras, se concentra la oferta de restaurantes y hoteles con un toque más localista. Se puede comer bien y barato -el menú casi obligado es el pollo con arroz con coco- y dormir por menos de 10 dólares la noche.
Con viento a favor
Hacer base en Bocas del Toro para conocer los atractivos del archipiélago puede ser una buena opción, aunque algunos prefieren alojarse en la vecina isla Bastimentos, la segunda en importancia. Allí los hoteles tienden a una relación íntima con la naturaleza y en algunos es posible, incluso, dormir en una habitación sin paredes -el lodge Al Natural fue elegido por varias guías turísticas como el mejor de Panamá.
Para los más exigentes y en plan de luna de miel, Bocas del Toro posee un resort que no tiene nada que envidiarle a los de la Polinesia. Se trata de Punta Caracol, un Eco Lodge construido íntegramente sobre el agua y distante unos 15 minutos de la capital.
José Luis Bordas, catalán y muy macanudo, capitanea a los 28 años el resort que le demandó 3 años construir. "Conocí Panamá gracias a una beca del Instituto de Investigaciones Tropicales del Smithsonians y, cuando llegué a Bocas del Toro, supe que era el lugar donde quería pasar el resto de mis días", cuenta José Luis, descalzo y con tostado permanente, desde su cabina-casa-administración; que, junto con otras cinco cabañas y el restaurante, forman el complejo.
La energía en el resort se obtiene de paneles solares; tiene una planta para el tratamiento de aguas y se instruye al turista para cuidar al máximo la naturaleza. Imperdibles los atardeceres y las zambullidas en el mar desde el balcón de cada cabaña.
Excursión a lo desconocido
El documental no podría pasar por alto las excursiones a los rincones más inhóspitos del archipiélago. La isla de los Pájaros, cerca de Boquet Bay -aquí hay un restaurante que prepara la langosta como ninguno-, es un santuario donde miles de aves hacen una escala en su travesía migratoria.
Para los fanáticos de la fauna marina, la Bahía de los Delfines es el lugar para visitar. Para llegar hasta allí hay que recorrer una gran cantidad de canales donde los manglares parecen indicar el camino. En la misma excursión se puede conocer el cayo Coral, Punta Hospital -es posible visitar los restos del primer hospital del archipiélago- y llegar hasta la playa de las ranas rojas, donde las simpáticas ranitas -de tamaño diminuto y, según dicen, venenosas- son un tesoro difícil de encontrar.
A orillas del río Changinola se puede visitar una antigua plantación de bananas, la Old Fruit Company, que en su momento fue uno de los principales empleadores de la zona.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión US$ 734
Ida y vuelta, a Panamá, con tasas e impuestos, por Avianca (4394-5990). Desde Panamá hay que tomar un vuelo de Aeroperlas, que dura 50 minutos y cuesta 100 dólares, ida y vuelta.
Alojamiento
El Limbo desde US$ 35
Base habitación doble. En realidad se trata de dos hoteles. Uno está en la isla Bastimentos y tiene playa propia. Es uno de los recomendados de la guía Lonely Planet. El otro está en el pueblo de Bocas del Toro y es una buena opción para estar cerca de la movida del pueblo. www.ellimbo.com
Hotel Bocas del Toro US$ 49
Base habitación doble. En la isla Colón, construido sobre el agua, es uno de los clásicos del pueblo. Los dueños son catalanes, que después de varios años de vagar con su velero por el Caribe decidieron echar raíces en el lugar.
Punta Caracol US$ 215
Base habitación doble. Este resort ecológico es casi lo máximo que una pareja de enamorados puede pedir. Está construido sobre el agua (sin ningún tipo de acceso terrestre) y tiene sólo cinco cabañas, con living comedor, baño y balcón en la planta baja y la habitación con techo de paja y vista abierta en la planta alta. www.puntacaracol.com.ar
Excursiones
Bahía de los Delfines US$ 15
Incluye cayo Coral y Red Frog Beach.
Isla Pájaros US$ 15
Incluye bocas del Drago
Cayos Zapatillas US$ 20
Incluye Punta Hospital
Más información
Consulado de Panamá, Avda. Santa Fe 1461, 5° piso, 4813-8543.
Internet
Expedición Robinson
BOCAS DEL TORO.- Cuando el médico y ex conductor televisivo Paki Galé llegó a Bocas del Toro jamás podría haber imaginado que se convertiría en uno de los artífices de la fama mundial que tiene hoy el archipiélago.
"Yo estaba trabajando para un canal de Miami y así recorrí casi todo el Caribe -comenta Paki, vestido con su uniforme de bermudas, musculosa y anteojos negros-. Hace 6 años compré El Limbo, un terreno con varios kilómetros de playa en la isla Bastimentos y construí un hotel. Al tiempo me enteré de que la productora de Survivor ( Expedición Robinson ) iba a filmar en Malasia y le acerqué un proyecto a Promofilm para que lo hicieran acá."
Tanto les gustó el lugar y las condiciones climáticas -de un momento a otro el sol le puede dar paso a una fuerte tormenta- que el programa empezó a grabarse en Bocas del Toro; no sólo para la Argentina, sino también para España, Inglaterra, Italia, Francia y hasta Rusia.
Uno de los escenarios elegidos, los cayos Zapatillas, constituyen una invitación al exilio eterno. Es difícil encontrar arena más blanca y un corazón boreal que garanticen como este cayo una vida al mejor estilo Robinson Crusoe.



